El 13 de julio de 2024, el mundo contuvo el aliento cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se llevó la mano a la oreja derecha en un mitin en Butler, Pensilvania, segundos antes de agacharse tras el podio mientras las ráfagas de un rifle AR-15 rasgaban el aire. Ahora, un año y medio después, esas mismas imágenes fueron rescatadas del archivo del trauma para ser transformadas en una herramienta de guerra psicológica por el régimen de Irán.
Sostenida en la inquietante premisa de que “la próxima vez la bala no fallará”, la maquinaria propagandística vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica difundió un metraje en su televisión estatal que no busca informar, sino aterrorizar.
Aquel material audiovisual comienza con una cámara lenta y se ve el rostro de Trump girando en el momento preciso en que la bala del joven Thomas Matthew Crooks le roza la piel. Sin embargo, en la versión de Teherán, el audio original es reemplazado por cánticos y discursos de tono épico y marcadamente beligerante que evocan la figura de Qasem Soleimani, el poderoso general iraní eliminado por un dron estadounidense en enero de 2020.
En este mismo video, se utiliza infografías digitales para "corregir" la trayectoria del proyectil, sugiriendo cómo un centímetro de diferencia habría cambiado la historia. Allí, la narrativa es clara para los ojos de la inteligencia occidental: Irán no ve Butler como un evento aislado, sino como una oportunidad perdida que ellos mismos pretenden "rectificar".
Si bien el gobierno iraní negó oficialmente su participación en planes de asesinato, la difusión de este video a través de canales paraestatales contradice su discurso. Por su parte, el Servicio Secreto de los Estados Unidos reforzó los protocolos de protección del mandatario, considerando a Irán como una de las amenazas más activas y peligrosas.
Una deuda de sangre que no prescribe

La retórica del republicano pasó de las sanciones económicas a una suerte de "activismo digital" que hizo enojar a los ayatolás. Ante este escenario, con el uso de sus redes sociales, lanzó dos mensajes: "HELP IS ON THE WAY" (La ayuda está en camino) y el acrónimo "MIGA" (Make Iran Great Again) para apoyar a manifestantes iraníes en protestas masivas contra el régimen de los ayatolás, iniciadas por crisis económicas y represión, que dejaron al menos 51 muertos.
Aunque, para el régimen iraní, estas proclamas no son simples palabras de aliento a la democracia, sino una prueba flagrante de lo que ellos llaman "injerencia satánica". De esta manera, para entender por qué Irán utiliza el video de un tirador de Pensilvania como su propio estandarte, hay que retroceder a la pista del aeropuerto de Bagdad en 2020.
Durante esa jornada, un dron estadounidense atacó un convoy en el aeropuerto de Bagdad, matando al general iraní Qasem Soleimani, líder de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, y a Abu Mahdi al-Muhandis, subjefe de las milicias proiraníes en Irak. Allí, el Líder Supremo Ali Jamenei prometió "venganza severa", ordenado por el presidente Trump, lo que escaló tensiones y motivó represalias iraníes posteriores, como misiles contra bases estadounidenses.
Soleimani era una figura clave en la estrategia iraní de exportar la revolución islámica vía proxies en Irak, Siria y Líbano, y su muerte se vio como un desafío directo al régimen de Teherán. Irán optó por respuestas asimétricas: ataques proxy, ciberataques y complots contra figuras estadounidenses, evitando una guerra abierta por temor a represalias.
MV/DCQ