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MODO FONTEVECCHIA
Proyecciones económicas

Gabriel Rubinstein: “2026 será económicamente tranquilo y estable en lo malo”

El economista y exsecretario de Políticas Económicas advirtió que la calma cambiaria depende del respaldo de Estados Unidos y aseguró que la industria y los salarios seguirán sin recuperarse. “La tranquilidad existe, pero es frágil y desigual”, dijo.

Gabriel Rubinstein
Gabriel Rubinstein | NA

Gabriel Rubinstein, exsecretario de Políticas Económicas, afirmó que 2026 será "tranquilo y estable en lo malo” en materia económica, al evaluar que el Gobierno logró desactivar las tensiones financieras tras la corrida preelectoral de 2025 gracias a un fuerte respaldo de Estados Unidos, aunque sin mejoras en la microeconomía. En una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), advirtió que esa estabilidad convive con la falta de reservas del Banco Central y con un escenario en el que la industria, la construcción y el salario real seguirán estancados. "El salario en dólares está mejor que antes, pero no alcanza a provocar ningún boom o ninguna recuperación importante", agregó.

Gabriel Rubinstein es un reconocido economista, destacado por su trayectoria como consultor privado y por haber sido secretario de Políticas Económicas de la Nación entre 2022 y 2023. Fue representante del Ministerio de Economía ante el Banco Central entre 2002 y 2005, durante la gestión de Roberto Lavagna. En el año 2006 fundó GRA Consultora, la cual ha liderado rankings de proyecciones económicas en la Argentina. Actualmente dirige YIER, consultora en economía y finanzas.

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¿Cómo terminó 2025 a tu juicio? ¿Fue distinto de lo que te imaginabas cuando comenzó?

En 2025 lo más significativo fue la corrida preelectoral. Una vez lo hablamos y vos mismo lo mencionaste, y a mí me gustó cuando dijiste: “El Gobierno quiso gobernar sin capital político y sin capital financiero”. Hablábamos de cómo el Gobierno problemáticamente no quiso hacer, o no pudo, llevar alianzas políticas y tuvo varios traspiés importantes en el Congreso. Después tuvo la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, que fue importante, el 7 de septiembre. Y sin capital financiero, que es sin acumular reservas.

Ese combo terminó en corridas muy fuertes y, a solo de vender 1.000 millones de dólares, después de jactarse de que tenía muchísimos dólares para vender. Apenas vendió 1.000 millones de dólares y tuvo que acudir al socorro de los Estados Unidos, que le dio una ayuda inusitada diciendo: “Vamos a hacer todo lo que sea necesario para sostener al gobierno de Milei y ayudamos al gobierno de Milei, pero si pierde las elecciones no vamos a ayudar”, lo que también habría contribuido a generar un temor si perdía Milei.

Eso debió haber favorecido a Milei en algunos puntos para tener una muy buena elección en octubre, y a partir de ahí disiparse todo el tema de la corrida cambiaria que pudo haber, si no fuera por la ayuda de Estados Unidos. Yo evalúo que pudo haber significado hasta el fin del gobierno de Milei, porque pudo haber sido un colapso muy grande, una suba muy grande del dólar que podría haber arrastrado derrotas electorales y la sensación de que no se sostenía el gobierno. Así que creo que la ayuda de los Estados Unidos fue fundamental para terminar con un año quieto, tranquilo, y una perspectiva también tranquila para este año.

Es tan volátil el mercado que podría haber costado 2.000 pesos el dólar si Estados Unidos no ayudaba y hoy puede costar 1450. Y al mismo tiempo es tan errático que, por ejemplo, cuando ganó Milei las PASO, el dólar voló. Ahora, al revés, gracias a que Milei gana y no gana el kirchnerismo, el dólar baja. Es decir, ¿no estamos frente simplemente a un mercado especulador, de toma y generación de ganancias, que hace muy difícil para un país con los antecedentes de la Argentina tener un dólar libre?

