La Legislatura de Córdoba volverá a sesionar el miércoles 28 de octubre. El clima de la visita papal que envuelve a oficialistas y opositores abrió una tregua en la guerra de carpetazos entre el PJ y la UCR. La nueva promoción industrial será el primer test -con amplio apoyo- para recuperar la agenda, aunque persiste el frente de tensión por Alejandra Ferrero.
El espíritu papal, "una mano divina" y, sobre todo, la necesidad de recuperar el funcionamiento legislativo comenzaron a descomprimir la batalla entre el PJ y la UCR. Como adelantó Perfil Córdoba en su edición de papel del sábado pasado, la Unicameral volverá a sesionar la semana próxima, después de más de un mes sin una sesión efectiva. La fecha fue confirmada por referentes parlamentarios de peso de ambos sectores.
La guerra de carpetazos por asesores detenidos y con antecedentes penales hizo implosionar los puentes políticos y paralizó el recinto, después de dos portazos del peronismo para exigir que Ferrero se apartara de su banca. Sin embargo, la agenda institucional por la visita del papa León XIV y una serie de conversaciones abrieron una ventana para bajar los decibeles.
La primera señal llegó durante el encuentro con Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina y estrecha colaboradora del Papa León XIV, del que participaron la vicegobernadora Myrian Prunotto, autoridades de la Cámara, presidentes de los distintos bloques (la primera "labor" para Ferrero) y el ministro de Vinculación y Gestión Institucional provincial, Miguel Siciliano. Pero la conversación más significativa en términos de rosca legislativa se produjo después, en los pasillos de la Unicameral.
Allí se improvisó una «mesa de conciliación», como la bautizó un parlamentario. Durante un largo rato conversaron Juan Manuel Llamosas, Oscar Saliba, Ferrero, Julieta Rinaldi, Oscar Agost Carreño, Gerardo Grosso, Dante Rossi y Graciela Bisotto. En tanto, los juecistas Walter Nostrala, Daniel Juez y Viviana Martoccia estuvieron en el reconocimiento a Cuda, pero luego no se sumaron a la charla informal.
«Que invada el espíritu papal», deslizó un interlocutor oficialista tras el encuentro. La frase sintetizó el clima de una jornada que, bajo la impronta de la próxima visita del Sumo Pontífice, habilitó una búsqueda de salida al conflicto. Fue, además, la primera instancia de coordinación política en la que Ferrero participó como presidenta del bloque radical, después de quedar en el centro de la ofensiva peronista.
Promoción industrial, el primer puente
La iniciativa de promoción industrial impulsada por el Ejecutivo llaryorista, y militada por la Unión Industrial de Córdoba, aparece como la llave para reabrir el recinto. El proyecto cosecha amplio consenso y ofrece una primera oportunidad para retomar la agenda sin convertir la sesión en otra batalla por el caso Ferrero.
«El miércoles hay sesión; está confirmado. Se va a tratar el tema de la promoción industrial», aseguró un opositor de peso. Un referente oficialista también confirmó la convocatoria. Se espera que, al comienzo de la próxima semana, se reúna la comisión de Industria para emitir despacho. El texto está siendo pulido con aportes de la oposición.
En el horizonte aparece el Presupuesto 2027, que entrará en la etapa decisiva del período legislativo. Recuperar la actividad parlamentaria resulta clave para evitar que la disputa política vuelva a bloquear los proyectos que la Provincia necesita debatir.
«Se busca bajar el tono y sesionar en paz», resumió una fuente. No obstante, se esperan un par de pases de factura al comienzo del plenario, el primero después de la sesión frustrada del 7 de octubre, que se levantó a los tres minutos sin tratar la agenda, a raíz de un nuevo portazo del oficialismo.
