Un grupo de científicos de Estados Unidos y España trabaja en un modelo experimental que utiliza células humanas para estudiar el funcionamiento de la corteza cerebral. El procedimiento, realizado en ratones, busca generar nuevas herramientas para investigar enfermedades como el autismo, la esquizofrenia y la epilepsia.
En Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el corresponsal de España Marcelo Molina detalló cómo se desarrolló el experimento y explicó el aporte realizado desde España. El trabajo comenzó en la Universidad de Stanford y permitió observar cómo las células humanas implantadas en los animales llegaron a establecer conexiones con redes relacionadas con la vista, el oído y el movimiento.
El experimento con células humanas en ratones
Según explicó Molina, los investigadores desarrollaron células humanas destinadas a formar una estructura similar a un pequeño cerebro y posteriormente las implantaron en ratones. El objetivo fue observar cómo evolucionaban esas células dentro de un organismo vivo.
"Un mini cerebro y los ratones, un injerto, una especie de brote que creció dentro del ratón", describió el corresponsal para explicar el procedimiento. De acuerdo con el relato del segmento, esa estructura llegó a ocupar cerca del 90% de la corteza del animal.
Uno de los aspectos destacados del experimento fue la conexión que se produjo entre las células implantadas y diferentes redes neuronales del ratón.
Las células comenzaron a conectarse con los sentidos del animal
Molina señaló que los investigadores observaron conexiones entre las células humanas y redes relacionadas con distintas funciones del organismo. Entre ellas mencionó la vista, el oído y el movimiento.
"Empezaron a conectar con la vista, el oído y el movimiento del animal", explicó el corresponsal. Según los investigadores citados en el segmento, la estructura alcanzó un nivel de complejidad comparable al de un cerebro en una etapa temprana de desarrollo.
El hallazgo resulta relevante para el estudio de la organización de las neuronas y de determinadas alteraciones que afectan el desarrollo y el funcionamiento cerebral.
El objetivo: investigar enfermedades neurológicas
El desarrollo de este tipo de modelos busca aportar herramientas para estudiar diferentes enfermedades del sistema nervioso. Entre las patologías mencionadas durante el segmento aparecen el autismo, la esquizofrenia, la parálisis y la epilepsia.
"La idea es investigar el autismo, la esquizofrenia, la parálisis", señaló Molina al explicar el objetivo general de la investigación. El modelo permitiría observar determinados procesos neuronales en un organismo vivo que pueden resultar difíciles de estudiar mediante otros métodos.
El corresponsal también mencionó células vinculadas con la sociabilidad y con determinadas enfermedades y síndromes, entre ellos algunos asociados al autismo grave y la epilepsia.
El aporte de los científicos españoles
El trabajo comenzó en Stanford, mientras que investigadores españoles participaron en una etapa vinculada con el estudio de la cognición, el cerebro y el lenguaje.
Molina explicó que uno de los objetivos de ese aporte fue determinar si las células humanas y las células del ratón podían establecer conexiones entre sí. Según señaló, el experimento permitió comprobar que esa interacción efectivamente se producía.
El desarrollo representa una línea de investigación que busca analizar el comportamiento de células humanas en un entorno biológico y durante un período más prolongado que el que permiten determinados modelos de laboratorio.
Los límites del experimento y el riesgo de utilizar primates
El desarrollo de estos modelos también plantea interrogantes sobre hasta dónde pueden llevarse este tipo de investigaciones. Molina señaló que los propios científicos establecieron un límite frente a la posibilidad de trasladar el procedimiento a monos.
La preocupación está vinculada con la cercanía biológica entre los primates y los seres humanos. Según explicó el corresponsal, las neuronas humanas podrían desarrollarse de una manera diferente en especies más próximas a nuestra propia especie.
"En especies tan cercanas a la nuestra, esas neuronas humanas podrían desarrollarse de otra manera", señaló Molina al referirse a los riesgos planteados por los investigadores.