Luis Caputo señaló este miércoles 1 de abril frente a empresarios en la Bolsa de Comercio de Rosario y pdió al auditorio mirar los "datos" frente al relato. "Después de dos años en el que se han logrado un montón de resultados, que ahora los vamos a ver, y que se ha demostrado mucho, uno por ahí escucha o o lee los diarios y parece que estamos en otro país, y por eso vuelvo al punto de la importancia de los datos", señaló el titular de Economía frente a un auditorio completo.
Ante empresarios en Rosario, dejó una de las definiciones más sensibles para el sector agropecuario al admitir con crudeza el límite que, según el Gobierno, impone hoy la situación fiscal: “Me encantaría bajar las retenciones a cero mañana, pero no puedo”. Con esa frase, el ministro de Economía buscó transmitir que la voluntad política de reducir los derechos de exportación existe, pero que una decisión de ese tipo no es viable en lo inmediato sin poner en riesgo el equilibrio de las cuentas públicas.
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Según planteó, una baja abrupta de retenciones en el corto plazo abriría un bache fiscal que podría reactivar dudas sobre la consistencia del programa económico y golpear la confianza, un activo que el oficialismo considera central para sostener la desaceleración inflacionaria y la recuperación de la actividad. Aun así, Caputo ratificó ante los empresarios que el objetivo oficial es avanzar hacia una eliminación de ese impuesto, al asegurar que “no hay ninguna duda” de que las retenciones “van a ir a cero”, aunque dejó en claro que ese camino, por ahora, estará atado a la consolidación fiscal.
Otro de los puntos sensibles a los que se refirió, fue la inflación de marzo, aunque levemente al señalar que el gobierno alcanzó metar fuertes pero que puede haber movimientos. “Por ahí en un mes tengamos un indicador que nos juegue en contra. Por ahí, el EMAE de febrero nos da para abajo. La inflación producto de la nafta y la educación da más alta, pero esto no nos va a desviar del rumbo. Vamos a llegar a la meta”, sostuvo Caputo.
El ministro de Economía desembarcó este mediodía en Rosario en un momento de máxima sensibilidad para el frente financiero y cambiario, donde creían las expectativas de posibles anuncios oficiales. Sin embargo, por ahora el campo deberá seguir esperando.
La presentación arrancó algo después del mediodía en la sede de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en Paraguay 755, en un encuentro con asistencia acotada y cupos limitados, que requería inscripción previa.
Caputo buscó respaldar el rumbo económico con una defensa cerrada de los indicadores de actividad y un mensaje dirigido a relativizar las lecturas más pesimistas sobre la marcha del plan oficial. “No nos dejemos llevar por las encuestas, por las sensaciones, por lo que se dice”, planteó el ministro, al sostener que la evaluación de la economía debe apoyarse en “datos duros” y no en percepciones.

En esa línea, afirmó que el Producto Bruto Interno se ubica en “niveles récord” y remarcó que 12 de los 16 sectores que componen la actividad muestran crecimiento. También enumeró una serie de variables que, según su visión, reflejan una mejora del cuadro macroeconómico: aseguró que el consumo privado, las exportaciones y la cosecha están en máximos, en un intento por mostrar que la recuperación ya tiene anclaje en varios frentes de la economía real.
Ttambién salió al cruce de una de las críticas más frecuentes al programa oficial: la supuesta disyuntiva entre desaceleración de la inflación y crecimiento. Según dijo, ese “trade-off” no se verifica en los datos. Para sostenerlo, repasó que la recesión iniciada hacia mediados de 2022 encontró un piso en el primer trimestre de 2024, después de un período en el que la inflación escaló con fuerza. Y contrastó ese cuadro con la etapa posterior, en la que, según su interpretación, la actividad comenzó a recuperarse al mismo tiempo que los precios empezaron a desacelerarse.
Caputo recordó además la herencia inflacionaria con la que, según su relato, arrancó la actual gestión: mencionó registros de 1,5% diario, 25,5% mensual en el IPC y 54% en precios mayoristas. A partir de esa comparación, insistió en que no hay incompatibilidad entre crecimiento y desinflación, y anticipó que ambas tendencias pueden convivir hacia adelante. “Argentina va a seguir creciendo y la inflación va a seguir bajando”, afirmó, como definición política y económica del escenario que imagina para los próximos meses.

