MODO FONTEVECCHIA
TERTULIA INSTITUCIONAL

El rol del periodismo en el siglo XXI: La búsqueda de la verdad y la inevitable tensión con el poder

A partir de dos disparadores tan simples como complejos de responder, cinco directores de distintas áreas de Perfil, debatieron acerca de qué es el periodismo y cómo debería ser su relación con el poder en el marco del Día del Periodista. "El periodismo debe mantener una relación naturalmente tensa con el poder", coincidieron.

Jorge Fontevecchia en la Tertulia con diversos periodistas.
Jorge Fontevecchia en la Tertulia con diversos periodistas. | Captura NET TV

La tertulia institucional estuvo compuesta por el presidente de Perfil, Gustavo González; el encargado del área audiovisual de Perfil.com, Agustíno Fontevecchia; el director del diario Perfil, Walter Curia; la directora de la revista Noticias, Alejandra Dahia; y el director periodístico audiovisual, Néstor Sclauzero. El periodismo como búsqueda de la verdad, la mirada crítica, contar historias importantes que no son fáciles de contar y la encarnación de la libertad de expresión en la democracia, fueron algunos de los conceptos que los cinco periodistas trajeron a Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1). 

¿Qué es el periodismo?

Gustavo González (GG):  Es la búsqueda de la verdad, como lo dijeron varios colegas, pero adicionalmente diría que teniendo la verdad como una utopía. De todas maneras, recurriendo a eso, intentando que no dé lo mismo buscar dicha utopía. Agregaría la mirada crítica como un signo de la casa de Perfil, esta que lleva a este programa a tener como slogan “La rebeldía de la moderación”, cuando lo que manda hoy es exactamente lo contrario. 

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Hoy el periodismo es José Ignacio López, nuestro querido colega de la Academia, entrañable periodista, al que hoy, no casualmente, se lo va a declarar ciudadano ilustre por su trayectoria en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Y del mismo modo, en el medio del acto al que vamos a convocar hoy, haremos también un recordatorio de su trayectoria. 

Creo que traer hoy el nombre de Nacho a la actualidad no es casual, recordemos que Nacho fue el que aquel 13 de diciembre de 1979, en una conferencia de prensa, en el medio de la mayor dictadura sangrienta de la Argentina, frente al dictador que comandaba aquella dictadura, Jorge Rafael Videla, osó preguntarle, frente al silencio de una mayoría que no podía o temía preguntar, sobre los desaparecidos. Incluso, cuando Videla no le contestó, le volvió a preguntar. 

Creo que hoy no es lo mismo preguntar que aplaudir al poder de turno, y no es lo mismo repreguntar que silenciar el ataque del poder de turno a los periodistas y a la libertad de expresión. Por eso creo que, además de todo lo que se agregó hoy sobre nuestra definición sobre lo que es esta profesión que es la más linda del mundo, creo que, si uno tuviera que corporizar lo que es, es José Ignacio López.

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Agustíno Fontevecchia (AF): Feliz día para vos y para todos los colegas, tanto los que están en el trabajo ahí de la producción de Modo Fontevecchia con vos, como los que tengo acá conmigo en este ilustre panel.

Estaba tratando de pensar algo original y lo primero que se me ocurría es que el periodismo es contar historias que son importantes y que no son fáciles de contar por alguna razón. En ese sentido, cobra relevancia la investigación, el pensamiento crítico y la búsqueda de algo que por alguna razón está tapado.

La construcción de subjetividad, que vos siempre mencionás, me parece que es un elemento fundamental. No es sólo el periodismo que construye subjetividad, ni sólo el periodismo el que cuenta historias, pero esta combinación de contar historias importantes que buscan formar la subjetividad de las personas es uno de los nodos fundamentales.

 el presidente de Perfil, Gustavo González; el encargado del área audiovisual de Perfil.com, Agustíno Fontevecchia
El presidente de Perfil, Gustavo González y el encargado del área audiovisual de Perfil.com, Agustíno Fontevecchia.

A la vez, yo que trabajo en el área digital, estamos en un momento en el cual lo que nosotros hacemos está cada vez más atravesado por la automatización, la inteligencia artificial, la velocidad del ecosistema digital, y de a poco se va perdiendo ese sentido de fondo que es esta búsqueda del pensamiento crítico. De hecho, se reemplaza por querer ser el primero, llegar más rápido y tener la mayor cantidad de audiencia en base a un algoritmo.

Entonces, hay un elemento fundamental, el elemento humano detrás de lo que hacemos. Mi definición sería esta de contar historias difíciles que implican trabajo y esfuerzo por parte del que busca contarlas, y que son importantes por una razón subjetiva pero que son humanamente objetivas.

