ECONOMIA
Financiamiento

El cálculo de dólares que pone en alerta al Banco Central ante un 2026 sin financiamiento y con fuertes vencimientos

Con el mercado internacional virtualmente cerrado por la tensión geopolítica, el equipo económico explora vías alternativas para sostener el esquema cambiario. Las variables que definirán si la macroeconomía logra o no sortear la pared de vencimientos.

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Caputo-Bausili. El tándem debe resignar alguna de las variables económicas en el corto plazo. | Mecon

En 2025, el Gobierno necesitó un blindaje de casi USD 20.000 millones —aportados primero por el Fondo Monetario Internacional y luego por el Tesoro estadounidense—, cada seis meses. Ahora, con un nivel de vencimientos desafiante para el 2026 y con el acceso al mercado voluntario de crédito internacional demorado, las cuentas que saca el ministro de Economía, Luis Caputo, están condicionadas al éxito de la cosecha gruesa, el acceso al financiamiento y que la guerra en Medio Oriente no ponga al mundo en estado de alerta a largo plazo.

Mantener la calma cambiaria y sortear los pagos exige un ritmo de acumulación de divisas constante, una tarea que se volverá más difícil cuando se agote la temporada alta del agro. Según los modelos de la consultora LLZ, el número de breakeven (punto de equilibrio) de compra de reservas para sostener la actual estabilidad cambiaria es de USD 39 millones por día.

Cualquier alteración en el flujo o en la confianza del mercado altera dramáticamente esta exigencia. Federico Machado, economista de LLZ, explicó: "Si suponemos que el dólar se mantiene adentro de las bandas y el Central entre julio y octubre compra cero, entonces tendría que comprar aproximadamente USD 65 millones diarios entre marzo y julio, y sumar lo mismo en noviembre y diciembre para compensar". El escenario se oscurece si la incertidumbre obliga a la autoridad monetaria a intervenir. Con una cuenta de ventas por USD 2.000 millones, ese número de exigencia diaria sube a USD 82 millones.

El muro de julio de 2027 apura al Gobierno a destrabar dólares frente al escepticismo del mercado

El perdón del FMI y el rumor de un "plan B" europeo

La presión cambiaria diaria tiene un correlato diplomático en Washington. El Fondo Monetario Internacional (FMI) debe aprobar en estas semanas la segunda revisión del programa con Argentina para destrabar desembolsos por casi USD 1.000 millones. Sin embargo, los números del balance no cierran. El Banco Central (BCRA) se había comprometido a exhibir un colchón de reservas netas positivas por USD 2.400 millones al cierre del cuarto trimestre de 2025, una meta que incumplió. La decisión política de la Casa Rosada de intervenir y contener el tipo de cambio para evitar sobresaltos en las semanas previas a las elecciones de medio término dinamitó el objetivo técnico.

El Gobierno da por descontado que el board del organismo terminará otorgando un waiver (perdón), aunque todavía no hay una fecha confirmada para la votación del directorio. Quienes mantienen un diálogo fluido con terminales del Fondo aseguraron que el clima es mixto. Si bien en el organismo se muestran optimistas por el rumbo macroeconómico y el ancla fiscal, la exigencia sobre la acumulación de divisas no cederá. Las mismas fuentes confían en que el organismo prepara el terreno para sellar un nuevo acuerdo con dólares frescos recién en el escenario electoral de 2027.

Ante la imposibilidad de contar con las divisas de Washington durante este año, en la City porteña comenzaron a circular versiones sobre el sondeo de una vía de financiamiento alternativa. Un nuevo acuerdo bilateral con un país europeo cuya administración es políticamente simpatizante con la gestión de Javier Milei. Un salvavidas geopolítico directo que le permitiría a Caputo inyectar liquidez de corto plazo sin pasar por el filtro burocrático de los organismos multilaterales.

La pared de vencimientos y la apuesta a la cosecha

Mientras se negocia en el frente externo, la cuenta regresiva de los compromisos soberanos no se detiene. De acuerdo a cálculos de la consultora Eco Go, la exigencia financiera para el corriente año es alta. Sumando compromisos del Tesoro, el BCRA y organismos multilaterales, la Argentina enfrenta en 2026 vencimientos en moneda extranjera por USD 21.933 millones (desagregados en más de USD 12.500 millones de capital y casi USD 9.400 millones en intereses). De ese universo total, la carga más pesada recae directamente sobre las espaldas del Tesoro Nacional, que debe responder por más de USD 18.100 millones.

Optimistas, empresas alemanas apuestan a inversiones fuertes en Argentina, con preocupación por la actividad

Para afrontar esta sangría, el equipo económico fía gran parte de su suerte al sector agroexportador. Durante el primer trimestre de 2026, favorecido por la estacionalidad, el BCRA logró comprar más de USD 3.000 millones en el mercado de cambios, alcanzando así el 30% de la pauta anual acordada con el FMI. Las proyecciones oficiales descansan sobre el advenimiento de una cosecha récord que promete liquidaciones en torno a los USD 31.000 millones. Sin embargo, descontando el pago de importaciones y la fuga por servicios, los cálculos de Eco Go estiman que el Central lograría retener como compra neta alrededor de USD 7.000 millones en todo el año, un número que exige administrar la escasez con precisión quirúrgica.

Guerra, refugio y los dólares "del colchón"

Salir a buscar los dólares faltantes a la plaza financiera internacional dejó de ser una opción viable. El recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente dinamitó el apetito por el riesgo. Un abogado que está al tanto de los movimientos de grandes corporaciones analizó: "Si esto se prolonga, y las inversiones siguen migrando hacia activos de refugio, el mercado internacional se cierra totalmente para un emergente como Argentina".

Consciente de esta barrera, Caputo repite ante sus interlocutores recurrentes que su estrategia no contempla salir a emitir deuda en Wall Street y que sorteará el año blindado en su "inocencia fiscal". La carta oculta del ministro es netamente doméstica. Según los cálculos que circulan en los despachos de Economía, revelados por PERFIL, el Gobierno apuesta a destrabar una porción de los USD 170.000 millones que los argentinos guardan fuera del sistema.

La expectativa oficial es que, impulsados por la nueva normativa, ingresen a la economía formal entre USD 15.000 millones y USD 17.000 millones, un rescate privado de los propios ahorristas locales para suplantar la falta de crédito externo. En los monitores de la City, sin embargo, el escepticismo es la regla general: el mercado financiero todavía exige ver para creer, manteniendo en duda la viabilidad de un plan que depende más de la confianza que de los manuales macroeconómicos.

AM/ML