Desde el sector opositor más duro sostienen que el PJ debió revisar su estrategia. «Fue pésima la decisión de amenazar con no sesionar hasta que Ferrero se aparte, porque no tienen los votos», evaluó un halcón, en alusión a la falta de los dos tercios necesarios para apartar a la legisladora del riñón político de Rodrigo de Loredo.
Cerca de Ferrero aseguran que mantendrá su perfil halcón, aunque sin romper los puentes institucionales. Las palomas radicales también le reclaman preservar el diálogo para evitar que el conflicto vuelva a trabar la dinámica legislativa.

La tregua no desactiva a los halcones
La distensión tampoco resuelve otro reclamo opositor: el funcionamiento de una Legislatura en la que, según denuncian, los proyectos del oficialismo avanzan mientras las iniciativas de las minorías quedan relegadas. La negociación informal dejó planteada una pregunta que excede el caso Ferrero: cómo garantizar que todas las bancadas tengan espacio efectivo para debatir y no sean convocadas únicamente para acompañar las decisiones del PJ.
«Creo que la batalla derivada de los carpetazos se cerró», aventuró otro interlocutor parlamentario. La expectativa es recuperar cierta normalidad a mediados de la próxima semana, aunque las posiciones más duras siguen en pie.
El radical Miguel Nicolás cuestionó la parálisis y reclamó la reapertura del recinto. «Es un escándalo que la Legislatura de Córdoba lleve semanas sin sesionar», sostuvo. Acusó al oficialismo de abandonar sus responsabilidades de representación y control, mientras los cordobeses enfrentan problemas de salud, inseguridad, transporte e impuestos. «Una Legislatura que no funciona no es neutral», advirtió.
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En una línea más confrontativa, el liberal mileista Gregorio Hernández Maqueda anunció que, junto con Patricia Botta y Gerardo Grosso, amplió ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) la denuncia por lo que considera "un atropello institucional" en Córdoba. La presentación también fue remitida a la Jefatura de Gabinete de la Nación encabezada por Diego Santilli.
En la nota dirigida al secretario general de la OEA, Albert Ramdin, los legisladores pidieron analizar la situación provincial ante la paralización de uno de los poderes del Estado y advirtieron sobre una posible vulneración de la Carta Democrática Interamericana. Maqueda denunció que la suspensión de la actividad parlamentaria funciona como "una sanción arbitraria" contra Ferrero y calificó la estrategia como una forma de «extorsión democrática».
El planteo lleva la disputa a otro terreno: los denunciantes sostienen que el oficialismo pretende forzar la salida de una legisladora sin contar con los dos tercios necesarios y advierten sobre una eventual intervención federal si persiste la parálisis. Se trata de la interpretación política y jurídica de los denunciantes, no de una determinación institucional ya adoptada.
Una mano externa y/o divina
En la oposición circulan distintas hipótesis sobre el cambio de clima. «No es un milagro ni tampoco una reflexión política. Alguien les hizo ver que tenían que volver sobre sus pasos; no sé si fue una encuesta, los estrategas de la comunicación del Panal o un tirón de orejas de la Iglesia, pero algo pasó», analizó un legislador opositor ante el accionar del peronismo.
La lectura es que alguna intervención externa —política o institucional— contribuyó a abrir una salida. De todos modos, el regreso al recinto no supone el cierre definitivo del conflicto ni un acuerdo sobre el funcionamiento parlamentario.
La sesión del miércoles 28 será la prueba concreta. La promoción industrial ofrece un primer puente y el Presupuesto 2027 obliga a recuperar la agenda, pero la pulseada por Ferrero y los cuestionamientos al manejo de la Legislatura seguirán latentes.
El espíritu papal puede haber abierto una ventana. Ahora, el PJ y la UCR deberán demostrar si la tregua alcanza para devolverle movimiento a una Unicameral que lleva un mes atrapada en una guerra política que afectó la institucionalidad. En la UCR, las palomas boina blanca le piden a los duros -entre ellos, Ferrero- que “hay que bajar decibeles y no atropellar” para salir del barro.