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CóRDOBA
A 50 AÑOS DEL GOLPE

Mauro Amato, el exfutbolista que juega de memoria

Integró el recordado equipo de Instituto de la B Nacional 2000/2001. Un cuarto de siglo después, su historia vuelve a emparentarse con nuestra provincia con su participación en el libro ‘Memorias para construir el futuro: 50 testimonios sobre deportistas e hinchas desaparecidos’. Allí hace un homenaje a Gustavo ‘Papilo’ Olmedo, exarquero del seleccionado de La Rioja y estudiante de la UNC.

Mauro Amato
AGUANTEN LAS MADRES. Amato y la camiseta que exhibió al celebrar un gol en 1999 en Tucumán, donde gobernaba el genocida Antonio Bussi. | CEDOC PERFIL

“Siento que soy hermano de Papilo. No lo conocí, pero estamos unidos. El fútbol y la voluntad de pensar en el otro. Gustavo Olmedo es mi hermano. Así es como concibo la forma en que camino, veo y pienso el mundo. No me gusta la indiferencia”. (Mauro Amato; ‘Memorias para construir el futuro: 50 testimonios sobre deportistas e hinchas desaparecidos’).

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Igual que en el inolvidable Instituto que dirigió ‘El Tata’ Gerardo Martino en la temporada 2000/2001, Mauro Amato juega de memoria. La afirmación es mucho más que un simple recurso retórico. El propio exdelantero describe a Córdoba como el lugar donde se sintió ‘pleno’ jugando a la pelota, y también como una ciudad de ‘revelaciones fundamentales’ para su vida. “De repente, me involucré en otros asuntos que estaban afuera del fútbol. Rompí la burbuja y sentí más la realidad”, afirma de su paso por La Docta. De aquellos tiempos, destaca su acercamiento con la Agrupación Hijos: ‘una experiencia hermosa’.

Un cuarto de siglo después de su paso por ‘La Gloria’, las vueltas del fútbol y de la vida enlazaron nuevamente a Amato con nuestra provincia. En este caso, a través de la literatura. A partir de una invitación del periodista Gustavo Veiga, el exjugador aceptó el desafío de escribir uno de los capítulos del libro ‘Memorias para construir el futuro: 50 testimonios sobre deportistas e hinchas desaparecidos’.

“De repente, me involucré en otros asuntos que estaban afuera del fútbol. Rompí la burbuja y sentí más la realidad”, afirma Amato sobre su paso por La Docta.

Allí le rinde homenaje a Gustavo Gabriel ‘Papilo’ Olmedo Villegas, estudiante de Ingeniería de la UNC, militante de la Organización Comunista Poder Obrero e integrante del seleccionado de fútbol de La Rioja que en 1971 se consagró campeón nacional juvenil en La Bombonera, quien fue asesinado en su casa de barrio San Vicente, junto a una pareja amiga, el 26 de marzo de 1976. “Un joven que fue luz antes de ser leyenda”, según la sentida reseña de Amato.

Amato IACC
PASADO GLORIOSO. El exdelantero integró el recordado equipo de Instituto que dirigió Gerardo Martino, en la temporada 2000/2001. /// CEDOC PERFIL

“Yo no escribo cuentos ni nada, sólo mis cosas y algunas canciones, pero la propuesta me enganchó. Me ayudó un amigo de La Plata que trabaja en el Conicet, y con la información que tenía fui armando la historia. Así marchó la cuestión y resultó fantástico, muy bueno. Es un texto que tiene mi impronta y mis emociones”, señala el también exjugador de Estudiantes de La Plata, Huracán de Corrientes, Atlético Tucumán, San Martín de San Juan, Banfield, Aucas de Ecuador, Sarmiento de Junín, Estudiantes de Caseros, La Plata FC, Defensores de Cambaceres y Rivadavia de Lincoln.

Gustavo 'Papilo' Olmedo
HOMENAJE. Gustavo ‘Papilo’ Olmedo, el estudiante riojano víctima de la dictadura en Córdoba. “Fue luz antes que leyenda”, señala Amato sobre él. /// CEDOC PERFIL

Directo al corazón

“No conocía la historia de ‘Papilo’ Olmedo, pero empecé a leer artículos y ver videos, e inclusive pude acceder a un testimonio de quien fue su novia, y la verdad es que el personaje me llegó al corazón”, cuenta Amato. “Era un flaco simpático, alegre, que andaba siempre con una sonrisa y se vinculaba mucho con la gente. Le gustaba ver las estrellas y conectar con la naturaleza, y en su entorno era siempre el centro de atención, no por ‘canchero’ sino por la energía que irradiaba”, asegura el ex Instituto.