Cuando Milei ganó las PASO se dio algo inusual: que le gana un liberal a un no liberal, por llamarlo de alguna manera, al combo que podía haber más cercano al peronismo. Y el dólar, en vez de bajar, como sucedió cuando (Mauricio) Macri le ganó a Cristina (Kirchner), subió. Entonces la pregunta era por qué subió. Y la respuesta que yo tengo es que subió porque Milei había anunciado una dolarización si ganaba, y para el mercado la dolarización implicaba: “Van a dolarizar, faltan dólares, el dólar se va a ir al demonio”. Entonces Milei creó una expectativa de un tipo de cambio mucho más fuerte que (Sergio) Massa.

De hecho, se pudo constatar algo que los analistas en general obvian: ganó Milei las PASO y el dólar subió 20% en un día. Después Milei perdió las generales y en esas dos semanas siguientes el dólar bajó 30%. Ganó Massa y bajó el dólar. Y después volvió a ganar Milei las definitivas y el dólar, en pocas semanas, ya con la devaluación, hablamos del dólar libre, subió otro 30% aproximadamente porque Milei tardó en desdecirse.

Milei había dicho que el único funcionario designado era Emilio Ocampo, que venía a cerrar el Banco Central y a dolarizar. Después cambió completamente y se puso en un esquema distinto. Ahí el dólar se calmó y de hecho el dólar libre empezó a bajar. Entonces ese episodio es perfectamente racional y tuvo que ver con los vaivenes discursivos de Milei, no por algo especulativo raro del mercado ni nada, sino porque si el tipo que gana dice algo, el mercado reacciona. Así como cuando ganó Alberto Fernández y le ganó a Macri: si Alberto Fernández dijo que él quería un dólar de 60, al día siguiente el dólar subió a 60 y el equipo de Macri, (Hernán) Lacunza y compañía no pudieron más que dejar que el dólar vaya a 60 porque no se podía ir contra el deseo del presidente electo.

Ahora, en este episodio, el gobierno decía que tenía dólares. El mercado, yo y muchos que no somos mileístas, veíamos que no tenían dólares, tenían reservas negativas y era obvio que el Fondo Monetario no quería que se usaran sus dólares para intervención cambiaria, con lo cual no había dólares. Y se empieza una corrida por todos los traspiés que el gobierno tuvo. El dólar podía subir y el techo explotar. Entonces era lógica la corrida. Uno diría: “Compro dólares porque esto se va al demonio o por lo menos va a estar mucho más caro”.

Vos decís que es absolutamente racional, eh, que cuando ganara un liberal, contra intuitivamente, aumenta el dólar, cuando normalmente, cuando gana un liberal, el dólar baja. En este caso, en 2023, como Milei había dicho que iba a dolarizar, el dólar sube porque no había la suficiente cantidad de dólares. Ahora, ¿por qué la sociedad argentina luego votó por Milei teniendo el antecedente de que votar por Milei hacía que el dólar aumente, cuando al revés, en 2025, no votó por la oposición a Milei, sino por Milei para que el dólar no aumente? Por lo menos el comportamiento de los votantes no siguió la lógica de votar a aquel que hace que el dólar no aumente.

Lo que pasa es que Milei cambió, aunque él no lo reconozca.

¿Por qué lo votaron en 2023 si ya tenían el antecedente, en las PASO, de que gana Milei y el dólar aumenta 30%?

En 2023 el tema del dólar no era el tema predominante. Se lo votó por muchas razones: el hartazgo de la sociedad, el discurso anti casta, la promesa de estabilizar la economía con el déficit fiscal. El dólar ya estaba desbocado, había una brecha muy grande con el paralelo.

Vos podrías decir que había elementos mayores que la economía, mientras que en 2025 se votó por la economía.

Sí, en 2023 se votó por la economía, pero por una economía que ya venía con alta inflación, con fracaso económico, un hartazgo por el tema fiscal y el discurso de Milei prendió. Uno podría tener dudas si dolarizaba o no dolarizaba.