En su exposición, el titular del Palacio de Hacienda volvió a ubicar en el centro del diagnóstico al déficit fiscal. Señaló que el deterioro crónico de la economía argentina respondió a que durante décadas no se atacó “el problema de raíz”, que identificó justamente en el rojo de las cuentas públicas y en sus distintas formas de financiamiento. En particular, advirtió sobre el impacto del financiamiento monetario del déficit, al que vinculó con los procesos de aceleración inflacionaria que arrastró la Argentina en los últimos años.
Con ese marco, Caputo buscó presentar el ajuste fiscal como el punto de partida del reordenamiento macroeconómico y de la mejora de los indicadores. Tras ese repaso, el ministro giró el foco hacia dos sectores que el Gobierno considera estratégicos para la generación de divisas y el crecimiento de mediano plazo: energía y minería, dos rubros sobre los que la administración libertaria apuesta a montar parte de la recuperación estructural de la economía.
Entre otras cosas, también buscó mostrar un cambio de tendencia en un frente clave para la generación de divisas: la energía. “Si miráramos energía exclusivamente, el déficit del 2013 al 2023 fue de 30.000 millones de dólares”, afirmó, y vinculó ese rojo con decisiones del pasado: “El costo de esa expropiación demoró el desarrollo de Vaca Muerta”. En contraste, planteó que el escenario que viene será completamente distinto. “En los próximos 10 años vamos a tener exportaciones por 270.000 millones de dólares. Y déjenme decirles algo, es un número conservador ese”, sostuvo. Con esa definición, el ministro apostó a instalar la idea de que la Argentina dejará atrás su perfil de importador energético para convertirse en una potencia exportadora.
En otro tramo de su exposición, defendió la evolución de los indicadores sociales y salariales y remarcó que “la pobreza está en el menor nivel de los últimos siete años”, en referencia al dato del segundo semestre de 2025. Aunque admitió que “sigue siendo un número altísimo”, insistió en que esos son los números con los que debe medirse la realidad económica. Sobre los ingresos, también reconoció que no todos los datos muestran la misma mejora, pero buscó poner en valor la foto actual: “Si tomamos el dato del INDEC, hoy estamos dos puntos abajo del salario a noviembre del 2023 cuando llegamos. Si tomamos lo que es el SIPA, que es más correcto, está a cuatro puntos arriba del nivel de noviembre del 2023”. Además, agregó que “cuando vemos el salario privado no registrado, estamos en los máximos desde el 2018” y cerró con una definición política: “Estos son los datos reales, esta es la realidad y con esto es lo que nosotros tenemos que manejarnos", aseguró.
Fate, Lumilagro y la manera de encarar la heterogenidad
"La heterogeneidad está en los recursos y fundamentalmente en la reacción de cada uno", señaló Caputo y aprovechó la charla para referirse a la manera en que distintos empresarios están enfocando la realidad.
"Vos podés tener reacciones como la de Fate, y decís, bueno, el tipo está hace no se cuántos años cazando en el zoológico, se abre una ventanita y dice, cierro. Es su decisión, ¿sí? ¿Eso quiere decir que los neumáticos no pueden ser competitivos? Bueno, no lo sé, porque, por ejemplo, podríamos haber dicho lo mismo de los termos", comentó.
Y siguió su exposición: "Imaginemos por un segundo, si Lumilagro, porque empezaron a entrar los termos Stanley, decía lo mismo que Fate. Resulta que hoy produce récord, exporta y le va mejor que nunca, y ustedes pueden comprar termos mucho más baratos y de mucha más calidad. Entonces, fíjense cómo a un mismo contexto, dependiendo la reacción de de cada uno, la consecuencia es otra", señaló el ministro.
Y volvió a explicar que "la heterogeneidad está en los recursos, pero está fundamentalmente en la reacción de cada uno. No todos tienen la misma reacción", mencionó.
