El 63% de los argentinos pide cambios en el plan económico, mientras que 59,5% califica como mala o muy mala la situación nacional y 42,4% ya evalúa de forma negativa su propia economía individual, de acuerdo con el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora.
"El malestar económico ya no se expresa sólo como una evaluación negativa sobre el país, sino como una experiencia directa sobre la vida cotidiana de los hogares", señala el informe.
Como señala el estudio, cuando casi la mitad de la población se encuentra en este terreno, "el ajuste deja de ser una abstracción macroeconómica y pasa a formar parte de la administración diaria del hogar".
El poder adquisitivo no repunta: para 7 de cada 10 empleados el sueldo dura menos de dos semanas
Uno de los puntos más críticos del informe se vincula de manera directa con la capacidad de llegar a fin de mes. El 64,4% de los consultados afirmó que llega, como máximo, hasta el día 20 del mes con sus ingresos disponibles.

Según el MOP, esto refleja que "la restricción no se concentra solamente en los últimos días del mes, sino que se instala antes y obliga a reorganizar consumos, postergar gastos y ajustar decisiones familiares". Este fenómeno alcanza incluso a los propios votantes oficialistas de 2025, entre los cuales el 66,2% sostiene que su salario pierde frente a la inflación.
La diferencia radica en su interpretación política: "Mientras en la oposición tiende a transformarse en rechazo al rumbo económico, dentro del oficialismo todavía puede convivir con apoyo político, aunque bajo una tolerancia cada vez más condicionada".

La brecha con las estadísticas oficiales
La distancia entre la inflación informada y la percibida por la sociedad se ha consolidado en el tiempo. Durante el mes de mayo, el 70,6% de los entrevistados aseguró que el dato del INDEC no refleja adecuadamente la variación de precios que experimenta en su cotidianidad, una cifra prácticamente en línea con el 70,3% de abril y muy superior al 56,4% registrado en enero.
El informe advierte que la serie estadística muestra "una desconfianza más estable sobre la capacidad del dato oficial para representar la experiencia económica de los hogares".

Esta percepción se explica al cruzarse directamente con la realidad de los ingresos de la población: en mayo, el 85,1% de los encuestados afirmó que su salario no le ganó a la inflación.
El estudio concluye de forma contundente que "mientras el salario siga siendo percibido como insuficiente, el dato oficial puede ordenar el discurso macroeconómico, pero no alcanza para reconstruir confianza en la economía cotidiana".
Proyecciones electorales rumbo a 2027
Con la mirada puesta en el mediano plazo, el debate sobre el rumbo de la economía empieza a proyectarse sobre el escenario presidencial de 2027. Al evaluar el plan económico actual del Gobierno, el 63% de los encuestados opinó que debería cambiarse, en tanto que el 34,8% se inclinó por mantenerlo.
Frente a este escenario, el MOP analiza que "el plan conserva una base de apoyo relevante, pero enfrenta una mayoría social que ya demanda algún tipo de corrección".
En términos estrictamente electorales, más de 6 de cada 10 ciudadanos guiarán su voto por factores económicos en la próxima presidencial: el 28,3% lo definirá por la situación del país, el 17,9% buscando un cambio de rumbo y el 14,2% por la situación económica de su hogar. En contraposición, la continuidad del gobierno actual aparece como el principal motor de decisión solo para el 15,8% de los electores.
LM / EM