Walter Curia (WC): Encontrar una frase que contenga qué es el periodismo y la pretensión de dejarlo grabado en piedra, es difícil. Yo tomaría un poco la idea que expusieron Gustavo y Agustíno. Yo diría que el periodista es la encarnación de la libertad de expresión en el sistema democrático. 

"El periodismo y la república, en algún punto, son lo mismo" (Walter Curia)

Y al mismo tiempo, estamos en un momento en que el periodista y la profesión están bajo la asechanza de una nueva revolución tecnológica y de una crisis profunda. Es un buen momento para contemplar, en el trabajo del periodista, las dos crisis superpuestas que tenemos: la crisis de la industria y la de las democracias liberales.

Las dos crisis atentan contra el trabajo del periodista y hoy hacer periodismo presenta desafíos que no presentaba en épocas pasadas. Para resumir, el periodismo y el periodista encarnan la libertad de expresión. Y la libertad de expresión, tomando categorías que usaba Max Weber, es probablemente lo específico de la democracia y de la república. De modo que periodismo y república en algún punto son lo mismo.

Alejandra Dahia (AD): Claramente comparto todas las definiciones que se han ido dando, entonces voy a buscar una coartada más personal. Cuando me decidí a ser periodista, sentí que el periodismo era una ventana privilegiada al mundo, esa posibilidad de acceder a todos los estamentos de la sociedad y de satisfacer esas ansias de curiosidad que creo que es lo que mueve en el espíritu de todo periodista. 

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Por supuesto que comparto todas las preocupaciones vinculadas con el rol de nuestra profesión en una industria en crisis, en un mundo con valores muy cambiantes donde los valores de la democracia, lamentablemente, no tienen el peso en la sociedad que tenían hace unos años. 

Pero quiero mirar un poco para adelante y pensar cuáles son los grandes desafíos del periodismo. Me parece que, a pesar de que creemos que hay una sobredimensión de oferta y acceso a la información con todo lo que implica el desarrollo de redes sociales, creo que ahí está una nueva oportunidad del periodismo profesional. 

Nos vamos a ir convirtiendo en un instrumento de validación, porque todas esas herramientas que son fascinantes, como lo que provee la inteligencia artificial, también en un punto representan un riesgo de la gente con escaso tiempo para procesar y para evaluar qué es cierto y qué no. 

"El periodismo es una ventana privilegiada al mundo" (Alejandra Dahia)

Entonces, si bien en una primera etapa lo que observamos es una competencia enorme, creo que de alguna manera nuestro rol va a ser el de una especie de curaduría sobre información que circula en estos nuevos ecosistemas de la información que se están desarrollando a pasos adelantados.

Néstor Sclauzero (NS): Para ir a algo un poco más personal, siento que el periodismo es una pasión, porque el periodismo sin pasión no es periodismo. Trabajar en esta profesión y no haciéndolo con pasión es muy difícil de concretarlo.

Los medios, la tecnología y los soportes en donde nosotros podemos contar nuestras historias van cambiando rápidamente. De hecho, en el último tiempo hemos visto cómo cambió todo, desde la radio, la tele y obviamente la gráfica, pero siempre están y, a pesar de cualquier soporte, siempre va a estar lo que nosotros como periodistas tenemos que agregar: el hecho de observar y contar, buscando la verdad con la mayor imparcialidad posible.

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Particularmente, no abono a la palabra “objetividad” porque creo que la objetividad no existe, pero sí buscar la imparcialidad dentro de lo posible para llevarle a nuestras audiencias que es lo que está pasando. No hay ninguna inteligencia artificial que pueda dar ese observar y contar. 

Nosotros y la industria tenemos que adaptarnos, seguramente, a esas nuevas tecnologías que nos permiten que lo que observamos y contamos, llegue a la mayor cantidad de audiencia posible. Estamos en un momento crítico con respecto a esto, todavía no tenemos la manera de financiar estos contenidos en las empresas, en la industria en general, pero la esencia del periodismo sigue vigente por encima de todos estos cambios tecnológicos.

Recuerdo que cuando empecé a trabajar en esto me encontraba en la calle a un personaje muy interesante, se llamaba Pedro León, un hombre grande en esa época, tenía como 80 años, trabajando en la calle. Pedro siempre decía: “Yo creo que soy periodista porque es la manera más feliz de ser pobre”. 

"El periodismo es la búsqueda de la verdad, entendiéndola como una utopía" (Gustavo González)

Y creo que hay algo de eso. No significa que seamos indigentes, pero a mí no me gusta mucho ver que cada vez más periodistas viven en lugares en donde con un muy buen sueldo de esta actividad no se puede vivir. Ahí también se abona esa teoría con respecto a cómo se trabaja desde el punto de vista ético y profesional en los medios de comunicación.

