Benito Fernández forma parte de Casa FOA edición Córdoba 2026 con un espacio propio que abre la puerta a su intimidad, combinando boutique, atelier y ámbito personal. Así, diversos objetos, materiales y piezas remiten a su historia trascendiendo la mera exhibición de productos.
“Hoy la ropa se ve en Instagram. Lo que la gente busca es entrar un poco más en tu vida”, plantea. Esa premisa funciona como punto de partida para una estrategia que pone en valor el concepto de marca personal, más allá del rubro.
De esta manera, el diseñador expande su posicionamiento en nuevas industrias, más allá de la moda. En el corto plazo, lanzará su propio vino Malbec en Mendoza, bajo el nombre “Etnia”, en referencia a una de sus colecciones más emblemáticas.

A su vez, mantiene alianzas activas con marcas como Topper, con quienes desarrolla líneas de calzado -y próximamente lanzará la tercera colección conjunta-, entre otros accesorios. También avanza en licencias vinculadas a fragancias y textiles para el hogar.
“Me encantan los desafíos, los lenguajes y aprender cosas distintas. Me gusta cuando me sacan de mi zona de confort porque me hace más creativo”, reflexiona Fernández.
Expansión inmobiliaria
La mayor novedad es el lanzamiento de su primer edificio en La Plata. Se trata de un desarrollo habitacional que apunta a una redefinición del concepto de lujo.
El proyecto —ubicado en una de las zonas más cotizadas de la ciudad— contempla 14 pisos con unidades de uno y dos dormitorios, con una propuesta que prioriza funcionalidad y confort. Entre los diferenciales, se destacan espacios de coworking en lugar de amenities tradicionales, áreas destinadas a recepción de paquetes y habitaciones para huéspedes dentro del edificio.
Respecto a los precios, estima los US$2400 por metro cuadrado. La amplitud de los ambientes y la adaptación a nuevas dinámicas urbanas aparecen como ejes centrales de esta iniciativa, que proyecta replicarse en otras ciudades del país.

“Me encantaría poder llegar a Córdoba. Es cuestión que alguien vea mi propuesta y tiene que estar disponible un terreno en una buena ubicación. No importa el tamaño, se puede adaptar a 3 pisos, 20 o 100”, indica sobre la posibilidad de desarrollar en La Docta.
Industria en tensión
En paralelo a su crecimiento como empresario, Fernández advierte sobre el escenario complejo para la producción local en materia de moda. “No es un buen momento y siento la necesidad de defender la industria”, asevera.
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La presión impositiva, la caída del consumo y el impacto de las importaciones en un contexto de apertura acelerada se consolidan como las principales problemáticas. Al respecto, Fernández valora: “Me parece súper sana la competencia, pero tendría que ser más paulatino para poder acomodarnos nacionalmente, porque hay mucho diseño y sabemos cómo defendernos, pero todo se dio de manera muy voraz”.
En este marco, el diseñador remarca la importancia de la impronta para destacarse en la coyuntura y como clave para la diversificación. “Una identidad clara permite incursionar en distintos formatos sin perder coherencia”, asegura y concluye: “Cuando el ADN es fuerte, es fácil llevarlo a otras propuestas”.