¿Qué le preocupa al ministro Caputo? "La velocidad de la recuperación"
En cuanto a la mayor preocupación que tiene hoy el ministro en la cabeza, aseguró que está más relacioada con "la velocidad de la recuperación", más allá del potencial de crecimiento que, a su juicio, podría alcanzar la economía argentina si se profundiza el actual rumbo.
“Yo sé que tenemos potencial para estar creciendo al nueve por ciento. Sin la más mínima duda, nueve, diez. Argentina podría crecer al ocho, nueve, diez por ciento por los próximos seis años”, sostuvo ante los empresarios. En esa línea, vinculó esa posibilidad con una agenda de alivio tributario más agresiva: “Se van todos los impuestos, Argentina crece al nueve, diez por ciento por los próximos seis años”. Con ese planteo, el ministro buscó remarcar que no sólo importa consolidar la recuperación, sino también acelerar su pendiente, y les dejó además un mensaje directo a los privados sobre el peso de sus decisiones en ese proceso: “La sumatoria de todas sus decisiones hace que este país salga fuertemente adelante”.
En otro tramo de su exposición, el ministro volvió a rechazar de manera tajante la idea de que la salida para mejorar la competitividad pase por una devaluación. “Tenemos que terminar de comernos el cuento de que para ser competitivo hay que devaluar. Yo realmente encuentro patético ya a la gente que dice eso”, afirmó. Y redobló la crítica al recordar el largo historial de pérdida de valor del peso: “Un país que devalúa en los últimos veinticinco años la moneda de uno a mil cuatrocientos, ¿en serio la solución es devaluar?”. Frente a esa visión, defendió el enfoque oficial basado en la mejora de la productividad “por las buenas razones”, a partir de una baja de impuestos, menos regulaciones y una presión mayor para que provincias y municipios reduzcan tributos distorsivos, como Ingresos Brutos y tasas locales.
Los sectores que van a crecer según el ministro Luis Caputo
Caputo también buscó instalar una mirada optimista sobre sectores que hoy todavía no muestran un despegue pleno, pero que, según el Gobierno, podrían convertirse en motores de crecimiento en los próximos meses. “Hay industrias que hoy por ahí no están floreciendo, pero que van a ser un motor de crecimiento importante en los próximos meses”, afirmó. Entre ellas mencionó especialmente a la construcción, donde dijo ver “una incipiente recuperación”, aunque anticipó que el repunte “empieza mucho más fuerte” a partir de junio, cuando comenzarán a tomar ritmo las obras vinculadas a la red vial.
En ese marco, el ministro detalló que desde junio comenzarán a estar en marcha los trabajos sobre 9.000 kilómetros de rutas que están siendo licitados, un corredor por el que, según explicó, circula el 80% del tránsito del país. Pero además adelantó una segunda etapa de obras: otros 12.000 kilómetros adicionales que incluirán ampliaciones, mejoras y reconstrucción de trazas. “El mapa de lo que va a ser las rutas argentinas para el final del mandato, créanme, va a parecer que estamos en otro país”, aseguró. También remarcó que parte de esa estrategia incluye transferir rutas a provincias con capacidad presupuestaria para ponerlas en condiciones, y mencionó puntualmente el caso de Santa Fe, con la cesión de la ruta 012 y gestiones de financiamiento con la CAF para obras vinculadas al desarrollo portuario.
Caputo además vinculó ese paquete de infraestructura con el potencial exportador del agro y con la necesidad de mejorar la logística para sostener el crecimiento. En esa línea, destacó que “el potencial del agro es fenomenal” y señaló que las obras en rutas, puertos y transporte de cargas serán claves para apuntalarlo. Incluso mencionó como señal de dinamismo que “la semana pasada salió el primer buque con trigo y esta semana, por primera vez, están embarcando el primero de maíz”. A eso sumó el anuncio de futuras licitaciones en el sistema de cargas ferroviarias, otro punto sensible para el sector productivo. Con ese combo, el ministro intentó mostrar que la obra de infraestructura vuelve a aparecer en la agenda oficial como soporte de la actividad y de una mejora más estructural de la competitividad.
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