Él mismo decía que mejor que cuanta más inflación, mejor, porque hacía falta menos dólares para dolarizar.

Desde que Milei ganó las PASO, todos los procesos de aceleración inflacionaria tuvieron responsabilidades compartidas entre el gobierno de Massa y Milei. Incluso yo hice una evaluación en un libro que publiqué donde llego a la conclusión, que es más responsabilidad de Milei que de Massa, justamente porque cuando ganó Massa el dólar bajó y cuando ganó Milei el dólar subió.

Pero Milei logró convencer a la población de que todo lo anterior era un desastre, que efectivamente había muchísimos problemas, y logró convencer de que él venía a solucionar los problemas, y con la motosierra y la anti casta y demás, y ganó las elecciones. Las ganó por tres puntos.

Me permito poner simplemente el contra fáctico como una hipótesis: que en realidad en 2023 no se votó por economía. En realidad, la gente vio que con Milei había más inflación y aumento mayor del dólar y, de cualquier forma, lo que quería era sacarse lo anterior. Y que en 2025 sí se votó por economía. ¿Cuál es tu prospectiva hacia 2026?

Para mí en 2026 el Gobierno compra tranquilidad. Asoma como un año tranquilo para algunos. 2026 será económicamente tranquilo y estable en lo malo. En general, para la gente, que sea tranquilo es algo positivo porque estamos acostumbrados a demasiada intranquilidad. La idea de un año tranquilo es positiva. Ahora, algunos esa tranquilidad la sufren, como si sos un industrial que no puede competir.

Dijiste textualmente: tranquilo, pero estable en lo malo.

Sí. Alos que les va bien seguramente les irá bien y a los que les va mal seguramente les irá mal. Diferenciemos para poner grandes cosas. El industrial en general no creo que la pase bien en términos generales, promedio, porque no puede competir contra la avalancha de productos chinos o no chinos. Tienden a bajar su nivel de empleados, operarios y su rentabilidad. No veo motivos para que la pasen bien.

Un cuarto del total del empleo de la Argentina es industria.

Sí, no veo razones para pensar que puedan irles bien.

¿Y la construcción?

Tampoco, difícilmente le vaya bien. Al asalariado le va a ir como le va a ir. La perspectiva del salario no es de mejora del salario real. A lo sumo puede haber algún puntito, pero la perspectiva es de estabilidad del salario real, que para unos les sirve y llegan a fin de mes con lo que sea, más justo o menos justo, pero están bastante tranquilos, y a muchos les resulta angustiante. Eso no lo veo que vaya a cambiar. No veo chances de que Argentina recupere salario real. Incluso diría que no veo chances ni ahora ni con otro gobierno de otro signo. El salario real en Argentina, por muchas décadas de caída de productividad, está en un nivel difícil para hacer saltos. A lo sumo, mejoras graduales en la medida en que la economía le vaya muy bien.

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¿Lo que decís es que, si hubiera ganado la elección el peronismo, el salario real igual sería así de malo?

Sí, salvo que hubieran hecho algún estropicio de corto plazo para subir el salario, que después termina mal, al estilo Cristina. Cristina aumentó mucho los salarios estropeando totalmente la macroeconomía. Lo que pasa es que yo creo que no había chances ahora de avanzar en ese camino. En ese momento Cristina tenía dólares.

O sea, mejor que no ganó el peronismo porque, si no, hubiese fracasado en aumentar los salarios.

No, no digo eso.

Lo estoy planteando en un sentido casi irónico...

No, simplemente creo que la economía argentina hoy no da para una mejora del salario que tenga significatividad, más allá de algunos rubros. Pero entonces ahora se combina eso con lo otro, que es que, si el salario no mejora, residualmente, las posibilidades de la construcción están bastante limitadas a la expansión del crédito hipotecario. Y la expansión del crédito hipotecario puede seguir, pero creo que está bastante limitada por la imposibilidad de bajar sustancialmente el riesgo país. Y ahí entramos en una dinámica donde a la construcción no le puede ir muy bien.

