En un contexto de inflación persistente pese al ajuste fiscal, el economista Guido Zack advirtió que “el equilibrio presupuestario es necesario, pero no suficiente” y sostuvo que el Gobierno necesita sumar nuevas herramientas para seguir bajando los precios. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), consideró que “la manera de trabajar sobre los precios relativos es con acuerdos de precios y salarios” y remarcó que, a diferencia de otros momentos, hoy podrían tener mayor efectividad: “hay que usar todas las herramientas disponibles al mismo tiempo”. Además, alertó que “la inflación ya no está bajando” y que será difícil perforar el piso actual del 3% mensual.
Guido Zack es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, doctor en análisis económico y magíster en análisis económico aplicado por las universidades de Alcalá y Complutense de Madrid, profesor de la Universidad Nacional de San Martín, en donde también coordina el Centro de Investigaciones Macroeconómicas para el Desarrollo de la Escuela de Economía y Negocios.
El tema de la inflación. ¿Qué escenario estamos teniendo y por qué pasa esto?
La verdad es que lo que sucede es que el plan económico del gobierno tiene una única herramienta, que es el equilibrio presupuestario, que es necesaria para bajar la inflación, pero no es suficiente. Entonces, fue útil para bajar la inflación de niveles muy altos que teníamos a principios del 2024 hasta estos niveles del 3% mensual, pero para continuar el trabajo, ir del 3% actual al 1% ya no es suficiente. Hay que apelar a otras herramientas que no parecen estar dentro del manual de gobierno y eso es un problema. Porque venimos haciendo todos los argentinos y las argentinas, un esfuerzo enorme en pos de bajar la inflación y lo cierto es que la inflación ya no está bajando.
¿Cuáles serían esas herramientas? Las herramientas son varias. Hay que combinar equilibrio presupuestario, un orden monetario, pero también hay que trabajar sobre los precios relativos, que el mismo Caputo lo dijo ya hace un mes cuando había salido el dato de inflación de febrero. Ayer lo dijo también Milei y la verdad es que la manera de trabajar sobre los precios relativos es con acuerdos de precios y salarios. No hay otra herramienta para trabajar sobre precios relativos y sobre esa acomodación de precios relativos necesaria. Para que ese acomodamiento no se traslade a inflación, es necesario sentar en una mesa a empresarios, sindicatos, Estado, e intentar que esa disputa se haga con una nominalidad lo más baja posible, porque si no nos perjudicamos todos.
Ajuste para muchos, hipotecas para pocos
También es cierto que hemos tenido durante muchos años esto y no terminó dando mucho resultado al fin. Digo, por ver el posicionamiento, como abogado del diablo, en decir qué medicamento es el que puede atacar la enfermedad.
Es que hay que atacarlo con todos los medicamentos disponibles. No podemos usar un medicamento y no el otro, y tampoco el último y no el primero. Cuando se intentó trabajar sobre los precios relativos, que después podemos conversar un poco si se hizo bien o mal, pero en cualquier caso, si se hacía un intento, se lo hacía con un contexto de déficit fiscal importante, financiado con emisión. Para bajar la inflación necesitamos usar todas las herramientas disponibles al mismo tiempo. Entonces, hasta ahora nunca se ha hecho en Argentina, ni este gobierno ni los anteriores, un plan antiinflacionario que incluya todas las herramientas. Eso es lo que necesitamos.
El otro tema tiene que ver también con lo salarial, porque para hablar de la economía ya hoy se analiza mucho el tema precios: los alimentos, la carne, ahora el combustible y los servicios, que creo que siguen marcando la tendencia hacia arriba de todos estos índices de los últimos meses de la inflación. Pero el salario tampoco se mueve, o se ha movido poco comparado con los reajustes de tanto tiempo. Es decir, el consumo también está pisado por ese lado.
Claramente. El gran perdedor de todos estos años, y en particular de estos últimos dos años, ha sido el salario, uno de los precios relativos. Cómo se van moviendo hacia arriba, hacia abajo en algunos casos pero el único que baja todo el tiempo, con alguna excepción, pero con una tendencia clara a la baja, es el salario. Y eso es lo que genera principalmente la baja del consumo. Eso es lo que genera otra preocupación, que es el aumento de la mora, porque la falta de salario el año pasado se compensó con aumento de los créditos y este año ya hay que empezar a pagar los créditos, y evidentemente hay dificultades para eso.
Es lo que genera también la falta de crecimiento. Es como un perro que se muerde la cola. El salario baja, se consume poco, el nivel de actividad es bajo, la recaudación viene cayendo, el sector público hace más ajuste del gasto público, lo que deprime más la actividad, el empleo, los salarios y el consumo. Entonces, el ciclo vuelve a empezar. Hay que salir de ese ciclo vicioso porque es muy peligroso.
Malas noticias en el peor momento
Históricamente se dijo: cuando en la Argentina se mueve el dólar, los precios se van para arriba, se rompe la economía, todo aumenta, desde el servicio más pequeño del gasista que tiene que arreglarte la cocina hasta comprar un 0 km o el kilo de yerba. Ahora el dólar no solo aumentó, sino que bajó mucho y tiene más tendencia a la baja, no solo estable sino hacia la baja, y los precios siguen subiendo.¿Qué pasó? Lo que nos dijeron durante tanto tiempo: que si el dólar aumenta, aumenta todo, y si no aumenta, no aumenta nada. Ahora eso tampoco da resultado.
Eso es cierto. Solo lo primero que dijiste: cuando el dólar aumenta, prácticamente todo aumenta. Ahora, cuando el dólar se queda quieto, los precios siguen subiendo, quizás en menor magnitud, pero siguen subiendo. Lo hemos vivido muchas veces. Prácticamente todos los gobiernos que han podido han pisado el dólar, con o sin cepo: Cristina, Alberto con cepo, Macri sin cepo. Y, sin embargo, por más que pisaron el dólar, la inflación no bajó del 10% anual y, de hecho, nunca bajó del 20% anual. Con lo cual, vuelvo quizás a mi respuesta inicial: hay que tener orden fiscal y monetario. Hay que tener un tipo de cambio.
A mí no me gusta un tipo de cambio ni muy alto ni muy bajo. Hoy creo que está muy bajo y eso lo que genera son expectativas de devaluación que fomentan los precios, que los precios muchas veces anticipan a esa eventual devaluación. Pero, de nuevo, estos precios relativos que se van acomodando y no todos se acomodan todos los meses, por lo tanto siempre están desacomodados en algún punto, eso es lo que genera la inercia y eso es lo que genera que la inflación no baje del 2% o 3% mensual.
Y sobre eso es lo que hay que trabajar. Y que en este contexto de tipo de cambio estable e incluso a la baja todavía tengamos inflaciones del 3% es súper peligroso, porque si el tipo de cambio no se sostiene en estos niveles, este es el piso de la inflación. Sí, tiene que ver con las tarifas que se han estado ajustando y eso impactó sobre todo en febrero y en marzo, y obviamente la guerra también tiene su impacto.
Lo llamativo del mes pasado, de marzo, es que las tarifas aumentaron mucho, por eso los regulados dieron 5,1%, pero los subsidios a las tarifas también aumentaron mucho. A pesar de los ajustes de tarifa, no logramos bajar los subsidios porque, obviamente, el precio internacional de la energía subió por la guerra.