Europa mantiene una fuerte dependencia de China e India para la producción de principios activos de medicamentos esenciales, una situación que puede provocar problemas de abastecimiento ante interrupciones comerciales o dificultades en el transporte.
En la Ronda de Corresponsales (RDC) de +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Marcelo Molina explicó las dificultades que enfrenta la industria farmacéutica europea, desde la dependencia tecnológica de los mercados asiáticos hasta el impacto ambiental de la fabricación de principios activos.
La dependencia de China e India para producir medicamentos
"La enorme dependencia tecnológica que tiene Europa, tanto de China como de India, y un fenómeno muy grave de contaminación", advirtió Marcelo Molina al explicar las dificultades que enfrenta la industria farmacéutica europea.
El periodista detalló que cerca del 90% de determinados productos y componentes utilizados en la fabricación de medicamentos provienen de esos dos países asiáticos. Esta dependencia tiene consecuencias directas sobre la disponibilidad de fármacos: "Está certificado que el 50% de los remedios que faltan o de algún antibiótico que falta en Europa, es porque falta algún principio activo que tiene que mandar la China o la India", señaló.
Molina remarcó que el problema no se limita a medicamentos complejos o de alta tecnología, sino que alcanza a productos de uso cotidiano, como analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios. "Estamos hablando de remedios básicos, que dependen sí o sí", explicó, al advertir que las restricciones comerciales o los cortes en el transporte pueden afectar su disponibilidad.
El impacto ambiental de la industria farmacéutica y la búsqueda de alternativas
A la dependencia económica y tecnológica se suma el impacto ambiental de los procesos de fabricación. Según explicó Molina, por cada kilo de principio activo de un medicamento se generan, en promedio, 182 kilos de residuos tóxicos, aunque la cantidad varía según la sustancia. En el caso del ibuprofeno, la producción de un kilo de principio activo genera aproximadamente 8,5 kilos de residuos.
"Estos disolventes son tóxicos, volátiles, inflamables, contaminan el aire, contaminan el agua, consumen muchísima energía, consumen muchísima agua", detalló.
Como alternativa, Europa busca avanzar hacia la mecanoquímica, una disciplina que utiliza energía mecánica para reducir el uso de disolventes contaminantes y desarrollar procesos más sostenibles, conocida también como química verde.
Sin embargo, Molina advirtió que la transición requiere grandes inversiones y tiempo. "El cambio hacia esa producción limpia, autónoma de Europa, recién empieza, necesita muchísima inversión, necesita sobre todo mucho tiempo".
Hasta que estas tecnologías puedan implementarse a mayor escala, Europa seguirá expuesta a la dependencia asiática para garantizar el suministro de medicamentos esenciales.