viernes 27 de enero de 2023
INTERNACIONAL El miedo triunf sobre la la fe

Los cambios en la Navidad de iraquíes cristianos

En Bagdad era un ritual recibir, los días previos a la Nochebuena, a vendedores de abetos y pinos que pasaban de puerta en puerta. Ahora temen que los comerciantes sean extremistas y compran adornos de plástico.

23-12-2006 19:28

La violencia que sufren diariamente los habitantes de Bagdad se cobró una nueva víctima: los arbolitos navideños. Es que los pinos y abedules –objetos propios de la festividad católica– con que adornaban la casa de los cristianos han visto reducidos debido a que los agricultores y comerciantes tienen miedo de ser el próximo blanco de los extremistas musulmanes.

“Los vendedores musulmanes tenían el amable hábito de desearme 'Feliz Navidad' antes de venderme el árbol”, se lamenta ahora Marie Hanna, una madre de dos chicos pequeños. “Su gesto y su árbol me faltan este año”, agregó la mujer con un dejo de nostalgia. “Sin vendedor de arbolitos, la Navidad no será realmente Navidad, sobre todo para los niños”, confirma, por su parte, Ban Kaki. “Nos conformaremos con un árbol artificial”, sugirió la mujer.

La tradición marcaba que numerosos comerciantes de la capital iraquí aprovechaban esta época del año para vender cientos de verdaderos arbolitos de Navidad a los miembros de la minoría cristiana, que se concentra entre los barrios de Karrada, en el centro de Bagdad, y Riyadh, al sudeste de la ciudad.

Los vendedores de los arbolitos llegaban desde los suburbios de la ciudad, se instalaban entonces en la calle Saadun, con sus autos repletos del símbolo navideño y muy cerca de las iglesias. Sin embargo, este año, nadie llegó con los abetos y sólo un campesino se arriesgó a mostrar tímidamente algunos de los arbustos. “Tienen miedo de venir, porque saben que no soportan que los musulmanes les vendan árboles de Navidad a los cristianos, porque les dispararán”, se enoja Sammer Yunan.

De hecho, los innumerables puestos de control levantados por los militares y los extremistas islámicos disuadieron a los agricultores de transportar su mercancía al centro de la ciudad. A su vez, los comerciantes temen por su parte ser el blanco de los ataques.

En Bagdad, la comunidad cristiana representa sólo a un tres por ciento dela población, que se divide en dos corrientes: por un lado, los caldeos (católicos) y los asirios, y se concentra en Bagdad, la región de Mosul (norte), el Kurdistán y Basora, en el sur. “Como en todo el mundo cristiano, Navidad es una fiesta muy importante para nosotros. Pero este año es diferente, la vida se ha hecho tan difícil”, se lamenta Bassam Sami, consejero jurídico en un ministerio. “Cada día rezamos para que cesen los asesinatos”, explica, levantando los ojos al cielo y con las manos en el pecho, para “pedir a Dios que cese este baño de sangre”.

El funcionario tiene sus razones para temer que algo suceda, ya que en enero de este año, una serie de atentados se desató en Bagdad sobre siete iglesias y la Nunciatura Apostólica, que arrojó un saldo de tres muertos y 17 heridos. A causa de la inseguridad, los oficios son celebrados durante la tarde del domingo, en lugar de la noche.

“Esta año Navidad tendrá un sabor triste”, confiesa el jubilado Anwar Judhir, mientras agrega: “¿Cómo celebrar la natividad en un contexto así, en medio de esta violencia permanente y mientras nuestros vecinos y amigos musulmanes están diariamente enlutados?”.

Fuente: AFP

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