“Podía ser el mejor arquero que custodiaba la esperanza de Los Sarmientos o el monumental goleador que desataba la alegría de Los Andes, pero siempre estaba donde el equipo lo necesitaba, y es ahí donde radicaba su grandeza”, describe Amato en su texto al Olmedo futbolista de la Liga de Chilecito.

“No conocía la historia de ‘Papilo’ Olmedo, pero empecé a leer artículos y ver videos, e inclusive pude acceder a un testimonio de quien fue su novia, y la verdad es que el personaje me llegó al corazón”, cuenta Amato.

“Cuando fue a estudiar a Córdoba, empezó a relacionarse con gente que quería otra cosa y que luchaba por un mundo mejor, y por eso estuvo en el foco de la dictadura y lo fueron a buscar”, apunta en su charla con PERFIL CÓRDOBA. Y otra vez el libro: “La muerte lo sorprendió de la manera más trágica y, a la vez, más coherente con su vida: salvando a otro. En medio del terror, Gustavo protegió a Fausto, un bebé de nueve meses, logrando que sobreviviera para ser encontrado luego por sus familiares. En ese último acto de entrega, ‘Papilo’ demostró que su compromiso con la vida era absoluto”.

“El proyecto de ‘Memorias para construir el futuro’ me entusiasmó muchísimo y fue un privilegio que me invitaran a participar, y ahora estoy acompañando algunas presentaciones, refiere Amato, quien reconoce como ‘muy emotivo’ y ‘muy movilizador’ todo lo relacionado con la evocación de los 50 años del último golpe cívico-militar-eclesiástico en Argentina.

Gustavo Olmedo La Rioja
UN NÚMERO UNO. Gustavo 'Papilo' Olmedo fue arquero de Los Andes de Los Sarmientos en la Liga Chilecitense de Fútbol. También integró el seleccionado juvenil de La Rioja. /// CECOC PERFIL

Lucha y siembra

“Este año me invitaron a muchas charlas y actividades, porque la remera ya es una bandera”, señala Amato. ‘La remera’ es la que mostró el 7 de octubre de 1999, con la leyenda ‘Aguanten las Madres’, luego de convertir un gol en el triunfo 3-1 de Atlético Tucumán frente a Godoy Cruz de Mendoza, por la 7° fecha del Campeonato de Primera B Nacional.

“En aquel momento yo estaba leyendo ‘Nunca Más’, un libro que me abrió la cabeza y el corazón, y que me hizo tomar conciencia de lo que es la empatía, eso de ponerse en el lugar del otro y de sentir su sufrimiento, a partir del conocimiento de todas las atrocidades que se cometieron durante la dictadura”, señala el platense sobre el recordado festejo que protagonizó en la Tucumán que gobernaba el genocida Antonio Domingo Bussi.

“Desde donde estemos, hay que seguir luchando y sembrando memoria”, sostiene el exfutbolista, que integró el recordado equipo de Instituto de la B Nacional 2000/2001..

“En la semana del 24 de marzo me llamaron de una escuela de formación docente de Quilmes, donde trabajan mucho el tema de la memoria, y fue muy lindo hablar con los futuros profesores sobre un tema muy actual y que hay que tratar de mantener siempre vigente, mucho más en este contexto de negacionismo y de tantas cosas que se dicen”, asegura. “Desde donde estemos, hay que seguir luchando y sembrando memoria”, enfatiza.

Mauro Amato Libro
SEMBRANDO MEMORIA. Amato estuvo en el lanzamiento del libro que reseña la historia de 50 deportistas e hinchas desaparecidos en la dictadura. /// CEDOC PERFIL

“Por suerte, hoy estoy donde quiero estar”, afirma Amato sobre su actual vínculo con el mundo de la pelota. Se refiere a la tarea que desde hace tres años lleva adelante en el Instituto de Menores Francisco Legarra de La Plata, donde coordina el taller ‘Fútbol y Valores’. “Allí me dan una beca y voy dos veces por semana. Trabajamos con un grupo de 30 chicos, que tienen entre 16 y 20 años, y es una experiencia hermosa, ya que apuntamos al deporte como un vehículo de transformación personal. Se trata de un fútbol bajado a tierra; más callejero, pero también más puro”, subraya.

“Que el deporte se meta en esos lugares te permite inculcar valores, y en mi caso trato de hacerlo desde la cercanía, el afecto y la motivación. El taller es un momento de aprendizaje, porque ahí se pueden incorporar cosas para la vida, como el respeto, la solidaridad y el valor que tiene jugar en equipo y no tratar de salvarse solo”, destaca. “Con los chicos tengo una conexión muy profunda, y eso me motiva y me genera esperanzas”, enfatiza.