La Justicia le puso un freno de mano al expediente que investiga "los millones oscuros" alrededor de la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Javier Carbajo anuló la decisión que enviaba a los tribunales de Campana la causa por la compra de una mansión en Pilar. Ahora, tras el reclamo directo de la fiscalía, será la Cámara Federal de San Martín la encargada de definir qué juez se queda definitivamente con el caso que rastrea presuntos testaferros y fondos millonarios desviados.
La disputa de fondo gira en torno a una imponente casaquinta de siete hectáreas ubicada en Villa Rosa. En los papeles, el predio fue adquirido por la sociedad "Real Central", manejada por Luciano Pantano y su madre Ana Conte. Sin embargo, los investigadores sospechan que ellos son solo la cara visible de una maniobra armada para esconder a los verdaderos dueños: altos directivos de la AFA, con el presidente Claudio "Chiqui" Tapia y su tesorero Pablo Toviggino en el centro de las miradas.

El tironeo para ver quién investiga esto lleva meses y convirtió el caso en un laberinto. Por un lado, el juez de Campana, Adrián González Charvay, había reclamado quedarse con el expediente porque la mansión está físicamente en su territorio. Pero el fiscal Mario Villar saltó a frenarlo: argumentó que la posible trama de lavado de "plata sucia" excede por mucho el límite de un municipio y pidió que el caso regrese al fuero penal económico porteño, donde se gestó la primera denuncia.
Frente a este choque, Casación le dio la razón al fiscal. Los jueces determinaron que mandar la causa a la provincia de Buenos Aires, a través de una resolución dictada durante la feria judicial de enero, fue un error de procedimiento que no correspondía. Por eso, ordenaron barajar y dar de nuevo, dejando la última palabra en manos de la Cámara Nacional en lo Penal Económico para que defina a quién le continuar con el caso.

Hasta que se destrabe esta pulseada territorial, González Charvay seguirá manejando de los pormenores del expediente. En los últimos días, este magistrado pisó el acelerador y ordenó varias medidas clave, como tasaciones y peritajes contables a fondo, con un objetivo claro: rastrear si la plata que pagó la propiedad salió efectivamente de las cuentas de la AFA.
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Lujos, caballos árabes y la tarjeta corporativa
Más allá de las trabas burocráticas, lo que la Justicia ya encontró en los allanamientos dejó a varios con la boca abierta. Cuando el juez porteño Daniel Rafecas dio la orden inicial de entrar a la mansión, los investigadores se toparon con un nivel de lujo obsceno: el lugar no solo cuenta con su propio helipuerto y caballos árabes, sino que escondía un galpón repleto de autos de colección de altísima gama.
El contraste de los números es lo que más ruido hace en los tribunales. Según las tasaciones judiciales ordenadas en el predio, todo ese complejo exclusivo tiene un valor real que roza los 20 millones de dólares. Sin embargo, en la escritura oficial, la familia Pantano hizo figurar la compra por apenas 1,8 millones, un detalle contable gigante que encendió todas las alarmas de las autoridades fiscales.
El hilo que conecta este paraíso privado con el fútbol argentino apareció gracias a un descuido logístico. Durante una de las etapas previas de la pesquisa, se comprobó que Pantano se manejaba cotidianamente con una tarjeta de crédito corporativa de la mismísima AFA. Con ese plástico a disposición, el presunto testaferro no solo pagaba gastos personales, sino que además cubría sin problemas los telepases de la lujosa flota de vehículos que descansaba en la quinta de Pilar.
TC