La Municipalidad de Córdoba avanza hacia una de las reformas más profundas de los últimos años sobre el uso del espacio público y la actividad de los llamados “naranjitas”. El proyecto impulsado por la gestión de Daniel Passerini busca modificar completamente el sistema de estacionamiento controlado, incorporar herramientas digitales y endurecer el control sobre cuidacoches informales. Pero detrás del debate político aparece algo más amplio: una redefinición completa del vínculo entre el municipio, los automovilistas y quienes durante décadas controlaron informalmente buena parte del estacionamiento urbano cordobés.
La iniciativa prevé cambios en tarifas, formas de pago, horarios, fiscalización y zonas autorizadas. También establece nuevas figuras legales para trabajadores habilitados y sanciones más duras para quienes operen fuera del sistema oficial.
Fin del efectivo y pago exclusivamente digital
Uno de los puntos centrales del proyecto es la eliminación total del pago en efectivo dentro del estacionamiento controlado. Según la propuesta, los conductores deberán gestionar el estacionamiento exclusivamente a través de plataformas digitales, principalmente mediante la aplicación municipal Mi Docta.
Eso implica un cambio estructural en el sistema actual: el automovilista ya no le pagará directamente al cuidacoches ni existirá intermediación manual para habilitar el estacionamiento.
Esquema 100% digitalizado y controlado por el municipio
El objetivo oficial es aumentar transparencia, mejorar fiscalización y reducir márgenes de informalidad en la recaudación. Desde el Ejecutivo sostienen además que el actual sistema tiene bajos niveles de control para una ciudad del tamaño de Córdoba.
Tarifas atadas al precio de la nafta
Otro de los cambios más importantes es la modificación del criterio para actualizar las tarifas. El proyecto establece que el valor del estacionamiento controlado quedará vinculado al precio de la nafta Premium, generando actualizaciones automáticas sin necesidad de nuevas ordenanzas cada vez que aumenten los combustibles.
La idea busca evitar atrasos tarifarios y darle al municipio una fórmula automática de actualización. El esquema conecta directamente el costo de estacionar con la evolución del precio de los combustibles, algo que probablemente tendrá impacto permanente sobre el bolsillo de quienes utilizan diariamente el sistema.
Nuevas zonas y ampliación del estacionamiento medido
La reforma también contempla una ampliación territorial importante del estacionamiento controlado. Actualmente concentrado principalmente en el centro, el sistema pasaría a dividirse en ocho grandes zonas que incluirían nuevos sectores de alta circulación vehicular.
Entre los barrios que podrían incorporarse aparecen Cerro de las Rosas, Jardín y Villa El Libertador, aunque la implementación definitiva dependerá de futuras reglamentaciones. La expansión responde a otra lógica política del municipio: extender control y regulación hacia áreas donde hoy predominan sistemas informales de cuidacoches.
Sólo podrán trabajar cuidacoches habilitados
El proyecto crea además una diferenciación explícita entre cuidacoches registrados y trabajadores informales. La Municipalidad reconoce actualmente alrededor de 350 naranjitas organizados en cooperativas habilitadas, aunque calcula que entre 1.000 y 1.500 personas ejercen la actividad de manera informal en distintos puntos de la ciudad.
Con la nueva regulación, sólo podrán trabajar quienes estén oficialmente autorizados. Los habilitados pasarán a integrar el esquema formal bajo nuevas condiciones de control, identificación y funcionamiento. La intención oficial es desplazar progresivamente a los cuidacoches informales del espacio público.
Horarios definidos y fiscalización digital
La iniciativa también fija horarios específicos para el funcionamiento del estacionamiento controlado. Según el esquema previsto, operará de lunes a viernes entre las 8 y las 20 horas. Fuera de ese rango, además de fines de semana y feriados, el estacionamiento será libre. Sin embargo, el municipio se reserva la posibilidad de aplicar regímenes especiales durante eventos masivos o espectáculos públicos donde aumenta la demanda de estacionamiento.
El control quedará en manos de constatadores digitales que verificarán mediante sistemas electrónicos si cada vehículo tiene habilitado el pago correspondiente.
Sanciones y mayor intervención policial
El proyecto aparece además alineado con la reciente reforma provincial del Código de Convivencia que endureció el marco legal sobre cuidacoches y limpiavidrios.
Con la adecuación local, el municipio podrá solicitar intervención inmediata de la Policía frente a personas que ejerzan la actividad sin autorización oficial. También se establecen multas y sanciones específicas vinculadas al uso irregular del espacio público.
El debate generó críticas de sectores sociales y organizaciones vinculadas a trabajadores informales, que advierten sobre el impacto laboral que podría generar la reforma. Desde el municipio responden que el objetivo no es criminalizar la actividad sino formalizarla y ordenar el espacio urbano.