La distancia entre los ingresos y los gastos cotidianos sigue marcando la situación económica de los hogares argentinos. Casi cuatro de cada diez personas agotan sus recursos antes del día 15 de cada mes, mientras que el endeudamiento aparece como una herramienta para cubrir necesidades básicas entre los sectores de menores ingresos y para financiar la compra de bienes durables entre los de mayor poder adquisitivo.
Germán Romero apunto contra Milei: “Nunca esperás que el presidente de tu nación haga bullying”
Así lo refleja un informe elaborado por Zentrix Consultora, que relevó las percepciones económicas y políticas de la población argentina. El estudio muestra diferencias significativas en la capacidad de sostener los gastos mensuales según la clase social y advierte sobre el peso que adquiere el crédito en la economía familiar.
Ante la consulta sobre hasta qué fecha del mes alcanzan sus ingresos, el 6,9% de los encuestados respondió que llega hasta el día 5; el 13,5%, hasta el día 10, y el 18,5%, hasta el día 15. En conjunto, el 38,9% dispone de recursos para cubrir sus gastos hasta mediados de mes, como máximo.

En el otro extremo, el 24,2% afirmó que llega a fin de mes, mientras que el 9,8% indicó que, además de cubrir sus gastos, consigue ahorrar. Un 26,4% señaló que sus ingresos le alcanzan hasta el día 20 y el 0,7% manifestó no tener ingresos.
La distribución cambia de manera considerable cuando se observan las respuestas según el estrato socioeconómico. Entre las personas de clase baja, el 59,6% se queda sin ingresos suficientes antes del día 15, mientras que el 83,3% llega como máximo hasta el día 20. En la clase alta, en cambio, el 61,9% afirmó que alcanza a cubrir el mes y puede ahorrar.
Los datos muestran que la capacidad de afrontar los gastos no depende únicamente de llegar al último día del mes, sino también de contar con un margen para hacer frente a imprevistos, sostener el consumo o acumular ahorros.
La edad también introduce diferencias. Entre las personas de 18 a 39 años, el 47% señaló que sus ingresos alcanzan hasta el día 15, frente al 31,7% del grupo de 60 años o más. En este último segmento, el 27,1% llega a fin de mes y el 9% logra ahorrar.

El endeudamiento, entre las necesidades básicas y el consumo
La presión sobre los ingresos también se refleja en el uso del crédito. Según el relevamiento, el 52,5% de los encuestados tomó alguna deuda o crédito durante los seis meses anteriores a la encuesta. Sin embargo, la proporción presenta diferencias importantes entre los estratos sociales.
En la clase baja, el porcentaje asciende al 68,1%, mientras que en la clase alta se ubica en el 36,5%. La brecha evidencia que el recurso al financiamiento tiene un peso diferente según la capacidad económica de cada hogar.
El destino de esos compromisos también varía. De acuerdo con el resumen ejecutivo del informe, el 65,5% de las personas endeudadas de clase baja recurrió al crédito para cubrir gastos básicos, principalmente alimentos y salud. En los sectores de mayores ingresos, en cambio, el 63,4% de quienes se endeudaron lo hizo para comprar bienes durables.
De esta manera, el crédito cumple funciones diferentes: para una parte de los hogares, permite sostener gastos esenciales cuando los ingresos no alcanzan; para otros, amplía las posibilidades de consumo y adquisición de bienes.
El informe también identifica los gastos básicos —alimentos y salud— como el principal motivo de endeudamiento en el conjunto de los encuestados, con el 55,1% de las respuestas. Le siguen las tarifas y los servicios, con el 21,3%; la compra de bienes durables, con el 11,8%, y las situaciones imprevistas, con el 10,4%.
Esta composición permite observar que una parte importante de las obligaciones financieras de los hogares está vinculada con gastos corrientes, antes que con decisiones de consumo de mayor valor.
Qué esperan los argentinos del Estado
Frente a la morosidad y el endeudamiento, las opiniones sobre el papel que debe asumir el Estado aparecen divididas. El 36,1% considera que la morosidad es un problema de toda la sociedad y que el Estado debería hacerse cargo. Otro 30,9% sostiene que se trata de un problema entre privados, aunque entiende que el Estado debe intervenir. En tanto, el 29,1% considera que es una cuestión entre privados en la que el sector público no debería intervenir.
Cuando se consulta específicamente de qué manera debería actuar el Estado, el resumen ejecutivo destaca que el 61,4% prefiere que regule el otorgamiento y las condiciones de los créditos, mientras que el 7,5% se inclina por la condonación de deudas por ley.
La preferencia por una mayor regulación, por encima de la eliminación de las obligaciones, sugiere una demanda de reglas para el acceso al financiamiento y la relación entre acreedores y deudores. Para los sectores que utilizan el crédito para cubrir gastos básicos, el problema no termina cuando se obtiene el dinero: las cuotas también comprometen los ingresos de los meses siguientes.