La Casa Radical cambia de piel. El histórico rosa que durante décadas identificó a la sede de los correligionarios dejará paso al blanco, en una renovación que llega justo cuando el radicalismo cordobés atraviesa otro cambio, mucho más profundo y todavía en disputa: el recambio de su conducción y la pelea por la política de alianzas en 2027.
El nuevo color de la fachada funciona como telón de fondo de una vieja discusión que está lejos de haber terminado. Mientras el sector de Rodrigo de Loredo (Generación X) avanza hacia el control de la estructura partidaria, Ramón Mestre (Más Radicalismo) volvió a cuestionar el corazón de ese poder y apuntó contra los “proyectos individuales”, en una crítica que tiene como horizonte inmediato la discusión por el rumbo del radicalismo hacia el próximo año electoral.
La frase de Mestre sintetizó el contrapunto: “Con pintar no hacemos nada”. El mensaje no estuvo dirigido a la obra de refacción de la Casa Radical, sino a la disputa interna. Para el mestrismo, el cambio de fachada no puede confundirse con un cambio de rumbo: la UCR debe conservar una identidad propia, sostener una oposición firme y evitar quedar absorbida por una estrategia de alianzas con La Libertad Avanza.
“Basta de proyectos individuales que desgastan la historia de nuestro partido”, reclamó Mestre, en una nueva señal contra el esquema de poder construido alrededor de De Loredo. Aunque evitó nombrarlo, el destinatario político de la advertencia quedó expuesto: el proyecto deloredista hacia 2027 y su pretensión de convertir el control de la estructura partidaria en una plataforma para definir alianzas y candidaturas.
Asimismo, Mestre volvió a reclamar que la UCR de Córdoba no avance hacia una alianza con el poder libertario. La discusión, de este modo, vuelve a colocar en primer plano al factor Milei que atraviesa a la interna de los boina blanca, de cara a las definiciones sobre el protagonismo del radicalismo con tonada en el tablero electoral de 2027.
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Algo más que pintura
El cambio de color forma parte de una intervención más amplia sobre la Casa Radical, que contempla trabajos de impermeabilización, reparaciones, pintura interior y nueva iluminación ornamental. El edificio necesitaba desde hace tiempo algo más que una mano de pintura.
Desde el Comité Provincia, presidido por Marcos Ferrer, expresaron que hubo consenso para recuperar el blanco porque fue uno de los colores originales de la sede partidaria. Sin embargo, durante décadas el rosa terminó convirtiéndose en una de las postales más reconocibles de la Casa Radical.
La nueva imagen comenzará a verse en paralelo con el recambio de autoridades partidarias, previsto antes de fin de mes. El contraste resulta inevitable: la Casa Radical estrena color mientras la UCR define su rumbo hacia 2027.
La fachada cambia, pero la discusión interna permanecerá bien entrado el año que viene. El rosa histórico deja lugar al blanco; la disputa entre el sector de De Loredo y el mestrismo, en cambio, todavía no encuentra un color determinado.

Capítulo judicial
El mestrismo apeló ante la Cámara Nacional Electoral el fallo del juez federal con competencia electoral Miguel Hugo Vaca Narvaja, quien ratificó la resolución de la Junta Electoral Partidaria que dejó afuera a Más Radicalismo, la lista de Juan Jure y Mestre, y mantuvo en pie a Generación X, liderada por Matías “el Ruso” Gvozdenovich.
La oposición cuestionó el criterio aplicado por la JEP y denunció un “rigorismo letal” contra su lista, frente a una interpretación que, según su lectura, habría sido más flexible con Generación X.
Ahora el expediente está en instancia de apelación ante la Cámara Nacional Electoral. Se espera una definición en el arranque de la próxima semana, en una instancia donde los tiempos suelen ser más veloces.
Desde el entorno de De Loredo, mientras tanto, transmiten tranquilidad y descuentan que el fallo será confirmado. “Presentaron la apelación, era previsible”, señalaron desde el círculo próximo al exdiputado nacional ante al jugada de Mestre. En el núcleo de poder deloredista manifestaron que hoy ingresaron su presentación "contestando el planteo opositor" y confiaron en que la Cámara ratificará la resolución de primera instancia.
“Tenemos confianza en que va a confirmar el fallo del juez Vaca Narvaja porque tiene elementos de sobra y herramientas para confirmar las desprolijidades de las presentaciones de Generación X que fueron extemporáneas, que fueron incompletas”, sostuvieron.
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De Loredo consolida el control interno
El cierre de la disputa judicial, si la Cámara confirma el fallo, terminaría de consolidar un escenario que el sector de De Loredo ya presenta como una ratificación de su poder interno.
La nómina que encabeza Gvozdenovich quedó como única lista en pie para la conducción partidaria y, con ello, el espacio deloredista se encamina a quedarse nuevamente con el Comité Provincia. En clave política, el resultado supone algo más que una victoria en la interna: confirma el peso territorial construido junto a los intendentes radicales y le otorga una posición de fuerza para discutir la estrategia electoral de 2027.
De hecho, desde el entorno de De Loredo buscan instalar que la interna no se resolvió solamente en los escritorios, sino que expresa una correlación de fuerzas construida en el territorio. El "despliegue territorial" al que hace alusión el referente radical aparece así como uno de los principales activos de la UCR de Córdoba.
No obstante, el mestrismo se resiste a dar por terminada la pelea. La apelación ante la Cámara mantiene abierto el último capítulo judicial y, en paralelo, la crítica política de Mestre deja planteado que el debate por el rumbo de la UCR en clave 2027 no termina con una proclamación. Por su parte, De Loredo y sus aliados suman más poder interno.