Podríamos decir también, en la relación de metro cuadrado-horas de salario, cuánto cuesta el metro cuadrado en horas o meses de salario.

Por ahí está mejor que antes, porque el salario en dólares está mejor que antes, pero no alcanza a provocar ningún boom o ninguna recuperación importante. Esto en la parte de la construcción privada. Después, la construcción pública depende de la obra pública, que debería mejorar un poco porque fue catastrófica la baja, pero no mucho. Entonces yo creo que la construcción es un sector que va a estar bollando, como el salario real, y la industria estará bastante mal en general. Otros sectores van a andar bien, como minería, energía, y los precios internacionales. Finanzas sí, en principio, por ser un año tranquilo y demás. No creo que haya ningún boom de crédito.

Entonces eso no representa más del 30% del empleo total de la Argentina. No es la mayoría de las actividades, sino de empleados. Vos decís que es un año tranquilo, pero estable en lo malo. ¿Podría decirse estable en lo malo para la mayoría de la población?

A nivel de empleo global, el desempleo es 7% aproximadamente, y se está viendo un proceso donde las pérdidas de empleo industrial están siendo absorbidas, a nivel macro, por empleo informal tipo Uber, Rappi y ese tipo de cosas. Entonces es un empleo que uno en general tiende a pensar que es de menor calidad, es más errático.

8% del total del empleo hoy son, casualmente, empleos de plataformas. ¿Agrega algún valor económico que la misma producción se transporte o se vaya a buscar? Desde el punto de vista de la productividad total del país, que 8% del total de las personas empleadas hayan pasado de actividades de producción a actividades de distribución, y una distribución que podríamos decir de costo muy poco productivo, ¿desde el punto de vista de la productividad general de un país es una señal de decadencia, es una señal neutra o de progreso?

Es difícil porque tenés que empezar a analizar el tipo que perdió el empleo industrial, cuán productivo era, y cuánto se pierde de productividad porque se produce menos heladeras, por ejemplo. Y eso crea para el consumidor, que ahora paga menos la heladera, la posibilidad de hacer otra cosa, y por ahí hay otra cosa que es más productiva, y por ahí en vez de ir él mismo a buscar la comida, llama al Rappi. Es difícil hacer todos esos cálculos de productividad.

En general, uno puede tender a pensar que la productividad industrial es más importante que la productividad de servicios tipo Rappi o Uber, que son empleos medio marginales. Después del Tequila, que viste mucha gente que usó la plata para hacer canchas, para taxi, para esto, para lo otro, y después se fue fundiendo o se perdió empleo y hubo un aumento del desempleo importante. Uno piensa, en términos generales, que el empleo industrial es más productivo y es más importante para lo que uno puede llamar el tejido social y político de la Argentina. Todo lo que está atrás de fábricas crea una situación que tiene beneficios en términos de aprendizaje laboral, en términos de coberturas, seguridad social y médica, en términos del bienestar de la población que gira alrededor de una producción industrial.

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Y de la balanza comercial también. ¿Por qué Trump está equivocado cuando quiere reindustrializar su país y mejorar su balanza comercial? ¿Podría solucionarlo también con 8% de norteamericanos dedicados a ser repartidores de Rappi?

La balanza comercial es un fenómeno más complejo, porque tenés que empezar con cuál es el ahorro en la economía y cuál es el gasto en la economía. Yo te diría que no es el tema de la balanza comercial. El tema pasa por la calidad del empleo, el tejido social de la Argentina, conflictos políticos a futuro y conflictos en la provincia de Buenos Aires, que es la que más sufre la baja del empleo industrial.

