María Eloisa Quintero, la argentina que integra la comisión de las Naciones Unidas sobre derechos humanos en Venezuela, sostuvo que la detención de Nicolás Maduro no modificó la "estructura" de violaciones de derechos humanos en el país. La abogada, designada en diciembre para integrar la Misión Internacional Independiente, señaló que continúan las detenciones arbitrarias y la falta de respuestas oficiales sobre la situación de unos 800 presos políticos. “Estamos en un estado de emergencia”, dijo en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190)
María Eloisa Quintero es abogada y doctora en Derecho por la Universidad Austral. Fue designada el pasado diciembre por el presidente del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para integrar la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela. Ese mecanismo, conformado por tres expertos, fue creado en 2019 y tiene como objetivo evaluar las presuntas violaciones de derechos humanos cometidas en Venezuela desde 2014.
Donald Trump recibirá este jueves a María Corina Machado en la Casa Blanca
Usted tiene no solamente una responsabilidad que le toca, sino además la posibilidad de poder ayudarnos a comprender la dimensión que tienen los problemas del no respeto de derechos humanos en Venezuela. Cada día liberan un pocos presos políticos sobre el total que hay. ¿Cuál es la situación de respeto a los derechos humanos en Venezuela?
Su pregunta es muy profunda, es muy difícil hacer un balance. Lo que podríamos remarcar es que estamos en una total incertidumbre sobre muchos aspectos. Aquí hay un aspecto geopolítico y un aspecto respecto de la libertad y de la transición, pero puntualmente con lo que tiene que ver con el mandato sobre nosotros trabajamos, que es al respecto de los derechos humanos, investigamos detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, violencia sexual y toda la violencia que se dio después de las últimas elecciones del 2024.
Esto lo estamos viviendo desde 2014. Había una situación que todos conocemos de control y vulneración de derechos humanos. Lo que investigamos estaba constatado antes del 3 de enero. Es una situación también que se evidenció en los últimos meses, pero que también tiene la relación política después de esas elecciones del 2024 que todos conocemos cómo se desenvolvieron. Sobre esto que vivíamos antes del 3 de enero, no se ha visto modificado en la actualidad.
Lo que vemos es la detención de Maduro y todo lo que eso conlleva, y volver a charlar temas que tienen que ver con petróleo, minerales, comercio y seguridad. Lo acaba de decir el gobierno de Estados Unidos en la reunión que tuvo recientemente con Delcy Rodríguez. Pero nosotros tenemos que marcar, sobre todo desde la misión, y yo hablo como experta de la misión, que aquí hay temas puntuales que precedían al 3 de enero y que subsisten en ese balance que tenemos que hablar.
Hoy tenemos un estado de emergencia. Ese estado de emergencia tiene muchas particularidades que recrudecen el control de los espacios personales y los espacios públicos y el manejo de información. Ese estado de emergencia es preocupante.
Los presos políticos son alrededor de 800, y la liberación que se ha ido dando de manera escalonada. El día de ayer se dio una liberación a la mitad de la jornada del miércoles, pero son cifras muy bajas y son cifras que no llegan a un porcentaje que se ajuste a lo que en su momento había dicho, por ejemplo, el presidente del Parlamento cuando el martes avisó que ponía a disposición una lista de excarcelaciones, pero esa lista de excarcelación no se ha hecho pública. Uno no conoce exactamente cuántos son, dónde están, en qué condiciones, cuándo van a ser liberados, con qué criterios van a ir siendo liberados, con qué cronología.
Todo eso significa una falta de transparencia y situaciones que claramente están vulnerando los derechos de las personas que están privadas de libertad, pero también de esas familias que sufren y están en la puerta esperando a ver si hoy toca la excarcelación del pariente, de la familia querida. Entonces, la situación sigue siendo complicada.
¿Cómo logran certificar esos hechos en contra de los derechos humanos? Me viene a la mente nuestra dictadura militar y lo difícil que fue en el Juicio a las Juntas, donde los testigos ya sin la dictadura funcionando. ¿Cómo se hace mientras una dictadura está funcionando?
En términos generales le puedo comentar que hay toda una comunidad que está dispuesta a dar su testimonio, con todo el recelo que eso implica y las condiciones de seguridad. Entonces, los datos se van recogiendo. La inteligencia puede ser mal usada y bien usada, y la investigación también puede ser mal usada y bien usada. Uno hace uso de las herramientas que tiene en la actualidad. Hay gente que quiere hablar, que quiere documentar, y hay gente que estuvo adentro de un régimen y después logra salir o necesita salir y también aporta información. Están los familiares, están las ONGs, están los grupos de oposición.