Así que brindo por esta pasión, por la gente que lo hace honestamente y por los que quieren contar, todos los días, algo de lo que observan y que al poder siempre les molesta.

¿Cómo debería ser la relación entre el periodismo y los distintos gobiernos?

GG: La relación entre el periodismo y el poder debe ser naturalmente tensa. Vale recordar que los poderes de turno no son solamente políticos, son empresariales, económicos, culturales, y ellos tienen que tener un grado de intensidad. Yo le diría a la audiencia que, si no ve ese grado de tensión, es que no se está haciendo periodismo. 

Cuando ustedes ven que, ante el poder político del momento, el periodismo sonríe o los sectores del poder aplauden, sospechen que algo no está bien en la arquitectura republicana del país, que creo que lamentablemente es lo que está pasando: hoy hay una cierta normalidad en un sector minoritario del periodismo, pero que tiene una llegada muy importante, que no reacciona con esa tensión.

Nuevo tweet de Javier Milei contra el periodismo
Uno de los tuits de Javier Milei contra el periodismo. 

Porque si reacciona con esa tensión, el poder político y los poderes de turno, le devolverán la misma tensión. Eso tendría cierta lógica, cierta normalidad. Hoy el poder político emana agresividad, ataques y una repulsa frente a nuestra profesión, 

Lo que está en juego es la libertad de expresión, no solamente de los periodistas, sino la de la sociedad y la libertad de la sociedad a escuchar los mensajes de distintos ángulos con la pluralidad de voces que pueda existir. Por eso mencionaba lo de José Ignacio López en este momento, representando el símbolo de lo que debería ser la relación entre poder político y periodismo en la actualidad y siempre. 

AF: Debo confesar que yo quizás me siento más papista que el Papa, habiendo nacido y crecido en una familia periodística donde mi infancia fue la revista Noticias, luchando contra el gobierno de Menem. Así que voy a ir un poco por ese lado. Lo que vos me enseñaste, y lo que aprendí de Perfil, es que el periodismo tiene que ser crítico con el que tiene poder.

"El periodismo empieza a tener tendencia a no tener honestidad intelectual" (Agustino Fontevecchia)

No necesariamente tiene que ser el gobierno, pero por lo general el que está en el gobierno tiene más poder porque maneja el aparato público. Entonces, el periodismo tiene que contarle las costillas en todo momento a los que tienen posiciones de poder porque está este concepto de Estados Unidos del cuarto poder, de ser un elemento más dentro del sistema de la democracia para tratar de ponerle freno a los abusos. 

El periodismo tiene que tener una visión crítica de quién más poder ostente y quizás esa persona que tiene poder finalmente demuestra que no está haciendo las cosas mal. Bueno, está bien, eso no quita que el periodismo tendrá que investigarlo y funcionar como una especie de contrapunto ahí. 

A su vez, también puede ser que el periodismo cometa errores. Ahora, si esos errores suceden desde la honestidad intelectual, puede pasar. Es que es una cuestión humana, como decíamos antes, repleta de subjetividades. 

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Ahora, lo que sí vemos un montón es que el periodismo empieza a tener tendencia a no tener honestidad intelectual, sino un interés de fondo. Y cuando empieza a suceder eso, tanto para ser crítico de un gobierno o para estar a favor de un cierto grupo, entonces se bastardiza. Y al bastardizarse les permite a ciertos actores, como por ejemplo Milei, decir que todos los periodistas son “ensobrados” y que son lo peor de los extorsionadores, y no es así. 

Es muy importante que, si tenemos el beneficio, el honor, la ventaja y la diversión de ser parte de esta profesión, tomemos la crítica con la responsabilidad correcta y que nuestra respuesta no sea enojarnos. Cuando el Presidente putea y nos maltrata, tenemos que ser estoicos y seguir investigando.

WC: Me parece que la representación de la relación entre un periodista y un funcionario se da todo el tiempo en un diálogo entre ellos en un medio audiovisual: siempre vamos a encontrar al funcionario empeñado en que esa relación incluya el tuteo e insistiendo por querer mostrar complicidad o familiaridad con el periodista. Mientras que el periodista, al momento en que es tuteado por el funcionario, lo trata de usted. Es un buen ejemplo de cómo funciona este mecanismo. 

"La esencia del periodismo sigue vigente por encima de todos los cambios tecnológicos" (Néstor Sclauzero)

Definitivamente, la relación entre el poder y el periodismo es de mutua desconfianza. En lo más íntimo, tanto el funcionario como el periodista están desconfiando permanentemente uno del otro. Lo que hoy estamos viendo en la práctica es un gobierno muy distinto a lo que imaginábamos. Es que después de la experiencia del kirchnerismo y la relación con los medios y con los periodistas, esta nueva etapa de la democracia sugería otra cosa. 

