En apenas dos semanas de hostilidades, tras el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, el mercado energético mundial ha entrado en una fase de volatilidad extrema. El precio del crudo Brent, la referencia internacional, registró un incremento del 42%, superando la barrera psicológica de los 100 dólares por barril.
Según datos de la agencia AFP, el valor del Brent pasó de cotizar a 72,48 dólares a fines de febrero a cerrar este viernes en 103,14 dólares. El salto refleja no solo el temor al desabastecimiento, sino la parálisis de una de las arterias comerciales más importantes del planeta: el Estrecho de Ormuz. Por allí transita habitualmente el 20% del flujo marítimo global de crudo, pero el bloqueo de facto impuesto por Irán desde el comienzo de la guerra ha interrumpido el tráfico casi por completo.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), el indicador estadounidenseregistró un alza superior al 47% desde que estalló el conflicto, situándose en 98,71 dólares. Ante este panorama de asfixia energética, la administración de Donald Trump tomó una decisión que hasta hace poco parecía impensable en el marco de la guerra en Ucrania.
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El giro de Washington: petróleo ruso para estabilizar el mercado
El secretario del Departamento del Tesoro, Scott Bessent, anunció que Estados Unidos otorgará una “autorización temporal” para que diversos países puedan comprar petróleo de origen ruso que actualmente se encuentra "varado en el mar". La medida, de alcance limitado y a corto plazo, busca inyectar oferta de forma inmediata para mitigar el impacto de la crisis en los surtidores globales.
“El presidente está tomando medidas decisivas para promover la estabilidad y mantener los precios bajos mientras abordamos la amenaza que plantea el régimen iraní”, subrayó Bessent. El funcionario intentó calmar las aguas locales asegurando que este aumento en los precios es una “perturbación temporal” que, a largo plazo, terminará beneficiando a la economía estadounidense por su capacidad de reajuste.

Sin embargo, la medida no está exenta de polémica. Diversos analistas internacionales advierten que esta licencia podría terminar beneficiando indirectamente a Vladimir Putin, oxigenando las arcas del Kremlin en plena campaña militar en el este europeo. Desde el Tesoro se apresuraron a aclarar que las transacciones autorizadas (para crudo cargado antes del 12 de marzo) no aportarán "beneficios financieros significativos" al gobierno ruso.
"Sin Rusia no hay estabilidad"
El enviado especial ruso a los Estados Unidos Kiril Dmítriev. en las negociaciones de paz con Ucrania, fue tajante al evaluar la decisión de Washington: “Estados Unidos reconoce, en la práctica, lo evidente: sin petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable”.
La licencia emitida por el Tesoro permite la venta de crudo y productos petrolíferos cargados en buques hasta el 11 de abril. Es una ventana de tiempo estrecha con la que la Casa Blanca espera que la tensión en Medio Oriente ceda o que se encuentren rutas alternativas para el suministro.
LM