Es decir, no es una tendencia dramática, pero es una tendencia preocupante en términos del desenvolvimiento económico. En la coyuntura no debería afectar mucho porque, bueno, se echan 50 tipos por acá, 100 por allá, 150 por allá y la gente después busca hacer changas, pero mañana puede haber algún conflicto político importante en relación con fábricas que cierran. Entonces es un tema a tener en cuenta y el Gobierno en general no lo tiene en cuenta.

Lo más relevante en este punto es que el Gobierno, sosteniendo que la mejor política industrial es la que no existe en las condiciones actuales de la Argentina, esa idea puede ser considerada ideologizada o una idea que no contempla el hecho de que la economía argentina ha perdido productividad y que no es fácil absorber el desempleo industrial por otra cosa. No hay manera de absorber el desempleo industrial por otra cosa. Y, como decimos, la gente que pierde empleo en La Matanza no se va a trabajar a Vaca Muerta ni se va a trabajar en inteligencia artificial: a lo sumo saca Uber, Rappi o lo que fuera, o hace otra changa. Y eso es malo, eso es negativo.

¿En 2026 la microeconomía y el consumo van a estar igual de mal?

El tipo que hoy le está yendo a Brasil va a decir que le va a ir igual de bien. Es decir, hay mucha gente que la ha pasado bastante bien, aceptablemente bien. Entonces, no es algo parejo, es heterogéneo. Por eso diría que a los que les va más o menos bien, seguirán yéndoles más o menos bien. A los que les va más o menos mal, seguirá yéndoles más o menos mal. Nada es muy dramático. Difícilmente se arme una revuelta social por un problema de que a algunos les vaya mal. Es un año que pinta tranquilo, de transición.

Hay una cosa muy importante, que es que hay una gran fragilidad macroeconómica, que es la falta de reservas del Banco Central. El hecho de que el Banco Central esté teniendo siempre millones de dólares negativos de sus reservas propias yo lo considero una gran fragilidad macroeconómica. Y esa gran fragilidad macroeconómica solo pasa desapercibida, o no tiene importancia, o no va a generar ninguna crisis, en la medida en que tengas al gobierno de Trump vía Scott Bessent, que es a quien Trump le delegó el problema, diciendo: “Vamos a hacer todo lo que sea necesario para ayudar a Milei”.

Si mañana ese discurso cambiara por cualquier razón, incluso porque perdieran ellos las elecciones en Estados Unidos en noviembre y se vieran obligados a cambiar la política, o cualquier otra razón, podés tener una crisis cambiaria en un mes solamente por eso. La tranquilidad nuestra, para mí, depende en gran medida de que tenés un gran soporte del que imprime dólares, entonces eso te calma todo. Pero como es una ayuda de un gobierno a un gobierno y no es la ayuda de un país a otro país, es endeble, es intrínsecamente frágil. Hay que tener mucho cuidado con ese tema.

En principio, el problema traerá repercusiones en 2027, cuando empiece la campaña electoral. Ahí se verá cómo va la cosa. Pero la política norteamericana tiene su propia lógica, los tipos tienen su propia lógica, así que no sabemos bien. Por ahora podemos decir que es un gran aliado y que lo van a ayudar, y lo acaba de decir Scott Bessent, que lo van a seguir ayudando cuando necesiten. Hoy tenemos ese paraguas protector.

Porque ves entonces, como corolario, un 2026 como una continuidad del último tramo de 2025, con cierto grado de tranquilidad macroeconómica, sin mejoras microeconómicas, y un año de transición hacia 2027, donde la sociedad hará el balance de si finalmente, este “estable en lo malo”, justifica mantenerlo o no.

Ahí dependerá muchísimo de si la oposición arma algo seductor para la gente. La gente le va a atribuir muchos logros, aunque no la pase muy bien, especialmente si no hay una oferta que la seduzca. Entonces va a decir: "No solo malo conocido, sino, esto es lo que tenemos, hay cosas buenas, hay cosas malas, pero yo no quiero renunciar a esto para tirarme al vacío". Ahora, si hay una oferta opositora seductora, la cosa cambia.

TV / EM