La situación en Ceuta continúa atravesada por una fuerte tensión humanitaria, política y de seguridad. Desde España, el corresponsal de +Perfil Marcelo Molina aseguró que las condiciones de los migrantes y de los propios residentes no muestran señales claras de mejoría y que, al mismo tiempo, siguen apareciendo nuevos informes sobre las advertencias previas a la llegada masiva.
“En ningún momento ves que tienda a mejorar la situación, ni de los inmigrantes ni de los civiles. Por el contrario, tiende a empeorar minuto a minuto”, describió Molina. Según explicó, un nuevo documento de la Guardia Civil incorpora información de organismos de inteligencia y sostiene que “el día 27, o sea tres días antes, ya habían alertado de que algo grave podía pasar”.
Las advertencias previas quedaron bajo investigación
La aparición de ese documento volvió a abrir el interrogante sobre qué ocurrió entre la emisión de las alertas y el ingreso masivo de personas. “Ahora el debate empieza: qué pasó del día 27 al 30, si llegó o no llegó a la gente que tenía que llegar, quién se enteró, quién no se enteró”, explicó Molina.
El periodista señaló que esa discusión podría derivar en nuevas actuaciones judiciales. También sostuvo que los documentos conocidos hasta ahora surgieron a partir de requerimientos de la Justicia y no por iniciativa del Ejecutivo.
Según relató, el nuevo informe también estima que 17.000 de las personas que ingresaron serían menores de edad, una cifra que Molina calificó como “impresionante”.
El deterioro de las condiciones humanitarias
Molina describió un escenario con falta de alimentos, agua potable, saneamiento y espacios adecuados para alojar a quienes permanecen en Ceuta. Aseguró además que las áreas ocupadas continúan extendiéndose.
“Las condiciones de esta gente son realmente absolutamente insalubres”, afirmó. El corresponsal también advirtió que las fuerzas de seguridad trabajan bajo condiciones difíciles, con escaso descanso, temperaturas elevadas y recursos limitados.
Según su relato, los propios representantes de las fuerzas españolas sostienen que habían elevado advertencias antes de la crisis. “Nosotros advertimos, comunicamos por los carriles normales que tenemos que comunicar. Si después eso a través de la burocracia no llega a los lugares que tiene que llegar, ya no es un problema de ellos”, resumió Molina sobre esa posición.
Nuevos episodios aumentan la preocupación en Ceuta
El periodista también relató distintos episodios que provocaron impacto en la población, entre ellos imágenes de animales protegidos capturados en zonas naturales. Según Molina, una de esas escenas involucró a un cachorro de delfín que habría sufrido un golpe.
El corresponsal remarcó que no se conocen con certeza las motivaciones detrás de esos hechos y evitó atribuirles una explicación única. “Lo hicieron por hambre, lo hicieron para desafiar, lo hicieron por una cuestión cultural”, enumeró como interrogantes abiertos.
También mencionó denuncias y registros de agresiones sexuales y otros hechos violentos en medio del descontrol. Esas afirmaciones corresponden al reporte presentado por Molina y deben entenderse dentro de una situación todavía en investigación.
Marruecos vuelve al centro de las sospechas
Uno de los puntos más sensibles continúa siendo el posible rol de Marruecos. Molina sostuvo que un informe policial de 55 páginas atribuiría la organización de la llegada masiva al Gobierno marroquí e identificaría supuestamente a agentes que habrían participado de la logística.
“La Policía claramente habló y, de hecho, en el informe está detallado que fue organizado por el Gobierno de Marruecos”, afirmó Molina. Según su relato, el documento describiría tres etapas de ingreso y mencionaría comunicaciones y redes sociales utilizadas para coordinar movimientos.
El corresponsal aclaró que las acusaciones contra otros países, como Israel o Rusia, no tendrían hasta ahora el mismo respaldo en los informes que describió. En contraste, sostuvo que la pregunta sobre Marruecos continúa abierta: “Es muy difícil evitar decir que Marruecos no se enteró”.
Mientras la Justicia intenta determinar qué advertencias existieron y quién las recibió, Ceuta continúa sin una solución inmediata para la crisis humanitaria y de seguridad, con un escenario político cada vez más tensionado.