A partir del libro Los Malos, editado por Leila Guerriero, la periodista, Paula Bistagnino, durante su participación en Ronda de Investigación (RDI) por +Perfil, reflexionó sobre la crueldad, las dictaduras latinoamericanas y los límites de la humanización de figuras como Jorge Rafael Videla. Los perfiles reconstruyen las vidas de 14 criminales y plantean una pregunta central: cómo se llega a cometer atrocidades.
La obra reúne 14 perfiles de personas responsables de crímenes atroces en América Latina, entre ellas torturadores de las dictaduras, sicarios y criminales vinculados con redes de explotación. “¿Quiénes son los más malos de América Latina? Es un ranking casi imposible de hacer”, planteó Paula Bistagnino al presentar el libro, que reúne historias de 11 hombres y tres mujeres.
Leila Guerriero y el desafío de perfilar a los criminales
La periodista explicó que Guerriero asumió el trabajo editorial con plena conciencia de los riesgos de reconstruir vidas atravesadas por la violencia. Sin embargo, encontrar esos matices no significa justificar los delitos cometidos. Como resumió Bistagnino al recuperar las reflexiones de Guerriero: “No hay una cosa que sea una pureza 100% de maldad en una persona”.
Y agregó: “Sin embargo, que haya otras luces sobre esa vida no significa que esas luces se las tengan que mostrar como rasgos de humanidad. La humanidad es todo, es el completo de esa persona. Y esa persona efectivamente cometió esos crímenes atroces”.
La columna también cuestionó la idea de que las experiencias traumáticas expliquen por sí solas la transformación de alguien en un criminal. “Un malo no se hace malo por culpa de una fatalidad”, señaló Bistagnino al citar el planteo de Guerriero.
“Hay mucha gente a la que le pasan cosas horrendas y, sin embargo, no sale a torturar a sus vecinos, ni rapta mujeres para venderlas en prostíbulos espantosos”, recordó en +Perfil.
Manuel Contreras e Ingrid Olderock: los crímenes de la dictadura chilena
Entre los perfiles destacados aparece Manuel Contreras, ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) durante la dictadura de Augusto Pinochet. El periodista chileno Juan Cristóbal Peña reconstruyó su trayectoria a partir de entrevistas con personas de su entorno, familiares y compañeros de detención.
Bistagnino describió el trabajo como “un auténtico perfil” y recordó que Contreras fue responsable de graves violaciones a los derechos humanos. Según relató, fue condenado a 505 años de prisión por distintos delitos.
Otro de los casos es el de Ingrid Olderock, integrante de la estructura represiva chilena, conocida como “la mujer de los perros”. Según explicó Bistagnino, entrenó perros para que abusaran sexualmente de detenidos durante las sesiones de tortura. Olderock negó las acusaciones y nunca fue condenada.
¿Se puede humanizar a Jorge Rafael Videla?
El eje que conecta estas historias es la discusión sobre cómo narrar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad sin reducirlos a figuras ajenas a la sociedad que los produjo ni minimizar sus responsabilidades.
Para Bistagnino, el contexto político e institucional es fundamental para comprender cómo pudieron cometerse esos delitos. “Para que haya un Manuel Contreras, tuvo que haber una dirección de inteligencia criminal y un Augusto Pinochet, con un aparato represor del Estado, con alguien que pide eso, y que alguien que habilita eso y lo festeja en todo caso”, explicó.
Sobre si es posible humanizar a Videla, la periodista fue contundente: “Es que yo creo que su rol de torturador es parte de lo humano, en todo caso, entonces, esa humanización, no sé en qué consistiría, porque contar, relatar, eso también es contar a ese ser humano”.
Y cuestionó la idea de buscar una supuesta esencia bondadosa detrás de los responsables de crímenes atroces: “No considero que sea, que exista tal cosa, no me parece, de hecho, una teoría, lo voy a decir en estos términos, medio falopa, respecto de estas teorías espirituales de cómo funcionan las cosas”.
Bistagnino concluyó que los gestos cotidianos o las características personales de un criminal no borran sus acciones. “Eso no lo exhibe de absolutamente nada, nada de todo lo demás que hizo en su vida”, expresó.