domingo 14 de agosto de 2022
ECONOMIA Ejecutivos de Finanzas

Advierten que en junio empeoraron las condiciones financieras de la Argentina

El índice de condiciones financieras está en zona de stress (negativo) desde agosto de 2019, mes en el que el subíndice local tuvo un desplome significativo a raíz del resultado electoral.

11-07-2022 14:24

El Índice de Condiciones Financieras (ICF) empeoró 7.5 puntos en junio, pasando de 106.7 a -113.7, merced de un deterioro de las condiciones financieras argentinas y una mejora muy marginal de las condiciones financieras internacionales. Ambos segmentos están en terreno negativo, sin embargo, el mundo está en un estrés moderado y Argentina en uno severo

Por su parte, el subíndice de condiciones locales se ubicó en -99.7 puntos, una caída de 8 puntos respecto a mayo. El dato de junio 2022 fue el peor desde mayo del 2020 en plena etapa de aislamiento social y preventivo por la pandemia de COVID-19. Dado el comienzo de julio y considerando que los índices toman promedios mensuales, es muy improbable que en el presente mes haya una mejora, más bien todo lo contrario.

En junio 7 variables cayeron, 1 quedó estable y dos mejoraron. La caída del riesgo país fue la que más incidió en el índice seguida por la suba de la tasa Badlar. La confianza en los bancos fue una variable positiva con mejora de depósitos en dólares. Si se mira un rango de un año, la inflación y el riesgo país son las variables que más sufrieron.

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La información se desprende del Índice de Condiciones Financieras del mes de junio que elabora el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), junto a la consultora Econviews que, sostiene que el subíndice de condiciones externas pasó de -14.6 a -14, completando el segundo mes consecutivo de resultado negativo

En línea con este cambio marginal, 5 de las 10 variables cayeron y otras cinco mejoraron. La inflación esperada fue la variable que más contribuyó a la baja, mientras que la confianza entre bancos fue la que más aportó a la mejora. Con una mirada de un año, la volatilidad de las acciones fueron las variables que peor se comportaron, tanto en su variante americana medida por el VIX como las acciones de mercados emergentes.

Antecedentes del ICF

El índice de condiciones financieras está en zona de estrés (negativo) desde agosto de 2019, mes en que el subíndice local tuvo un desplome significativo a raíz del resultado electoral. La última vez que el ICF local estuvo en terreno positivo fue en febrero de 2019.

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Estos valores se ajustan todos los meses, dado que metodológicamente el ICF y sus componentes suman cero en sentido histórico, de manera que los valores expresan condiciones relativas. Si bien la situación local empeoró en junio y promete más números rojos en julio, todavía está casi 30 puntos mejor que en el pico de la pandemia.

Observando el ICF completo, el valor de -113 actual compara con -257 de la pandemia. En perspectiva, el mal semestre financiero internacional y la incertidumbre a partir de la guerra solo empañó un poco el subíndice internacional, pero la elevada brecha cambiaria, el salto de la inflación y el mega riesgo país pusieron al índice local no tan lejos del cisne negro que resultó la rápida expansión del Covid-19.

¿Qué sucede con el ICF a nivel internacional? 

A nivel internacional, 8 de los 10 componentes se encuentran en zona de estrés (negativos) y 2 en zona de confort. El componente con mejor rating es el de inflación esperada y el otro en zona positiva es la confianza entre bancos. Esto es controversial y puede ser contraintuitivo, pero tiene una explicación por detrás. La Fed de Chicago, entidad que produce un índice de condiciones financieras, dice “inflación por encima del promedio ha estado históricamente asociada con condiciones financieras más laxas”. 

Sin embargo, la visión es que la Reserva Federal será más agresiva de lo que planeaba y cuando se profundice la contracción de la política monetaria, la inflación esperada debería reducirse y allí este componente jugará en contra. Es decir, correlacionará con condiciones financieras más negativas. Y algo de ello ya se viene observando, con el componente cayendo por segundo mes consecutivo. 

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El componente en peor situación sigue siendo el de acciones americanas (medido por su volatilidad, que de todas maneras mejoró en junio), seguido por los commodities y las acciones emergentes, que está levemente peor que el riesgo europeo.

Sobre el índice local

En el índice local hay solo una componente en situación no estresada. Esa variable es la liquidez de largo plazo, que la medimos con la diferencia entre depósitos y préstamos. Medidos punta a punta los depósitos en pesos del sector privado crecieron 13% y los préstamos 7% durante junio, aunque en promedio esa diferencia cae.

De cualquier forma, está claro que en el medio de una situación financiera compleja, la liquidez es un activo, que, por otra parte, es esperable en una situación con restricciones cambiarias elevadas. La contracara de un sistema financiero líquido y sano es un bajo nivel de préstamos a PBI.

Condiciones económicas argentinas IAEF 20220711

De todas formas, en junio los préstamos crecieron en términos reales luego de 3 meses consecutivos de caída. Tener el sistema financiero más pequeño de la región es una debilidad que en el caso de que se alcance cierta estabilidad se puede transformar en una oportunidad. Del otro lado de la tabla de posiciones, 5 de los 9 componentes estresados están bastante estresados. Estos son: riesgo país, inflación, brecha cambiaria, tasa de interés (que seguramente seguirá subiendo) y depreciación esperada.

La clave: contar con acceso a deuda para el sector público en 2025

La economía argentina siempre creció en forma sostenida cuando las condiciones financieras se mantuvieron en zona de confort durante un lapso prolongado. Los últimos años lo demuestran claramente, sostiene el informe del IAEF. El 2020, con viento de frente internacional en buena parte del año y condiciones negativas locales por todo el año, el PBI cayó 9.9%.

En el 2021 el rebote del piso alcanzó el 10.4%, dejando un arrastre superior al 4% para 2022, según los datos del EMAE que produce el INDEC. El mundo se empieza a mostrar un lugar mucho más hostil. Y si bien hoy la Argentina no está muy conectada financieramente hablando, es menester llegar a tener acceso al mercado de deuda para el sector público en 2025 si es que se quiere evitar una nueva reestructuración de deuda.

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Más allá de los problemas autóctonos, el costo de esa deuda, de poderse emitir, será mucho más alta que la que consiguieron en los últimos dos años la mayoría de los países emergentes. A esto se suman discusiones sobre la capacidad de endeudamiento del estado en moneda local, lo que agrega volatilidad e incertidumbre.

Más en el corto plazo, el deterioro de las condiciones locales augura meses difíciles, aunque también es justo decir que los problemas financieros del estado se convirtieron en una oportunidad para las compañías que buscan plata, ya que los jugadores del sistema financiero local hoy están buscando aumentar el riesgo en el sector privado y bajar el riesgo en el sector público.

SE / LR