La jornada final de Lollapalooza Argentina 2026 confirmó una vez más la magnitud del festival como uno de los eventos musicales más convocantes del país. Durante tres días, cerca de 300.000 personas pasaron por el Hipódromo de San Isidro para presenciar más de cien conciertos distribuidos en distintos escenarios, consolidando al encuentro como una de las citas culturales más relevantes del calendario musical regional.
El domingo tuvo un clima ideal para la música en vivo y desde las primeras horas de la tarde el público comenzó a llenar el predio para vivir el último día del festival. A medida que avanzaban los shows, la expectativa crecía alrededor de los escenarios principales, donde se presentarían algunos de los nombres más destacados del line up internacional.

Uno de los momentos más intensos de la noche llegó con la presentación de Deftones, la banda estadounidense que desde los años noventa se convirtió en una referencia del metal alternativo. Con su característico sonido pesado y atmosférico, el grupo liderado por Chino Moreno ofreció un show que combinó potencia sonora y una puesta visual dominada por luces rojas y pantallas con imágenes abstractas.
El recital comenzó con guitarras distorsionadas y un público que rápidamente respondió con saltos y pogos frente al escenario. Canciones como “Be Quiet and Drive (Far Away)” marcaron el tono de un concierto que mezcló clásicos de su repertorio con material más reciente.

Durante el set también aparecieron temas vinculados a “Private Music”, el álbum publicado por la banda en 2025, que marcó su regreso discográfico y que fue recibido con entusiasmo por sus seguidores. La presentación mostró a un grupo sólido, con Moreno alternando entre momentos melódicos y pasajes más agresivos, mientras el guitarrista Stephen Carpenter reforzaba el peso de los riffs.
El show de Deftones representó uno de los momentos más intensos de la jornada y dejó en evidencia el lugar que todavía ocupa el rock dentro de un festival que históricamente apostó por una programación diversa y multigénero.
Más temprano, en el Flow Stage, la rapera y cantante estadounidense Doechii protagonizó uno de los sets más energéticos del día. La artista, que se consolidó como una de las voces emergentes más influyentes del hip hop contemporáneo, desplegó un espectáculo marcado por su versatilidad entre rap, R&B y pop.

Con una presencia escénica dinámica y un fuerte trabajo coreográfico, Doechii mantuvo al público en movimiento durante todo su show. Su propuesta artística se apoya en una mezcla de estilos que dialogan con el rap contemporáneo, el soul y la estética performática del pop actual.
La artista llegó a Buenos Aires en un momento clave de su carrera, luego del impacto internacional de su música y del reconocimiento obtenido con su álbum “Alligator Bites Never Heal”, que consolidó su perfil dentro de la nueva generación del hip hop estadounidense.

Uno de los momentos más celebrados de su set fue la interpretación de “Anxiety”, canción que se viralizó en redes sociales por su uso de un sample del tema “Somebody That I Used To Know” de Gotye. El público acompañó cada canción con una energía que transformó el sector del escenario en una pista colectiva.
La actuación de Doechii funcionó como un puente entre la intensidad del rock y el clima pop que dominaría el cierre de la noche.
El momento más multitudinario del domingo llegó minutos antes de las 22, cuando el Flow Stage se preparó para recibir a Sabrina Carpenter. La artista estadounidense arribó a Buenos Aires convertida en una de las figuras más populares del pop global, en medio de un ascenso meteórico en su carrera.

Su vínculo con el público argentino había comenzado en 2023, cuando visitó el país como parte de la gira de Taylor Swift. Desde entonces, su perfil artístico creció con fuerza a partir del éxito de sus álbumes “Short n’ Sweet” y “Man’s Best Friend”, además de una serie de singles que dominaron plataformas digitales y rankings internacionales.
En su primer show solista en la Argentina, Carpenter presentó un espectáculo de gran escala con coreografías, visuales y una puesta escénica cuidadosamente diseñada. El concierto comenzó con “Busy Woman”, una apertura que desató la euforia del público que ya ocupaba gran parte del campo frente al escenario.
A lo largo de la presentación, la cantante recorrió algunos de sus temas más populares, entre ellos “Espresso”, “Feather”, “Nonsense” y “Please Please Please”, que fueron coreados de principio a fin por los asistentes.
Uno de los momentos más comentados del show ocurrió durante la canción “Juno”, cuando Carpenter recreó un segmento humorístico habitual en su gira. En esta ocasión, la artista “arrestó” simbólicamente a la cantante argentina María Becerra, invitándola al escenario en medio de una ovación generalizada.
El gesto generó uno de los picos de entusiasmo de la noche y reforzó el vínculo de Carpenter con el público local, que respondió con el tradicional cántico de “Olé, olé, olé” transformado en un “Sabri, Sabri”.
Durante el show, la cantante expresó en varias oportunidades su sorpresa por la intensidad del recibimiento. Desde el escenario, destacó la energía del público argentino y la conexión que se generó durante el concierto.
La seguidilla final de canciones cerró el recital con un clima de celebración colectiva. Miles de celulares en alto registraron el momento mientras el festival llegaba a su último tramo.

Con ese cierre, Lollapalooza Argentina 2026 despidió su undécima edición, reafirmando su capacidad para reunir en un mismo escenario a artistas de distintas generaciones y estilos musicales.
El festival, organizado por DF Entertainment junto a C3 Presents y Perry Farrell, confirmó además su continuidad: la próxima edición se realizará el 12, 13 y 14 de marzo de 2027, nuevamente en el Hipódromo de San Isidro.
Así concluyó un fin de semana en el que el pop, el hip hop, el rock y la electrónica convivieron frente a una multitud que volvió a convertir a Lollapalooza en uno de los grandes rituales musicales del año en Argentina.
LV / EM