La posibilidad de que el sur de California sufra un terremoto devastador vuelve a encender las alarmas de la comunidad científica. Una nueva investigación reveló que la tensión sísmica a lo largo de dos de los sistemas de fallas más peligrosos del estado ha alcanzado sus niveles más altos en al menos 1.000 años. El estudio analizó detalladamente la acumulación de energía en tres segmentos de las fallas de San Andrés y San Jacinto, cerca de las montañas de San Bernardino, descubriendo que dos de ellos ya igualaron o superaron los picos históricos registrados en el último milenio.
A pesar de la contundencia de los datos, los expertos aclararon que los hallazgos no implican la inminencia de "El Gran Terremoto" (The Big One), aunque sí ratifican la extrema vulnerabilidad de la región. De acuerdo con Ahmed Elbanna, director del Centro Estatal de Terremotos de California y profesor en la Universidad del Sur de California, la corteza en esa zona se encuentra tensionada y "lista para romperse".
"Para liberar los niveles de tensión de los que hablamos en este estudio, necesitamos un terremoto de magnitud 7 o superior", advirtió el especialista, señalando que el sur de la región no experimenta un sismo urbano de gran escala desde el de Northridge en 1994.
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Un peligro latente para 24 millones de personas
El impacto potencial de un movimiento telúrico de magnitud 7 es masivo: los científicos estiman que un evento de tal envergadura podría amenazar de forma directa a casi 24 millones de personas en el sur de California, abarcando toda el área metropolitana de Los Ángeles y la región del Inland Empire.
Para tomar dimensión de la escala, un sismo de estas características sería más de 125 veces más fuerte que el temblor de magnitud 5,6 registrado recientemente en el condado de Mendocino, el cual dejó a miles de usuarios sin luz, provocó heridos y causó múltiples daños materiales.

Para reconstruir los 1.000 años de historia sísmica, el equipo de investigación recurrió a la combinación de sedimentos datados por radiocarbono, registros en anillos de árboles y relatos históricos. Los autores pusieron especial foco en el denominado Paso de Cajón, en el condado de San Bernardino, un punto crítico donde convergen e interactúan de forma directa las fallas de San Andrés y San Jacinto.
El Paso de Cajón: la "puerta sísmica" de la región
Liliane Burkhard, profesora de investigación espacial y ciencias planetarias en la Universidad de Berna (Suiza) y autora principal del estudio, remarcó que el Paso de Cajón es un área sumamente estratégica para toda la Costa Oeste de los Estados Unidos. Dicha zona funciona como un corredor vital para importantes autopistas, redes ferroviarias y líneas de infraestructura energética. Cualquier interrupción o ruptura severa en ese nodo geológico tendría consecuencias económicas y logísticas inmediatas que irían mucho más allá del impacto del temblor, afectando el suministro de recursos de los que depende toda la región.
La zona es catalogada por los sismólogos como una "puerta sísmica", ya que su comportamiento físico determina si la ruptura de la Tierra continúa expandiéndose a lo largo de todo el sistema de fallas o si se detiene en ese punto. Si un terremoto logra propagarse a través de este paso, la cantidad de población expuesta a las sacudidas destructivas aumentaría exponencialmente, provocando fallas y emergencias en cadena.
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Frente a este escenario, los especialistas enviaron un mensaje de tranquilidad respecto a la infraestructura: los estrictos códigos de construcción vigentes en California están diseñados específicamente para soportar grandes magnitudes.
Según los expertos, ante un sismo fuerte se podrían observar rajaduras o caídas de objetos, pero las estructuras principales no deberían colapsar. No obstante, ante la imposibilidad de predecir si la ruptura ocurrirá mañana o en los próximos diez años, remarcan que la clave sigue estando en la inversión continua en prevención y en optimizar los sistemas de alerta temprana.
API/MSS