Este martes debuta la Selección Argentina en el Mundial y la expectativa en las calles crece con el correr de las horas. Sin embargo, detrás de las cábalas, las reuniones y todo lo que enmarca un partido de fútbol en nuestro país, hay toda una realidad biológica que pocas veces percibimos: nuestro corazón también juega el partido.
Investigaciones científicas recientes demuestran que la frecuencia cardíaca de los hinchas comienza a elevarse varias horas antes de que ruede la pelota, impulsada por la ansiedad previa. Al momento del partido, el cuerpo entra en un estado de alerta real liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina. A diferencia de los jugadores, que descargan tensiones corriendo en la cancha, el espectador experimenta alta incertidumbre y falta de control al estar sentado frente a la pantalla, lo que potencia el estrés biológico.
Frente a este escenario, la Fundación Cardiológica Argentina lanzó una campaña de concientización para advertir sobre los riesgos del estrés futbolístico.
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No mover horarios de la medicación
Los médicos de la Sociedad Argentina de Cardiología explican que el fútbol no genera una enfermedad cardíaca por sí solo, sino que el estrés agudo actúa como un detonador de condiciones preexistentes, como la hipertensión o la enfermedad coronaria silenciosa. Por este motivo, la primera y más importante recomendación para los pacientes con antecedentes cardiovasculares es no alterar los tratamientos médicos. Los horarios de los partidos suelen romper la rutina diaria, pero es vital tomar las pastillas en las horas pautadas y mantener los controles habituales, sin excepciones por el fixture.
Moderación en la mesa y el "tercer tiempo"
El consumo de alcohol para calmar los nervios, combinado con picadas abundantes en sodio y comidas pesadas, forma un escenario ideal para la aparición de arritmias o picos de presión. Los cardiólogos aclaran que no se trata de prohibir el festejo, sino de buscar un equilibrio. Sugieren reemplazar parte del alcohol por agua para mantener una buena hidratación —un punto clave para quienes viajaron a las sedes del Mundial en el hemisferio norte, donde se registran altas temperaturas por el verano— y evitar los excesos con la sal durante las transmisiones.

La tanda de penales tal vez es momento de apagar la pantalla
Las definiciones por penales representan el momento de mayor peligro clínico debido al corte abrupto de la respiración y la descarga masiva de adrenalina en pocos minutos. Históricamente se han documentado picos de infartos durante tandas de penales dramáticas en los Mundiales. La recomendación médica es clara: si la tensión se vuelve intolerable, si el sufrimiento supera al disfrute, o si aparecen síntomas extraños como dolor en el pecho, falta de aire o mareos, es fundamental alejarse de la pantalla, descansar y, de ser necesario, consultar rápidamente a un servicio de emergencias.
La importancia de saber actuar a tiempo
Más allá de los cuidados individuales, los especialistas insisten en que la salud cardiovascular es comunitaria. Ante un eventual colapso o paro cardíaco durante una reunión para ver el partido, cada minuto cuenta para salvar una vida. Aprender las maniobras básicas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y saber utilizar un Desfibrilador Externo Automático (DEA) duplica las posibilidades de supervivencia.
Es por eso que los cardiólogos cierran con un consego general: "Vivir el Mundial con pasión es parte de nuestra identidad, pero asegurar que el corazón siga latiendo con normalidad es la única garantía para poder celebrar el próximo partido".