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OPINIóN / Pandemia por coronavirus
martes 7 abril, 2020

Yo me quedo en casa... ¿para qué?

En días, seguramente, empiece a flexibilizarse la cuarentena. Las calles empezarán a ser más transitadas, mientras nuestro sistema de salud no mejoró. Entonces, qué pasará.

Coronavirus Foto: Cottonbro / Pexels
martes 7 abril, 2020

Desde que el presidente junto al apoyo de todo el arco opositor y los gobernadores provinciales, decidieron que a través de un decreto se declarar obligatorio el aislamiento en Argentina, pocos fueron los ciudadanos que se opusieron a tal medida de emergencia. Nuestros representantes parecían demostrar estar velando por nuestra salud y nuestra vida, y esto generó desde alivio hasta entusiasmo, de que podíamos enfrentar a este virus con mejores resultados que los que veíamos en pantalla en un mundo flagelado por nuestro “enemigo invisible”.

Cuando el presidente decretó el aislamiento obligatorio desde el 20 de marzo al 31 de marzo, y cuando anunció la prolongación de éste, para extenderlo hasta el 13 de abril, el propósito de máxima que parecía estar en el centro de la escena política y sanitaria para darle batalla a este virus, era aprovechar dicho aislamiento para poder fortalecer nuestro sistema de salud, que no se encuentra preparado para hacer frente a un escenario donde la curva de contagios se vaya de cuadro.

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El razonamiento es sencillo y archi conocido: nuestro sistema de salud no está preparado para atender a una multitud de personas al mismo tiempo, y si nos quedamos estas semanas en nuestras casas, logramos que menor cantidad de personas se infecten de coronavirus, mientras tanto nuestro sistema de salud gana tiempo, tiempo que se necesita para poder ponerse en forma y que se fortalezca y se prepare para atendernos como corresponde.

Así, razonando y con enorme sensibilidad y empatía, respetamos el aislamiento obligatorio y el presidente expresó días atrás en cadena nacional, la enorme satisfacción que le provocaba notar el compromiso de la mayoría de los argentinos, de quedarnos en nuestras casas y hacer lo que nos indicó.

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La pregunta, la duda, o la defraudación que empieza a manifestar la opinión pública a través de redes sociales o expresándose a través de los medios de comunicación, frente a la batalla que estamos dándole a un virus hiper contagioso, es ¿para qué me quedo en casa cumpliendo con el aislamiento obligatorio si en apenas días seguramente comience un confinamiento parcial, empiece a flexibilizarse la cuarentena, las calles empezarán a ser más transitadas, mientras nuestro sistema de salud no mejoró su performance? Ni los hospitales se están equipando como corresponde, médicos de la salud pública cuentan con desesperación que no tienen barbijos; los respiradores tan necesarios para hacer frente a una pandemia, no se incrementaron como corresponde; la cantidad de camas en los centros de salud no se incrementó como corresponde; el servicio de terapia intensiva en los centros de salud no está siendo reforzado como corresponde; los hospitales que alguna vez se inauguraron pero que jamás abrieron sus puertas, siguen sin abrir sus puertas; los miles y miles de tests para detectar el virus, que nos contaron que llegaron del exterior, sumados a una enorme cantidad de otros tests que también nos contaron que se estaban fabricando en Argentina, no se hacen notar, porque más allá de los anuncios, no nos testean, y así Argentina, en el ranking de países de la región, ocupa el último lugar de países testeados.

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Los ciudadanos cumplimos con nuestra parte, estamos en nuestras casas y así nos cuidamos y cuidamos al prójimo, y cumplir con esto parece ser tan solidario como inteligente. Pero sabemos y lo saben nuestros representantes, que el aislamiento dejará de ser absoluto en poco tiempo, porque muchísima gente sí continúa sin trabajar empezará a morir de hambre, ¿y entonces, empezaremos a salir a las calles, nos contagiaremos de coronavirus y colapsaremos nuestro sistema de salud, que no está siendo equipado como nos anunciaron, qué pasaría? ¿Y los reactivos para la detección del coronavirus, que tanto ayudarían a organizarnos sanitariamente para evitar que, al retornar a las calles, los portadores del virus se reúnan con los no portadores, dónde están? ¿Por qué no nos testean?¿Y si en el día de ayer, el presidente expresó “cuanto más extendamos la cuarentena, más tiempo tendremos para equiparnos”, haciendo alusión que para el mes de mayo se deberán tener la cantidad necesaria de respiradores, deberíamos creerle, si esto mismo nos informó cuando decretó por primera vez el aislamiento obligatorio, y nuestros centros médicos no avanzaron en el equipamiento de los insumos más básicos?

Substanciales interrogantes que necesitan respuestas inmediatas.

 


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