sábado 13 de agosto de 2022
CULTURA rumores de agonía

ArteBA, acéfala y en peligro de extinción

El modelo de la feria de arte más importante del país necesita un cambio. Beneficiada durante la gestión Macri y por el GCBA, la continuidad del evento se ve comprometida.

10-10-2020 03:05

Un resumen de lo que sucede con arteBA, la feria de arte más importante del país, también una de las más relevantes del continente, remite a una crisis institucional dentro de la Fundación que lleva el mismo nombre. La renuncia que desató la crisis fue la de Amalia Amoedo, nieta de Amalia Lacroze de Fortabat. Esgrimió razones de distancia –vive en Uruguay– y de organización: el modelo de arteBA necesita, según sus dichos, una renovación, un cambio, más allá de la crisis económica.

Desde principios de agosto de este año se sucedieron varias renuncias, designaciones, nuevas renuncias, en un ciclo que al día de hoy muestra a la institución sin autoridades visibles. Actualmente existe una especie de comité cuya función es buscar, dentro de lo que llaman un consenso, presidente y vice, que integran José Luis Lorenzo, Andrés Brun, Larisa Andreani y Francisco Ortega.

El evento de este año fue suspendido por la situación de pandemia reinante, lo que produjo una primera escaramuza de indignación por parte de  los galeristas (a la sazón, expositores que adquieren un espacio para exhibir sus colecciones) quienes reservaron en dólares billete y, ante la cancelación del evento, recibieron la devolución en pesos a un tipo de cambio desfavorable. Pero esto es un detalle de lo que es una crítica constante en el mundo de las artes plásticas: la muestra obra más en favor de un negocio de cierto sector perjudicando a la mayoría de los galeristas y artistas plásticos. 

Para Alfredo Piro Jaramillo de la revista de arte El Flasherito (flasherito.com.ar): “La crisis actual tal vez sirva para desempolvar en la conciencia de la comunidad del arte argentino y de las decenas de miles de personas que peregrinan una vez al año al predio de La Rural la existencia de una institución desacostumbrada al escrutinio público y reacia a brindar información precisa sobre temas importantes para la actividad, como el valor de las obras vendidas.”

Por parte de la gestión Macri, la Fundación arteBA fue beneficiada con el decreto 261/19 que la eximió de impuestos como derechos de importación, IVA, internos y demás tasas, que gravan la importación de obras de arte al país. Mientras el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, como obra en la documentación oficial disponible, remitió en los últimos meses no menos de 5,8 millones de pesos. 

Según la información publicada en la página web del curador de arte y crítico Rodrigo Cañete (loveartnotpeople.org), la Inspección General de Justicia (IGJ) ha puesto el ojo en últimos balances de la institución que, en apariencia, no guardan relación coherente entre gastos y honorarios. Tal vez este sea el verdadero motivo por el cual resulta difícil conseguir quién se haga cargo de los roles ejecutivos.

De hecho, la continuidad del evento se ve comprometida pese a la ayuda recibida. Los rumores indican que arteBA agoniza. Así, los artistas quedan privados de un espacio donde exhibir, como el público de acceder al arte, suceso cultural que no es un consumo, sino un derecho.

Por último, esta situación no hace más que resaltar una relación de poder asimétrica como existe en el universo editorial, y que en dicho ámbito ha llevado a pequeñas y medianas editoriales a la organización de la Feria de Editores en respuesta a la Feria del Libro. ¿Será una “feria de artistas” una salida a esta crisis de representación? ¿Un galpón enorme con mesas y las obras dispuestas sin ninguna puesta en escena? Ya no somos un país para el glamour...

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