Entonces, hay mucho material que es fuente humana y hay material que es fuente documental que se va cruzando, porque las cosas van saliendo a la luz. En los momentos difíciles siempre lo que uno hace, en esta experiencia que tengo ahora como parte de la misión como experta, pero también en las experiencias anteriores, hay momentos que son para documentar y hay momentos que son para actuar. Entonces, no es nueva esta violación de derechos humanos y la documentación lleva ya un buen tiempo.
Tenemos formas de ir acercándonos y poniendo los elementos, la prueba, los datos, la testimonial, para corroborar fehacientemente que esto está sucediendo. Y esta situación que se muestra de violación de derechos humanos, que es preocupante, es lo que en su momento, ya por allá en 2019, hizo tomar la decisión al Consejo de Derechos Humanos de decir: “Es necesaria una misión”.
Cuando ya hay tantos elementos, tantos informes, tantas denuncias, tantas pruebas sobre una situación preocupante, el Consejo de Derechos Humanos toma una decisión y por eso existe una misión especial y particular desde entonces, desde hace seis años, para estar atentos, investigar y recopilar la información necesaria para poder tener una mínima posición de garantía y aportar lo que se puede aportar desde la misión, con el mandato que uno tiene, para que esto sea visibilizado y que, al mismo tiempo, es lo que estamos tratando de hacer ahora.
La ONU exigió a Venezuela la liberación inmediata de todos los presos políticos
En este programa entrevistamos a Jaime Durán Barba, y nos dijo: “Para mí una dictadura militar, sea de derecha o de izquierda, es una dictadura militar”. También comparó a Jorge Rafael Videla con Nicolás Maduro. Argentina es un país que en el tema de derechos humanos probablemente tenga un protagonismo mundial que difícilmente tenemos en otras áreas, por nuestra triste historia y por el célebre juicio que nos honra. En el caso de Argentina, vino una misión de la OEA en 1979. En el caso de ustedes, ¿pudieron realizar viajes a Venezuela? ¿Les permitieron hacer observaciones? ¿Cómo pudieron llevar adelante prácticamente estas misiones internacionales independientes?
Esto en la actualidad está vedado. El viaje de nosotros a Venezuela está vedado, pero dada esta transición y este cambio, ojalá que esta situación cambie, y que podamos in situ también realizar otras cosas, pero por el momento no es posible. Pero hay que recordar que hay muchos venezolanos afuera. De esos ocho millones que han salido, hay muchos testigos y víctimas, del sector público, del sector privado, del sector de la oposición y del chavismo. Entonces también se puede avanzar y profundizar con la colaboración de ellos y de otras personas, porque no somos los únicos, pero nosotros sí hacemos una revisión y una acreditación de toda la información, por supuesto. Ojalá pudiéramos estar in situ en Venezuela cuanto antes.
¿En algún momento pudieron viajar a Venezuela?
Tengo entendido que sí, pero yo en esa época no estaba en funciones, así que no podría darle detalles.
¿Desde cuándo usted está integrando la misión?
A mí me convocaron el año pasado, en diciembre, justo unos días antes de que se dé lo del 3 de enero.
Y sus otros dos colegas, ¿de qué países son y qué contactos tiene con ellos?
Es un contacto muy coordinado. El otro colega es Alex Neve, que es canadiense, y después está Marta Valiñas, que es de Portugal, pero que ya está terminando su función.
¿El mandato dura cierta cantidad de tiempo?
Exacto. Es un mandato que dura cierta cantidad de tiempo. La misión también, son por tiempos determinados que se van renovando. Y se va renovando porque, mientras subsista la necesidad y sea útil el trabajo que uno vaya realizando, se va renovando. Yo creo que también es hacer el balance de la situación de este año, sobre todo dado lo que está pasando en la actualidad. es necesario no solamente estar presentes, sino estar presentes con las víctimas, con las familias, para poder estar atentos a lo que tiene que ver con nuestro mandato.
Uno no se va a meter en el ámbito político, no es nuestra función, pero sí desde la revisión de estos hechos, que son graves violaciones a derechos humanos, uno puede preguntarse qué pasa con los presos políticos y qué pasa con el espacio cívico. Sí, si ha cambiado, si se ha tomado una decisión y hay otro país que está apoyando para que Venezuela pueda hacer su transición, pues el espacio cívico, que siempre fue muy controlado, con una estructura de gobernanza y de inteligencia muy dura, tendría que empezar a cambiar y pasar al ámbito de la libertad.
También hay algo que es muy preocupante, que es el tema de los colectivos. Los colectivos, que son esos grupos armados progobierno que surgieron por el 2010, que también se los llama paramilitares, se formaron durante el gobierno de Hugo Chávez. Han ido creciendo y también han ido sufriendo cambios. Y eso que lo vemos como anterior al 3 de enero, que me parece una fecha clave, subsiste y se ha recrudecido.
