El gobierno de Donald Trump destinó un millón de dólares a organizaciones de la sociedad civil de Brasil para cuestionar la actuación del Supremo Tribunal Federal, según explicó Eleonora Gosman en Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. “El gobierno de Donald Trump destinó un millón de dólares a financiar a organizaciones de la sociedad civil en Brasil para que cuestionen la actuación del Supremo Tribunal Federal, o sea, de la Corte Suprema”.
La periodista destacó que el origen de los recursos resulta especialmente significativo. “El presupuesto para esta financiación sale de los fondos de Derechos Humanos y la Democracia, que son fondos especiales dentro del presupuesto de Estados Unidos”. Además, señaló que el desembolso se produjo en un contexto particularmente sensible: “Estos fondos fueron comprometidos a última hora, lo cual incluso tuvo la crítica de muchos parlamentarios”.
Financiamiento de Estados Unidos y tensión con Brasil
Para Gosman, el financiamiento representa una forma de intervención estadounidense en la política brasileña. “Esto significa una intervención, lo busqué por un modo o de otro”, sostuvo, al señalar que la medida comenzó a tener vigencia después de la primera vuelta electoral.
La tensión también expuso diferencias dentro de la administración estadounidense. “Hubo una discusión en el gobierno americano entre la NSA y el Departamento de Estado”, relató Gosman. Según explicó, la NSA habría pedido reducir la presión sobre Brasil para evitar un deterioro de las relaciones bilaterales.
Tierras raras y búsqueda de aliados internacionales
Detrás de esa postura aparecen intereses económicos y estratégicos vinculados con las tierras raras. “Estados Unidos necesita de un proveedor de tierras raras y da la casualidad que Brasil es el segundo gran productor de tierras raras”, explicó Gosman.
La importancia de estos minerales está relacionada con la posibilidad de diversificar proveedores frente al actual predominio de China. “Le permitiría incluso reemplazar a China, que por ahora es el principal proveedor”, señaló.
Gosman describió así una diferencia entre las prioridades dentro del gobierno estadounidense: “Esta fue, digamos, esta posición pragmática frente a una posición, yo te diría que es un poco ideológica, como la del Departamento de Estado”.
En paralelo, Brasil comenzó a buscar respaldo fuera de Washington. “El gobierno brasileño tomó contacto y mantiene conversaciones informales con Canadá, Japón, Australia y países de la Unión Europea”, afirmó la periodista.
El objetivo, según explicó, es conseguir una posición internacional coordinada: “Lo que pide el gobierno o plantea el gobierno brasileño es que haya una respuesta conjunta tras la votación en defensa de la legalidad o legitimidad de los votados”. Gosman agregó que esta información fue publicada por The New York Times, que citó a tres diplomáticos de alto rango.