El precio del petróleo volvió a escalar este martes 28 de abril y encendió nuevas señales de alerta en los mercados internacionales. Según informó AFP, el crudo Brent para entrega en junio subió 2,8%, hasta US$ 111,26 por barril, mientras que el WTI estadounidense avanzó 3,4%, hasta US$ 99,62.
La suba se explica por la falta de avances para reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo. Las expectativas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán habían mejorado hacia el fin de semana, pero el clima volvió a deteriorarse después de que se frustraran las gestiones diplomáticas.
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El temor del mercado es que el conflicto derive en una situación de bloqueo o tránsito limitado más prolongada, con impacto directo sobre la oferta de crudo. En ese escenario, el precio del petróleo vuelve a convertirse en un factor de presión para la inflación global, las tasas de interés y los costos energéticos.

Ormuz, otra vez en el centro de la tensión
La Casa Blanca evitó confirmar si el presidente estadounidense, Donald Trump, aceptará las últimas propuestas de Irán para poner fin al conflicto y avanzar en la reapertura de la vía marítima. Según el cable de AFP, Qatar advirtió sobre el riesgo de un “conflicto congelado” en el Golfo, mientras las conversaciones entre Washington y Teherán permanecen trabadas.
“Ahora mismo, el mercado no es optimista respecto a la posibilidad de un acuerdo para reabrir el Estrecho”, explicó Kathleen Brooks, directora de investigación de la plataforma XTB, citada por AFP. El punto de fricción, según la analista, está en la intención de Irán de postergar las conversaciones sobre desarme nuclear.
El Estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más sensibles del mundo. Por eso, cualquier interrupción o demora en su reapertura impacta rápido sobre los precios del crudo y sobre las expectativas de inflación.
Más presión sobre bancos centrales
La suba del petróleo llega en una semana clave para los mercados. La Reserva Federal de Estados Unidos inicia una reunión de dos días en medio de mayores preocupaciones por el impacto de los costos energéticos sobre la inflación. El jueves será el turno del Banco Central Europeo.
El encarecimiento del crudo complica el escenario para los bancos centrales porque puede frenar la baja de tasas o, al menos, volver más prudentes los próximos movimientos de política monetaria. Si la energía vuelve a acelerar los precios, la discusión sobre recortes de tasas pierde margen.
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En Asia, el impacto ya se hizo sentir. El Banco de Japón elevó con fuerza sus previsiones de inflación para este año y redujo a la mitad sus proyecciones de crecimiento, justamente por el aumento del precio del petróleo.
La salida de Emiratos de la OPEP suma ruido
Al frente geopolítico se sumó otro dato sensible para el mercado energético: los Emiratos Árabes Unidos anunciaron que se retirarán de la OPEP y de la OPEP+ a partir del 1° de mayo.
El analista Jorge León, de Rystad Energy, citado por AFP, sostuvo que la decisión es significativa porque Emiratos, junto con Arabia Saudita, es uno de los pocos productores con capacidad disponible relevante.
Aunque el efecto inmediato puede quedar atenuado por la tensión en Ormuz, la lectura de largo plazo es más delicada: una OPEP más débil podría derivar en un mercado petrolero más volátil.
Qué implica para Argentina
Para Argentina, un barril por encima de los US$ 110 tiene una doble lectura. Por un lado, mejora la perspectiva de ingresos para el sector energético y para el desarrollo exportador de Vaca Muerta. Con precios altos, la producción local gana atractivo y se refuerza la idea de que la energía puede convertirse en una fuente estructural de dólares.
Pero, por otro lado, el salto del petróleo también presiona sobre los costos internos. Combustibles, transporte, logística, producción industrial y alimentos pueden sentir el impacto si la suba internacional se sostiene. En una economía que todavía busca consolidar la desinflación, el petróleo vuelve a aparecer como un riesgo externo.
El Gobierno viene apostando a que la inflación retome una tendencia descendente desde abril. Sin embargo, un shock energético persistente puede complicar ese sendero, especialmente si se traslada a combustibles y tarifas.
Mercados atentos al crudo y a la tecnología
La tensión petrolera se combinó con una rueda financiera más débil para las acciones tecnológicas. En Wall Street, el Nasdaq caía 1,2% al inicio de las operaciones, golpeado por empresas vinculadas a inteligencia artificial.
El foco de los inversores quedó dividido entre dos frentes: el petróleo, por el riesgo geopolítico en Ormuz, y los balances corporativos, especialmente de las grandes tecnológicas. En Europa, las bolsas operaban con bajas moderadas, mientras Asia cerró mayormente en terreno negativo.
La señal central del día, sin embargo, vino del crudo. El regreso del Brent por encima de los US$ 110 confirma que el mercado energético sigue operando bajo una prima de riesgo elevada. Y mientras no haya una salida clara para Ormuz, el precio del petróleo seguirá siendo una de las variables más sensibles para la inflación global y para la economía argentina.
Fuente: AFP / lr