Tenemos información de primera mano de cómo esos grupos están patrullando y ejerciendo ese rol de intimidación que lo hacían con anterioridad. Están haciendo control de documentos, de la información que uno tiene adentro del celular, qué mensajes manda, qué no manda. Y eso nos llama la atención porque Diosdado Cabello también ha recrudecido el mensaje hacia esos grupos y es una situación que tenemos que estar tutelando, controlando, mirando y preocupados, porque desde ahí se puede ejercer todavía mucha violencia.
Esos grupos de violencia y de represión que empezaron en su momento con raíces ideológicas, como defensores de la revolución bolivariana, han ido mutando, han ido creciendo, cada vez están más entrenados, más armados, y con mayores vínculos intergubernamentales. Pero de las raíces ideológicas se pasó claramente a una estructura un poco más militar, y de la estructura más militar, como toda organización que va creciendo, se van intensificando vínculos con otros sectores que no necesariamente tienen que ver ni con gobierno ni con sociedad civil, sino con otro tipo de prácticas que son prácticas más violentas. Toda esta es la situación actual.
Se podría imaginar que ahora, con la extracción de Maduro y la presión que tiene Delcy Rodríguez por parte de Estados Unidos, empiezan levemente a liberar presos políticos. Uno imaginaría entonces tres fases. Una primera donde no había problemas de no respeto a los derechos humanos, otra creciente donde se termina en una escalada que se transforma en una dictadura y ahora, a partir de la presión internacional, la transición hacia un proceso verdaderamente democrático. Lo que usted nos está diciendo es que conjuntamente a que se está viendo una transición y hay liberación de presos políticos, se intensifica la represión de estos grupos parapoliciales. ¿Es así?
Coincido con sus tres fases, que son muy generales. Lo que uno tendría que preguntarse es cómo es esa transición y cuán profunda es hasta la actualidad. Uno puede tener la declaración y entonces yo diría que es una transición que ha comenzado de manera muy tenue todavía, porque no hemos visto resultados. Había grupos y estructuras paramilitares o también de otro sector que sostenían una práctica sistemática para violar derechos humanos, que la detención no se haga de una forma respetuosa sino de una forma ilegal, que los juicios no se lleven a cabo, sino que la gente esté incomunicada, que existan desaparecidos o que exista tortura, todo eso supone una estructura.
Entonces, si yo abarco una transición, lo primero que hay que hacer es una revisión de toda esa estructura que está intacta: de gente, de formas, de pautas, de reglas escritas o no escritas. Sí estamos en esta tercera etapa, y uno celebra los pequeños pasos que se han ido dando, pero tenemos que estar muy atentos a marcar si son suficientes y si son profundos.
Por ahora, uno ve una decisión de generar la misma, una postura positiva en cuanto a la liberación de presos, pero se podría hacer un poco más y decir: “Los libero con esta transparencia. Esta es la situación actual de todos esos 800". Pero al día de la fecha, uno no sabe ni tiene mucho dato de cómo están, dónde están y por qué están en ese lugar. Entonces, estamos en una tercera fase, pero creo que las reglas de gobernanza, por decirlo de alguna forma, la estructura y el status quo que se estaba viviendo en estos años todavía no está sufriendo esa transición esperada.
Parece indicar que falta una cuarta y una quinta fase todavía, ¿no?
Puede ser, o ponernos más intensos en esta. Y me parece que es muy importante estos roles, como el suyo, el mío, el de los gobiernos, para ir marcando que está bien, pero que es poco. Y ojo con esto, ojo con los colectivos. Ojo que siguen existiendo detenciones selectivas, ojo que la gente todavía no puede hablar y tiene mucho miedo de hablar adentro de Venezuela.
Entonces, hay que desestructurar eso, desmantelarlo, para que realmente la transición pueda ir dándose, porque confiamos en una transición, pero hay que apuntalarla, y por eso es muy importante la presencia de la misión. Ojalá que nosotros siempre podamos estar apoyando y ahí vamos a estar dispuestos.
¿El famoso decreto que modificó a los servicios de seguridad en Argentina, dándole atribuciones como poder detener personas sin flagrancia, sin necesidad de llamar a otra fuerza de seguridad, le resulta preocupante?
Es una situación que me preocupa, y ahí ya no hablo como miembro de la misión, hablo como Eloisa Quintero. Las labores de inteligencia son necesarias, pero los límites tienen que ser muy claros. Es una situación preocupante que hay que mirar con mucho cuidado, porque hay cosas que se justifican a veces en un contexto muy puntual, pero hay que mirar a mediano y a largo plazo, y se pierde mucho terreno ganado, que es el respeto a la intimidad y el respeto a muchas cosas. Es preocupante.
TV
LT