Aunque la inflación de agosto en Córdoba se ubicó en 1,8% y volvió a quedar por debajo del 2%, desde el Centro de Almaceneros aseguran que la realidad económica de las familias continúa deteriorándose.
Su presidente, Germán Romero, sostuvo que la desaceleración de los precios no alcanza para revertir la pérdida del poder adquisitivo y afirmó que el endeudamiento ya condiciona el consumo de una parte importante de la población.

"La inflación acumulada en lo que va de 2026 es del 21,4% y la interanual llega al 33,3%. Sigue siendo muy elevada para el nivel de ingresos que hoy tiene la Argentina", indicó en diálogo con Punto a Punto Radio (90.7 FM).
Según el relevamiento de la entidad, una familia tipo necesitó durante agosto $2.344.195 para no caer por debajo de la línea de pobreza y $1.108.000 solo para cubrir la canasta básica alimentaria. Romero aclaró que esos valores no contemplan gastos como alquileres ni créditos hipotecarios, por lo que el costo real de sostener un hogar es aún mayor.
La deuda ya condiciona la alimentación
Romero explicó que el 44% de las familias destina más de la mitad de sus ingresos al pago de deudas, una situación que reduce el dinero disponible para cubrir necesidades básicas.
En ese contexto, el 88,7% de los hogares manifestó haber financiado la compra de alimentos durante los últimos 30 días. "Las tarjetas de crédito colapsaron como principal herramienta de financiamiento. Muchas familias empezaron a volver al fiado, pero el fiado también encontró su techo", expresó.

El informe muestra que el 39% de quienes financiaron alimentos recurrió al fiado, mientras que el 37% utilizó la tarjeta de crédito. Sin embargo, esa alternativa también comenzó a mostrar límites: los comercios registran casi un 29% de morosidad y una incobrabilidad superior al 18%.
"Los chicos se quedaron sin comer"
Para Romero, los indicadores sociales reflejan con mayor claridad la profundidad de la crisis que la propia inflación. El relevamiento reveló que el 7% de las familias no logró cubrir la canasta básica alimentaria, mientras que en el 39% de los hogares los adultos redujeron o directamente saltearon comidas para priorizar a otros integrantes de la familia. "En el 22% de las familias donde viven niños, niñas o adolescentes, ellos se quedaron sin comer o tuvieron que reducir sus porciones por falta de dinero".
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"Hoy la línea de pobreza es prácticamente figurativa. Hay familias que superan ese ingreso, pero después de pagar deudas, servicios y otros gastos fijos terminan sin recursos para alimentarse", afirmó.
Sin señales de recuperación
"La realidad se llevó puesta la expectativa", resumió. A su entender, mientras los salarios continúen rezagados frente al costo de vida y no existan medidas que alivien el endeudamiento de las familias, la recuperación del consumo seguirá siendo muy limitada.
En ese sentido, destacó algunas iniciativas impulsadas por la Provincia para incentivar el mercado interno, aunque insistió en que el problema requiere respuestas de alcance nacional. "Estamos frente a una problemática social que dejó de ser coyuntural para convertirse en estructural", concluyó.