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ECONOMÍA

Dólar estable e inflación persistente: advierten que la mayoría de las divisas se destinan al ahorro y no a la producción

Un informe privado señala que los dólares que ingresan por exportaciones y financiamiento externo terminan mayormente atesorados. Alertan por la apreciación cambiaria y su impacto en empleo, consumo y actividad económica.

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La estabilidad del dólar en un contexto de inflación que se mantiene en torno al 3% mensual está generando una apreciación cambiaria gradual que empieza a impactar en distintos sectores de la economía. En paralelo, un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino advierte que gran parte de los dólares que ingresan al país no se vuelcan a la actividad productiva sino que se destinan al ahorro.

El análisis sostiene que el tipo de cambio viene perdiendo competitividad. Mientras el dólar oficial superaba los $1.400 en octubre de 2025, en marzo de 2026 volvió a ubicarse por debajo de ese nivel, alrededor de los $1.370. En ese mismo período, la inflación acumulada fue cercana al 15%, lo que implica que, para mantener el mismo nivel de competitividad, el dólar debería ubicarse por encima de los $1.600.

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Este escenario, combinado con crédito limitado y costos financieros elevados, configura un contexto complejo para varios sectores productivos. Los datos más recientes del nivel de actividad muestran que, aunque la economía registra crecimiento general, existen fuertes diferencias entre rubros. Mientras el agro, la energía y la minería continúan expandiéndose, sectores como la industria, el comercio y la actividad vinculada al turismo presentan retrocesos interanuales.

Dólares que ingresan pero no impulsan la actividad

Según el balance cambiario del Banco Central de la República Argentina, entre enero y febrero de 2026 el país registró ingresos significativos de divisas. La balanza comercial arrojó un saldo positivo cercano a los 4.000 millones de dólares, mientras que los préstamos internacionales a empresas privadas sumaron otros 3.800 millones.

Sin embargo, en ese mismo período, el atesoramiento por parte de personas físicas alcanzó los 4.900 millones de dólares, superando incluso los ingresos provenientes del comercio exterior y del financiamiento externo. Para el informe, este comportamiento refleja la persistencia de la incertidumbre económica y la preferencia por resguardar ahorros en moneda extranjera.

La consecuencia de esta dinámica es que los dólares que ingresan al país no logran traducirse en mayor inversión, producción o consumo, sino que se canalizan hacia el ahorro, lo que limita el impacto positivo sobre la actividad económica.

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El documento también advierte que el crecimiento económico actual está concentrado en sectores específicos, mientras que las actividades urbanas —que concentran mayor generación de empleo— muestran un desempeño más débil.

Los indicadores laborales reflejan aumento del desempleo, caída del empleo asalariado formal y crecimiento del trabajo independiente informal. Además, el salario real se mantiene en niveles similares a fines de 2023, lo que evidencia la falta de recuperación del poder adquisitivo.

En este contexto, el informe plantea la necesidad de avanzar hacia una mayor normalización del mercado cambiario. Entre las medidas mencionadas aparecen la eliminación del cepo remanente, mayor libertad para operar en moneda extranjera y un esquema donde el tipo de cambio y las tasas de interés se definan con mayor participación del mercado.