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RDEco: el REM anticipa una inflación cercana al 2% en septiembre

Analistas anticiparon que la inflación de septiembre podría ubicarse cerca del 2%, por encima del 1,7% registrado en agosto. En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, discutieron el nivel de las tasas de interés, el valor del dólar y la necesidad de desindexar algunos contratos para quebrar el piso inflacionario.

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Inflación | Cedoc

La inflación volvió a ocupar el centro del debate económico ante la expectativa por el próximo dato oficial. En Ronda de Economistas (RDEco), Fernando Meaños señaló que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipaba una aceleración respecto del 1,7% registrado en agosto, con una estimación cercana al 2% para septiembre.

Gonzalo Martínez Mosquera sostuvo que la inflación podría ubicarse "alrededor de 2%" y destacó la reducción de la tasa de interés como una de las políticas que, a su entender, contribuyeron a la desaceleración de los precios durante la gestión de Javier Milei. El economista también cuestionó la interpretación sobre la emisión monetaria durante el gobierno de Alberto Fernández y planteó que la baja de las tasas tuvo un papel central en la desaceleración inflacionaria.

La discusión por las tasas y el dólar

El economista cuestionó además la interpretación según la cual el aumento de la emisión monetaria durante el gobierno de Alberto Fernández estuvo principalmente asociado al denominado "plan platita". Según explicó, entre el 70% y el 75% de la emisión respondía a los intereses de las Leliq, por lo que consideró que la reducción de las tasas tuvo un papel central en la baja de la inflación.

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"Desde mi punto de vista, justamente esa fue la razón por la cual bajó la inflación", afirmó Martínez Mosquera, quien planteó que el Gobierno debería retomar la reducción de las tasas para profundizar la desaceleración, en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.

Uno de los principales puntos de debate fue el posible impacto de una baja de las tasas de interés sobre el tipo de cambio. Meaños planteó que una reducción podría dificultar la estrategia oficial para sostener el valor del dólar.

Martínez Mosquera rechazó esa interpretación y sostuvo que una tasa más baja podría reducir la emisión asociada al pago de intereses y, por lo tanto, disminuir la cantidad de pesos disponibles para demandar dólares.

"Si vos bajás la tasa, lo que vas a estar es sacándole esa emisión de pesos que te genera el pago de intereses", explicó.

Según su análisis, una reducción de las tasas podría generar un movimiento inicial del dólar, pero ese efecto sería transitorio. "A mediano plazo vas a ver reducido tanto la emisión para pago de intereses que vas a tener el efecto contrario: el dólar va a haber subido menos de lo que hubiera subido", sostuvo.

La propuesta de desindexar la economía

Guido Bambini, economista de CEPA, planteó que la política monetaria por sí sola no sería suficiente para quebrar la inercia inflacionaria. A su entender, el Gobierno debería incorporar medidas heterodoxas y buscar mecanismos para desindexar determinados sectores de la economía.

"Me parece que se tiene que poner creativo el Gobierno en alguna medida en buscar desindexar a la economía", señaló.

Como antecedente, mencionó algunas medidas implementadas durante la década del 90 que establecían por ley restricciones a la indexación de determinados contratos, como los alquileres. Si bien aclaró que no necesariamente debería aplicarse el mismo esquema, consideró que sería necesario analizar alternativas para evitar que la inflación pasada siga trasladándose automáticamente a los precios futuros.

Bambini sostuvo que determinados contratos actualmente indexados dificultan la posibilidad de romper con un nivel de inflación que todavía se mantiene en torno al 30% interanual.

Un tipo de cambio más alto para algunos sectores

La posibilidad de reducir las tasas también abrió otro debate: el nivel del tipo de cambio y su impacto sobre la actividad económica.

Bambini reconoció que una baja de tasas podría generar algún movimiento cambiario, pero relativizó sus efectos negativos. En particular, consideró que un dólar algo más alto podría beneficiar a sectores industriales que actualmente enfrentan dificultades para competir y también generar mejores condiciones para las exportaciones.

Además, señaló que un tipo de cambio más elevado podría favorecer a sectores que quedaron rezagados por el actual esquema económico, como la construcción.

En ese sentido, estimó que una mejora de la rentabilidad podría contribuir a movilizar parte de los dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero. "A este tipo de cambio nadie invierte, nadie va a sacar los dólares del colchón", afirmó.

Por qué no aparecen los dólares del colchón

El Gobierno impulsó distintas estrategias para intentar que los argentinos utilicen los dólares que mantienen fuera del sistema formal, ya sea para comprar bienes, propiedades o realizar inversiones. Sin embargo, los economistas coincidieron en que esas medidas no alcanzaron para generar una demanda suficiente.

Martínez Mosquera vinculó este fenómeno con la denominada "dolarización endógena" que planteó el Gobierno. Según explicó, para que esos dólares vuelvan a la economía primero debe existir una demanda que incentive a sus propietarios a utilizarlos.

"El Gobierno tiene que generar la demanda y recién después, atrás de eso, va a venir la inversión", sostuvo.

Para graficar su argumento, utilizó el ejemplo de un pequeño comercio: si no hay clientes, el dueño no tiene incentivos para ampliar el local, aun cuando tenga los recursos para hacerlo.

Consumo, empleo e inversión

Claudio Montiel, economista de Zentrix Consultora, coincidió con el diagnóstico y puso el foco en el nivel de actividad. Afirmó que una economía con bajo consumo, familias y empresas endeudadas, cierres de compañías y mayor informalidad laboral difícilmente pueda generar los incentivos necesarios para que aparezcan nuevas inversiones. "Si no hay consumo, no hay incentivos", resumió.

Montiel sostuvo que la inversión responde a las perspectivas de crecimiento y ejemplificó que un comerciante no ampliará su negocio si no tiene clientes suficientes. "Si vos tenés una pizzería y voy a poner tres mesas más y no entra nadie, la verdad que no lo voy a hacer porque no tiene sentido", explicó.

Para el economista, se trata de una cuestión básica del funcionamiento de la economía: sin señales claras de crecimiento, los empresarios no encuentran motivos para ampliar su capacidad productiva.

El dólar como herramienta antiinflacionaria

El debate también se centró en la estrategia del Gobierno de utilizar el tipo de cambio como una de las herramientas para contener la inflación.

Meaños planteó que esta política ya fue utilizada en otras etapas de la historia argentina y advirtió que tiene límites cuando se sostiene durante demasiado tiempo.

Montiel, por su parte, señaló que el Gobierno encuentra respaldo en el récord de exportaciones para argumentar que el tipo de cambio no está atrasado. Sin embargo, cuestionó que esa relación sea necesariamente directa.

"Muchas exportaciones implican que no tengo dólar atrasado y no necesariamente es así", sostuvo.

En ese sentido, mencionó la evolución de los precios relativos y destacó que distintos sectores, entre ellos la construcción, podrían beneficiarse de un tipo de cambio más elevado.

Además, advirtió que la Argentina atraviesa un proceso de inflación en dólares que también debe ser considerado al analizar la competitividad de la economía.

Así, mientras el Gobierno busca sostener el dólar como uno de los anclajes para contener los precios, los economistas plantearon que la discusión deberá incorporar también el nivel de actividad, el consumo, las tasas de interés y la competitividad de los distintos sectores productivos.