Estamos viviendo algo parecido a lo que atravesamos en el kirchnerismo y me atrevería a decir que incluso más sofisticado. Es que ahora hay toda una estrategia detrás de la comunicación verbal del Presidente, más allá de su espontaneidad, que incluye insultos, descalificaciones y humillaciones. Coincido en que no hay que perder la calma frente a ese tipo de situaciones, pero acepto que muchos de nosotros la perdemos y tratamos de volver al equilibrio. 

Estamos confrontando con un tipo de poder que cree que tiene plena libertad de expresión, ya que eso está en la concepción de lo que es el libertarianismo para el propio Milei, y que esa libertad de expresión incluye todo tipo de ofensas. Es un tiempo nuevo, probablemente saquemos algunas conclusiones de lo que está ocurriendo unos años más adelante.   

Mentime, me gusta

AD: Coincido con que es inevitable la relación de tensión con los gobiernos, de alguna manera el periodismo tiene que tener esa mirada incisiva e incómoda, porque en eso radica su razón de ser. Y también tomo de lo que dice Walter sobre esta novedad en el escenario cuando ya se van sofisticando las herramientas de combate al periodismo. 

Desde la revista Noticias lo supimos muy claramente desde sus orígenes, cuáles eran las estrategias que los distintos gobiernos fueron implementando: desde medidas judiciales gravísimas a económicas, como también a través del manejo discrecional de la pauta oficial. 

Pero ahora, más allá del tema de la pauta, hay un discurso que va permeando a través de las redes sociales: el gran escenario del mileísmo, con descalificaciones y con un poder simbólico que me parece que es arrasador, gravísimo y totalmente innovador.

Nancy Pazos y Darío Villarruel
Los periodistas Nancy Pazos y Darío Villarruel fueron denunciados por el Gobierno por criticar la gestión, tras el escándalo de los alimentos.

Volviendo a la relación y al rol de los medios y los gobiernos, creo que la clave está en, como decían también antes, la honestidad intelectual, que es lo que diferencia a un periodismo crítico y un periodismo opositor, que es compulsivo y arbitrario. 

La honestidad intelectual implica que esa mirada sea crítica y esté basada en hechos y en cuestiones absolutamente comprobadas. Y, apuntando a este momento en particular, me parece que tiene mucha gravedad la demanda del Gobierno a dos periodistas, independientemente de que la Justicia lo desestime.

Es que me parece que tiene una gravedad por avanzar en una dirección absolutamente nueva. Es decir, se trataba de periodistas opinando sobre la crisis alimentaria que son francamente intimidados con medidas como esta. 

NS: La relación tiene que ser tensa, no puede ser una relación sencilla y de no diálogo. A mí me sorprende ver que muchos periodistas se regodean por tener contacto con algún sector del poder, pensando que tienen un determinado posicionamiento, pero terminan siendo utilizados para ser difusores de eso. Ahí hay mal periodismo, indudablemente. 

Lo visible e invisible en la ruidosa comunicación de Milei

El poder económico, político, el que quieras, siempre va a querer filtrar sus posiciones con respecto a eso, y está muy bien que lo haga. Aquí está nuestro trabajo, el de chequear que esto realmente sea así, y que nuestras audiencias, se pregunten si esto es realmente así.

Porque en este mundo de redes sociales que estamos conociendo en este último tiempo y a pasos agigantados, vemos estas figuras que surgen de los llamados influencers. Incluso yo, como profesor universitario, me encuentro con muchos chicos que van a estudiar Periodismo o Comunicación y que quieren ser influencers.

"Si se pudiera corporizar al periodismo sería en José Ignacio López" (Gustavo González)

No les interesan los diarios, las radios, ni los canales, porque quieren estar en ese mundo de las redes. Y sin entrar en ese detalle de lo que significa puntualmente un influencer, son personajes que, sin identidad profesional, incluso sin nombre y apellido conocido, muchas veces divulgan cuestiones que son simplemente por un dinero de por medio. 

Mientras que el periodismo, no puede tener ese vínculo con el poder. Te digo más, debe tener el menor trato posible, solamente para confirmar datos y chequear información, pero nada que pase ese camino, que es el que yo creo que en los últimos años se ha gestado.

Esto comenzó en los ´90 de manera importante y creció muchísimo, dándole espacio a que la opinión pública crea que un buen periodista es aquel que tiene vínculos con el poder de turno y que aplaude cuando le pasa algún dato. Nosotros estamos para chequear, para contar lo que el poder no quiere que se cuente y que nunca nos lo va a decir. Eso es periodismo. 

AO VFT