Martín Juez tiene 29 años, es abogado y transita su primer mandato como concejal de la ciudad de Córdoba. Hijo de Luis Juez, llegó al Concejo después de haber trabajado durante ocho años en la Justicia Federal y de haber construido, según cuenta, su propio camino laboral y profesional. Vive solo en barrio Jardín, en un departamento que compró con sus ahorros, y reconoce que dejar la casa de sus padres no fue sencillo: extraña la dinámica familiar, las comidas de su madre y aquella casa siempre llena de gente.
Pero si hay algo que atraviesa la charla es su relación con la política y, particularmente, con el lugar que hoy ocupa en el Concejo Deliberante. Juez admite que está “incómodo” y que muchas veces se siente “enjaulado” por una dinámica legislativa en la que, según su mirada, muchas iniciativas ni siquiera llegan a discutirse. También cuenta cómo fue su decisión de votar a favor de Uber cuando su propio bloque se inclinó por los taxis y explica hasta dónde consulta sus decisiones con su padre.

La entrevista forma parte del segmento Sub-40 y Generación 2030, la serie de reportajes de Es por Acá, el programa de radio de Punto a Punto (90.7 FM), que busca poner en primer plano a los dirigentes políticos menores de 40 años y conocer cómo piensan la Córdoba que viene. En esta conversación, Juez también habla del futuro de la oposición, de una eventual candidatura de Luis Juez para la Gobernación y de la posibilidad de construir una unidad opositora sobre la base de un acuerdo programático. “No te voy a venir con el chamuyo de la experiencia y todo si el Juez te mide cinco puntos”, dice cuando le plantean un escenario en el que las encuestas favorezcan a otro dirigente.
¿Vivís solo?
Sí, vivo solo. Cuando fui electo concejal ahí dije: “Papá, jefe, todo una cosa”. Jefe en el estudio jurídico, jefe en la política. Papá en casa, mucho. Entonces dije: me voy.
¿Qué es lo que se extraña?
Todo, las comidas de mi vieja. Mi vieja me decía la magia de tu casa. Todo. Sé que hay gente que es más, se puede aprender más rápido. A mí me costó irme de mi casa, pero un montonazo. Mi familia, bueno la Emilia y mi hermanita. Entonces siempre hay gente en casa constantemente, siempre con las terapeutas, las chicas que nos dan una mano, mi mamá. Era como que había una casa movida. Yo estoy solo, solo.
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¿Dónde vivís?
En Zona Sur, en un departamento en Zona Sur, en barrio Jardín. Lo compré. Yo trabajé ocho años con ahorros propios. Trabajé ocho años en la Justicia Federal.

¿Estás cómodo o estás incómodo en el Concejo Deliberante?
No, estoy incómodo. Me siento ahí como enjaulado. Porque la discusión parlamentaria es nula, básica. Porque he tenido alguna que otra iniciativa interesante, que quizás no sean las mejores, pero que para mi entender pueden solucionar varias cosas, y que no se han ni siquiera tratado. En la Carta Orgánica prevé la mayoría automática, así que quien gana la elección...
¿Qué es lo que reclamás?
Yo entiendo, primero entiendo los tiempos de la política y entiendo los tiempos legislativos. No creo que mi agenda sea la única que importe, pero sí creo que hay temas que hay que tratarlos y que por ahí muchas veces nuestras ideas pueden que no prosperen, pero por lo menos que se discutan. En el seno de las comisiones y en el Parlamento, o en el recinto. Digo, que lleguen. Después de los últimos 16 votos, me la vetan, me la sacan, pero que la gente sepa qué quiero yo.
¿Dónde te gustaría estar?
Mi generación es una generación hasta multifacética, por ahí nos gusta todo. Tenemos un gran problema de esto, que yo lo defino como: no sabemos qué queremos, pero lo queremos ya. Si me pongo a soñar en grande y vos me preguntás hoy, ¿dónde te gustaría estar? y creo que en la Secretaría de Desarrollo Social. Es una secretaría de vinculación, que tiene el área de discapacidad adentro, que es una materia que me gusta y que me interioriza y que me atraviesa.
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¿Cuánto pesa ahí la figura de tu papá?
Políticamente sí, bastante. De hecho, es más. Tengo una presidenta de bloque que es Graciela Vilata, así que también la consulto con ella. No hago nada que no consulte. Te miento si te digo que soy un libre pensador, porque no, formo parte de una estructura política, intento ir en sintonía de lo que plantean tanto los legisladores a nivel nacional, pero Luis en ese sentido me da bastante libertad de acción.

¿Y cómo ves el futuro de la oposición?
Yo creo que la unión debería ser un acuerdo programático. Tener una propuesta para los cordobeses. Eso nos debería unir. Hoy en día no está uniendo el espanto. Que ni siquiera no está uniendo el espanto. No nos une todavía nada. Nos une la posibilidad de querer ganar. El tema es que si no fijamos reglas claras va a ser difícil esa unidad opositora. Yo no te voy a venir con el chamuyo de la experiencia y todo si el Juez te mide cinco puntos. El tema es que la encuesta que yo he visto en todas nos da arriba a nosotros. Pero si vos me preguntás: “Che, viene Gabriel Bornoroni y dice que tiene 20 puntos y el Juez tiene 5 y tenemos que acompañar”, claro que sí.
¿Ves a tu viejo abriéndose para permitir una unidad?
Lo veo no siendo un obstáculo para que se una el frente opositor. Lo ha dicho él. En realidad no es que lo veo. Lo ha dicho y, como lo ha dicho, me permito decirlo yo.
¿Cómo sigue tu carrera política?
La primera gestión en el Concejo, por lo menos. Yo estoy trabajando en un proyecto de ciudad, la estoy pensando. No, no te voy a sacar un libro de esos libros que sacan, que tengo todas las respuestas y después viene. Y lo voy a aportar a quien se lo tenga que aportar el año que viene y seguiré trabajando, pensando, pura y exclusivamente en la ciudad. Si me toca repetir como concejal, lo haré. Si me toca ir a algún cargo en el Ejecutivo, lo haré. Si me tengo que volver a la profesión, me quedaré en la profesión. Hoy yo estoy trabajando para Luis Juez gobernador y después el resto se irá acomodando.