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MODO FONTEVECCHIA
Inflación, elecciones y Banco Central

"El 23% de inflación de 2015 con Kicillof no es comparable con uno igual de Milei, porque ahora tenemos una economía más sincerada"

El economista Camilo Tiscornia analizó la desaceleración de los precios, proyectó una inflación cercana al 20% para 2027 y advirtió por el impacto que podría tener el escenario electoral sobre el tipo de cambio. Además, defendió las correcciones del Gobierno de Javier Milei y respaldó una mayor independencia del Banco Central.

Camilo Tiscornia
Camilo Tiscornia | Prensa

La inflación vuelve a mostrar señales de desaceleración y abre una nueva discusión sobre la sustentabilidad del programa económico del Gobierno. En agosto, el relevamiento de la consultora de Camilo Tiscornia registró un 1,6% de aumento de los precios minoristas en el Gran Buenos Aires, por debajo del 2,1% de julio. El economista analizó la evolución de los precios, las perspectivas para los próximos meses y el impacto que podría tener el escenario electoral de 2027 sobre el tipo de cambio y la inflación.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Tiscornia también se refirió a la comparación entre la situación actual y la que dejó el kirchnerismo en 2015, defendió las correcciones implementadas por el Gobierno de Javier Milei y explicó por qué considera necesario avanzar hacia un Banco Central más independiente. Además, analizó la modificación de la carta orgánica de la autoridad monetaria y los riesgos de volver a políticas que, según advirtió, podrían reabrir problemas que la Argentina arrastra desde hace décadas.

Camilo Tiscornia es un economista especializado en análisis macroeconómico, proyecciones y asesoramiento empresarial. Licenciado en Economía y Magíster en Economía. Se desempeñó como gerente de análisis macroeconómicos en el Banco Central y docente universitario en la UCA y UCEMA. Actualmente se desempeña como director de SEIT de Asesores Económicos.

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Muy buenos días, Camilo, gusto de volver a hablar con usted. Según el relevamiento de su propia consultora en el Gran Buenos Aires, ¿cuál fue la variación del índice de precios minorista? ¿Qué rubros tiraron hacia arriba? ¿Cuáles amortiguaron el rumbo general? Cuéntenos.

Bueno, en nuestro caso relevamos un 1,6% de inflación en agosto para lo que sería la región GBA. Este dato es menor que el 2,1% que había habido en julio, que había generado un poco de preocupación porque julio había sido más alto que junio, que había sido 1,9%, pero ya en aquel momento nosotros al menos advertíamos que mucho de ese 2,1 de julio estaba influido por el componente estacional ligado al turismo, que por las vacaciones de invierno todos esos rubros tienen un aumento fuerte y que probablemente en agosto se diera. Bueno, de hecho, en nuestro caso esto se verificó, con lo cual en agosto tenemos un 1,6%, que es de las tasas de inflación más bajas en bastante tiempo. Se compara contra agosto del año pasado, mayo del año pasado y después hay que irse hasta el año 2020 para encontrar una tasa de inflación semejante, con lo cual yo diría que es una evolución bastante favorable.

Y el capítulo de alimentos, que suele ser de mayor impacto social, ¿qué comportamiento observaron de estos productos?

En nuestro caso relevamos 1,7% de aumento, muy parecido al promedio, bastante en línea con los últimos meses. Siempre la parte de alimentos tiene bastante disparidad porque hay dos rubros que son frutas y verduras que tienen un comportamiento estacional muy marcado. Entonces pueden tener mucha volatilidad. De hecho, en agosto fueron de los rubros que más subieron. En otros rubros hubo de todo: bebidas que se frenaron un poco, algunos productos más derivados de la harina un poquito más alto, la carne estuvo bastante moderada, pero en línea general yo digo que el promedio, este 1,7%, es muy parecido al de los últimos meses.

¿Cuál es su perspectiva? ¿Cómo imagina que continúa esto en una tasa descendiente de inflación, pero que se estabiliza siempre por arriba del 1% o no?

