"Creo que hay un momento de desconexión muy profundo en el Gobierno, sobre todo en el presidente de la Nación". La definición pertenece a Claudio Montiel, director de Zentrix, la consultora que llevó adelante el relevamiento que puso números a una realidad que Javier Milei salió a cuestionar públicamente: el 65,3% de los encuestados no consigue llegar con sus ingresos más allá del día 20 del mes y el 81,8% considera que su salario pierde frente a la inflación.
La polémica se desató cuando el mandatario puso en duda los datos sobre las dificultades económicas de los argentinos. "Si se quedan sin plata verdaderamente el día 20, ¿cómo viven 10 días sin comer ni beber?", planteó durante su participación en la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, en Neuquén. Luego redobló las críticas contra los periodistas que difundieron esos indicadores, a quienes acusó de repetir "como loros una frase sin sentido".
Milei tiene otro rival en Córdoba y no es Kicillof según una encuesta
En diálogo con PERFIL, Montiel respondió a los cuestionamientos presidenciales y explicó por qué considera que el Gobierno y las familias están mirando dos economías distintas.
"Es cierto que tenés un crecimiento en la macro, un crecimiento bastante sólido en algunos sectores. El tema es que eso no se traduce en una mejora para las familias, ni en una mejora de los ingresos disponibles", sostuvo.
Para el consultor, el problema no está necesariamente en los indicadores que exhibe el equipo económico, sino en la interpretación que hace el oficialismo de esos resultados. "Me parece que el Gobierno se ata a un dato macro que relativamente le da bien y eso después no se refleja en lo que les pasa a las familias. Son datos distintos", explicó.
Sin embargo, fue más allá de la discusión económica y cuestionó el tono elegido por Milei para responder a los datos que contradicen su discurso. "Es una pena porque todavía queda un año de gestión. Es importante que el presidente pueda estar en control de lo que pasa y no estar insultando o con una agresión constante contra prácticamente todo el mundo", afirmó.
Una economía que crece, pero no llega al bolsillo
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix, realizado durante septiembre sobre 1.438 casos de todo el país, ofrece una radiografía de las dificultades que atraviesan los hogares. El 65,3% de los consultados asegura que sus ingresos se agotan a más tardar el día 20 del mes, mientras que apenas el 9,8% consigue llegar a fin de mes con capacidad de ahorro.
Las diferencias sociales son particularmente marcadas. Entre quienes se identifican como clase baja, el 83,3% agota sus ingresos a más tardar el día 20. En cambio, el 61,9% de los sectores de mayores ingresos afirma que logra cubrir sus gastos mensuales y ahorrar.
A esa desigualdad se suma el deterioro del poder adquisitivo percibido: el 81,8% considera que sus salarios no le están ganando a la inflación y el 61,5% evalúa negativamente la situación económica nacional.

Para Montiel, esos resultados no pueden atribuirse exclusivamente al programa económico de Milei. "Estamos ante un deterioro muy profundo del salario que no arrancó ahora, que no arrancó en 2023. Viene desde hace 14 o 15 años", señaló a PERFIL.
En su diagnóstico, la Argentina arrastra problemas estructurales vinculados al estancamiento económico, la pérdida de ingresos y las dificultades para que el trabajo funcione como herramienta de movilidad social.
"Argentina no crece genuinamente, tiene problemas estructurales y el trabajo no genera ascenso social. Hay un montón de problemas. Creo que en el último tiempo se agravaron, pero son problemas que ya existían", explicó.
La advertencia sobre las deudas: "Esto puede terminar siendo un problema de seguridad pública"
Uno de los capítulos más preocupantes de la encuesta es el endeudamiento familiar.
El 56,2% de los consultados tomó alguna deuda o crédito en los últimos seis meses. Entre quienes se endeudaron, el 55,1% identificó como principal motivo la necesidad de afrontar gastos básicos, como alimentos y salud, mientras que otro 21,3% mencionó el pago de tarifas y servicios.
El fenómeno es todavía más pronunciado entre los hogares de menores recursos. Allí, el 68,1% recurrió al crédito y, entre quienes lo hicieron, el 65,5% destinó esos fondos a cubrir alimentos y salud.
Montiel considera que este proceso está generando un deterioro que puede extenderse más allá de la economía doméstica.
Según explicó, cuando las familias pierden capacidad de pago, las dificultades comienzan a trasladarse primero al sistema financiero y, eventualmente, pueden tener consecuencias sociales más graves.

"Yo lo dije en marzo: un problema de las familias se va a terminar trasladando al sistema financiero. Dicho y hecho, estamos en octubre y hoy los bancos tienen un problema importante porque tienen carteras de crédito bastante complicadas en cuanto a la morosidad", sostuvo.
Pero su advertencia fue más lejos al plantear que, si las familias quedan excluidas del crédito formal, pueden terminar recurriendo a prestamistas informales o vinculados con actividades delictivas.
"Esperemos que dentro de seis meses esto no se transforme en un problema de seguridad pública", alertó. Y explicó que el riesgo, en su opinión, es que las dificultades para devolver esos préstamos deriven en situaciones de violencia, amenazas o lesiones en los barrios más vulnerables.
Se trata de una advertencia del consultor sobre un posible agravamiento del problema, no de una conclusión medida por la encuesta. Pero para Montiel, el endeudamiento de los hogares dejó de ser una cuestión exclusivamente financiera y requiere una mirada más amplia sobre sus consecuencias sociales.
"¿Quién se va a hacer cargo de eso? ¿O eso también va a ser un problema del privado?", cuestionó.
El malestar económico todavía no se traduce en un rechazo político a Milei
Pese a la evaluación negativa de la economía, el relevamiento de también detectó una leve recuperación del respaldo al Gobierno. Una aparente contradicción que, para el ncuestador, tiene una explicación: el descontento económico todavía no encuentra una alternativa política capaz de canalizarlo.
"Creo que el respaldo político todavía lo va a seguir teniendo. ¿Cuánto puede durar? La verdad que no se sabe, porque hoy no hay nadie que represente una esperanza fuera de Milei", sostuvo.
El consultor describió un escenario en el que los votantes oficialistas mantienen expectativas sobre el rumbo económico, mientras que buena parte de quienes rechazan al Gobierno tampoco encuentra una opción que los entusiasme.
Milei como “elector” global de la derecha
"El que vota a Milei dice que Milei es una esperanza, y el que no lo quiere te dice que no sabe a quién votar", explicó.
Esa falta de alternativas podría convertirse en uno de los factores determinantes de las elecciones presidenciales de 2027. Según Montiel, el riesgo es que vuelva a imponerse una lógica de voto negativo, en la que los ciudadanos eligen principalmente para impedir el triunfo de otro espacio político.
"Vamos a terminar el año que viene votando, como pasa siempre en Argentina, para que no gane tal o cual persona", anticipó.
Para el director de Zentrix, el problema es que esa dinámica dificulta la construcción de expectativas positivas y termina profundizando el desencanto social.
"Tenés un 60% de gente que está desesperanzada y nadie hoy está representando ese descontento", concluyó.
Así, el diagnóstico del consultor que quedó en el centro de la polémica con Milei plantea una doble tensión para el Gobierno. Por un lado, una recuperación macroeconómica que todavía no consigue traducirse en una mejora generalizada de los ingresos y el consumo. Por otro, un malestar social que, al menos por ahora, no encuentra una expresión política definida.
La incógnita hacia 2027 es si esa distancia entre los números que exhibe el Gobierno y la economía que viven las familias puede sostenerse sin terminar afectando el respaldo político del Presidente.
lr