Yo creo que es muy probable, porque la tasa de inflación es muy baja, pero creo que se han acomodado varias cosas de política económica para que esto sea así. La velocidad a la cual se pueda reducir es más difícil de anticipar. Obviamente que siempre está este fenómeno que se denomina inercia inflacionaria, que tiene mucho que ver con la indexación más o menos formal a inflación pasada. Lo ve uno sobre todo en servicios, aparece, por ejemplo, en educación, en salud, en ajustes que se dan en salarios, por ejemplo, de encargados de edificios que pesan en las expensas o el servicio doméstico. Yo creo que ese es un proceso que es difícil de eliminar en la Argentina. Eso hace que la inflación, creo yo, tarde en bajar. Entonces, preliminarmente, yo creo que septiembre, que es un mes tranquilo en materia estacional, puede ser parecido a agosto. Creo que hay una tendencia a la baja, pero más bien moderada. Creo que los próximos meses deberían estar en torno al 1,5% en principio.

Yo sé que obviamente es difícil proyectar a tan largo plazo en un país como la Argentina. Pero bueno, lo que usted está indicando es que nuevamente terminaríamos con una inflación no muy distinta a la del año anterior. ¿En 2027 la imagina más baja?

Lamentablemente 2027 es un año muy complicado, porque sabemos que en los años de elecciones suele haber mucho ruido financiero y si eso deriva en movimientos fuertes del tipo de cambio, eso tiene un impacto en la inflación en la Argentina. Tal vez en otros países es mucho más acotado. En la Argentina, si esos eventos se dan, tienden a poner un poco más de inflación. Pero, insisto, me parece que mientras el gobierno actual pueda mantener los lineamientos básicos de política económica que tiene, yo creo que si dejáramos de lado que el año que viene fuera político, imaginemos que no lo fuera, me parece que la inflación seguiría bajando. Si este año vamos a terminar un poco por debajo del 30%, tal vez podríamos estar más cerca del 20% el año que viene, por poner una inflación más alta. Bueno, eso se podrá alterar un poco más en función de lo que pase con el tipo de cambio cerca de las elecciones, cuánto dure, qué pase después de las elecciones y quién sea el que venga. Creo que todo el tema político va a estar influyendo muchísimo en lo que pase en estas cuestiones.

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Camilo, el otro día Kicillof decía que él había dejado el gobierno, medida la inflación por el Congreso, es decir, por la oposición, en 23% anual. Imaginemos que Milei termina en un año de inflación, ¿qué evaluación haría usted respecto de qué grado de éxito ha tenido su política antiinflacionaria?

Yo creo que es incomparable un momento con el otro. Kicillof, cuando se fue en el 2015, primero que, como ocurrió con el gobierno anterior, dejó muchos precios atrasados, entre ellos el tipo de cambio y además los servicios públicos. Cuando terminó Cristina de Kirchner había un dólar oficial que estaba más o menos en 8 pesos y el paralelo estaba más cerca de 16, entonces esa brecha ya marcaba que había un tipo de cambio muy atrasado allí y obviamente una inflación reprimida, ni que hablar del atraso de los servicios públicos, que fue una de las cosas que tuvo que corregir Macri y que en el 2016 fue uno de los principales factores de inflación. Con lo cual, comparar contra ese momento y decir que en aquel momento la inflación era del 25% no tiene punto de comparación, porque primero, además, pasaron 10 años, en donde en el camino llegamos a una inflación del 200 y pico por ciento, con lo cual el proceso inflacionario se agravó muchísimo respecto de lo que era el año 2015. Si se hubieran podido haber resuelto las cosas en aquel momento, nos hubiéramos ahorrado muchos problemas. Lamentablemente no se resolvió y en la segunda instancia que fue la que hubo con Alberto Fernández y Cristina de Kirchner, la inflación obviamente volvió a dispararse más. Las correcciones tuvieron que ser mucho más fuertes. Y ahora daría la sensación de que es lo mismo que en 2015, pero no tiene absolutamente nada que ver. Está mucho más sincerada la economía. Podemos discutir si el tipo de cambio tiene que ser un poco más alto, un poco más bajo, pero la brecha del tipo de cambio es el 5%, los servicios públicos se han corregido enormemente. Yo creo que no tiene punto de comparación.

Muy interesante el análisis y, a su juicio, ¿cómo tendría que seguir? Aquí el que le toque conducir la Argentina a partir del 10 de diciembre del año próximo, sea el propio Milei o quien fuese.

Para mí estamos, creo yo, las correcciones que ha hecho el gobierno actual, que han sido muy profundas y necesarias, creo que nos han puesto en el camino de una economía mucho más razonable, mucho más ordenada, que obviamente tiene un resabio de una inflación más alta que otros países por el pasado, pero el tipo de discusión que estamos teniendo es mucho más racional y mucho más acorde a la de un país mucho más estabilizado. Discutimos temas de cómo bajar la pobreza, si el empleo, si el tipo de cambio tiene que ser un poco más alto o no, qué se puede hacer con las tasas de interés, cómo el Banco Central, si tiene que ser independiente o no, cuánto, pero se está trabajando en una Carta Orgánica para tener un Banco Central mucho más razonable. Entonces, me parece que el rumbo general es este. Sobre esto habrá matices y, por supuesto, podrá no haber coincidencia total con el gobierno actual, pero creo yo que plantear un cambio absoluto para volver a donde salimos, por ejemplo, como lo expresó muy bien en la Cámara de Diputados el otro día Agustín Rossi, cuando habló justamente del tema de la carta orgánica del Banco Central, él habló explícitamente de que ellos, como oposición, si ganan el gobierno, no querrían verse condicionados por la política monetaria de Caputo y que ellos ya han mostrado en el pasado que han hecho otra cosa y que tienen otro plan completamente distinto. Que si ese es el plan, que es el que todos conocemos, yo creo que sería un error garrafal volver a eso. Ahora, sería bueno poder dejar ese tipo de cosas atrás realmente en el pasado y que haya una discusión mucho más razonable y acotada como la que puede haber en otro país del mundo. Eso nos evitaría un montón de problemas.

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Cuénteme su opinión sobre la modificación de la carta orgánica del Banco Central y, fundamentalmente, lo que se menciona que es que busca blindar al directorio del Banco Central. Cuénteme su propia opinión, Camilo, por favor.

Son todas prácticas y aspectos absolutamente comunes en los bancos centrales de cualquier país más o menos organizado. Se podrá discutir la intensidad, la profundidad, pero son todos temas que hacen y giran en torno a una cuestión central, más allá de los detalles técnicos que pudiera haber dentro de la carta orgánica. Está estudiado y está comprobado históricamente que cuando no hay cierta separación entre el manejo de la parte fiscal y el gobierno de turno respecto del Banco Central, que tiene bajo su comando la política monetaria, hay problemas. Hay problemas porque la tentación de utilizar al Banco Central como un recurso para financiar cualquier gasto público, justificado, por supuesto, con la mejor intención siempre, pero en los hechos terminar gastando en cualquier cosa, por más justificada que sea, con un excesivo uso de emisión monetaria, termina mal. Siempre y en todas partes ha terminado mal y la Argentina creo que es la prueba más larga de ese tipo de errores. Entonces todos los países, de alguna u otra forma, han tratado de darle algún grado de independencia al Banco Central justamente para evitar esos problemas. Y la dificultad, obviamente, por supuesto, está en encontrar cuál es el mejor diseño para que, obviamente, conservar en todo caso el uso de la política monetaria, que es un recurso genuino de la política económica de los que cuenta el Estado, pero poder usarlo responsablemente. Entiendo que tiene limitaciones y las condiciones en las que hay que usar esa política monetaria. Esto en distintos países tiene más grados extremos, como por ejemplo en Perú, que forma parte de la Constitución, que el Banco Central tiene que ser independiente, que esa independencia básicamente es que justamente no puede estar financiando el déficit fiscal. Y después, en otros países esto se complementa con algo más detallado, que es cómo conducir la política monetaria una vez que el Banco Central logre esa independencia de tener que estar financiando el déficit fiscal. Y allí la gran mayoría de los países del mundo utilizan un esquema que se llama de metas de inflación, como el que intentó aplicar Macri en su momento, que es que el Banco Central va manejando la política monetaria tratando de lograr cierta inflación, que en general es baja. Y la discusión podrá ser si esa meta tiene que ser el único objetivo, tiene que haber otros, pero ya estamos hablando de cosas mucho más técnicas y de segundo orden, en mi opinión.

Camilo, muchísimas gracias. Como siempre, muy didáctico y un placer hablar con usted. Muy gentil.

Muchas gracias. Hasta luego.

LMM

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