“No fue un brote psicótico y no tiene que ver con el bullying. Este joven participaba de una red internacional digital denominada True Crime Communities (TCC), que venera delitos y asesinatos violentos". Con esta frase el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se refirió al tiroteo en la escuela de San Cristóbal, en el que un alumno de 15 años mató a otro de 13 e hirió a otros ocho.
El 31 de marzo pasado, G. C. llegó a la escuela N° 40 “Mariano Moreno”, de San Cristóbal,con una escopeta escondida en la funda de su guitarra y se dirigió al baño. Allí preparó el arma y luego disparó contra los estudiantes que se encontraban en el lugar, esperando el izamiento de la bandera. Así, le causó la muerte a Ian Cabrera, un estudiante de 13 años. G.C. fue reducido gracias a la intervención del portero del establecimiento y, tras quedar a disposición de la Justicia, quedó alojado en un instituo de menores.
True Crime Community: la secta digital detrás de las masacres escolares
Debido a su edad y a que los cambios en el Código Penal Juvenil aprobados en febrero pasado -la edad de imputabilidad bajó de los 16 a los 14 años- entrarán en vigencia en septiembre, G. C. fue declarado no "punible". En el marco de la causa se detuvo a otro adolescente que es un año mayor que el atacante y tiene vínculo con él, y este jueves fue imputado por "encubrimiento", ya que se cree que sabía de antemano lo que iba a pasar y hasta habría tenido un rol colaborativo.
El miércoles pasado, Pullaro acompañó en conferencia de prensa a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, donde confirmaron que el sospechoso participaba de un entramado descentralizado de foros y chats donde circulan fotos, videos, memes y análisis sobre tiroteos escolares y asesinatos masivos. Esto fue establecido luego de las pericias a los dispositivos electrónicos incautados al menor.

Un informe de la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) de la Procuración General de la Nación, titulado “Análisis sobre la ideología True Crime Community (TCC)”, que explica el origen y la dinámica de estos grupos peligrosos, menciona tres hechos emblemáticos en el desarrollo histórico de este fenómeno: "La Masacre de Columbine", de 1999, el Tiroteo de Búfalo, de 2022, y el caso de la joven de Corea del Sur, que mató de 100 puñaladas a una profesora en 2023.
"Con la expansión de las comunicaciones, las redes sociales y los entornos digitales participativos, estas comunidades fueron evolucionando hacia formas más complejas de interacción mediante la producción de contenidos audiovisuales que dieron origen a la conformación de comunidades de admiradores de determinados asesinos", puntualiza el documento, al que accedió PERFIL.
La circulación de estos contenidos se amplificó gracias al crecimiento de plataformas digitales como Telegram y Discord; G.C. era usuario de canales de esta última.

Con el correr del tiempo, las interacciones en estos espacios se vuelven más intensas y cuando se consolida una comunidad ocurre su traslado hacia entornos digitales que casi no tienen moderación o son canales semi-cerrados o privados, del estilo de servicios de mensajería instantánea o grupos restringidos. Allí, se dan discusiones explícitas sobre los ataques y se ve material de carácter extremo.
El código que manejan estas redes es de una lógica meta-irónica, donde todo el tiempo se corre la línea entre un humor "rancio" o llamados a la acción real. Entre sus prácticas principales, está la "glorificación" de los asesinos, la "estetización de la violencia" y la creación de estas comunidades para abrir la discusión y las reinterpretaciones de crímenes famosos como el de Columbine, considerado un hito fundacional de esta subcultura debido a la fuertísima conmoción social y cultural que causó, inspirando otras masacres.
Qué fue la masacre de Columbine
"El origen de este tipo de comunidades puede rastrearse en la proliferación de foros digitales que surgieron en Internet a partir de finales de la década del ’90, particularmente luego del enorme impacto social que tuvo en Estados Unidos el ataque perpetrado el 20 de abril de 1999 por Eric Harris (18) y Dylan Klebold (17) en la escuela secundaria Columbine High School, Estado de Colorado, donde asesinaron a 12 estudiantes y un profesor para luego suicidarse", menciona el informe de la SAIT.
Si bien los motivos de la masacre nunca quedaron del todo claros, el análisis de los diarios personales de los tiradores evidenció que al parecer buscaban "rivalizar con el atentado de Oklahoma en 1995", en el que el exsoldado Timothy McVeigh colocó una bomba en un auto que provocó 168 muertos y más de 680 heridos.
Aquel 20 de abril, Harris y Klebold ejecutaron el plan que habían gestado durante meses. Habían colocado dos bombas caseras en la cafetería de la escuela, que fallaron, y terminaron por utilizar armas para dejar un raíd de sangre que se extendió desde el estacionamiento por los pasillos, concentrando el mayor nivel de violencia en la biblioteca. En los meses previos al ataque, los jóvenes adquirieron pistolas, una carabina y escopetas (que recortaron para esconder más fácilmente) y construyeron explosivos siguiendo instrucciones de Internet.

Las señales que anunciaban el horror venían desde antes. En 1996, Harris había creado un sitio web privado para guardar partidas junto a su amigo de su videojuego favorito: Doom. En el mismo, incluyó un blog con "bromas" y escritos cortos sobre la escuela, sus padres y compañeros de colegios, que fueron mutando hacia su odio general a la sociedad y su deseo de matar a quienes le molestaban. En esos textos, contó que había estado fabricando bombas y hasta concebió una "lista negra" de personas.
El sitio no generó preocupación hasta que en 1998 Harris le dio acceso a un viejo compañero Brooks Brown -el joven al que minutos antes de empezar la masacre le pidió que se fuera de la escuela-, que le contó del contenido a su madre. La mujer presentó quejas a la oficina del Sheriff del Condado de Jefferson, lo cual derivó en una investigación que finalmente no se continuó.
Informes posteriores dieron cuenta de que, lejos de ser adolescentes marginados que habrían buscado venganza, sus diarios personales y grabaciones de video dejaron ver una compleja mezcla de psicopatía clínica y depresión severa, según expresaron distintos profesionales. A partir de este caso, comenzaron debates sobre las leyes de control de armas en Estados Unidos y se diseñaron protocolos de seguridad como el “Immediate Action Rapid Deployment” (los primeros agentes en responder deben enfrentarse al tirador de inmediato, en lugar de esperar refuerzos) y el “Lockdown” (encierro) en las escuelas.
Tiroteo de Búfalo de 2022
Tras este episodio, comenzaron a aparecer espacios virtuales dedicados al análisis del ataque y de la biografía de los jóvenes atacantes. En ese contexto, ciertos usuarios comenzaron a postear narrativas que reinterpretaban a los agresores como figuras incomprendidas o víctimas de la exclusión social, reducción sumamente simplista. Se habla del "Efecto Columbine" por cómo la tragedia inspiró varios hechos violentos de imitación en distintos países.
En el segundo caso mencionado por la Secretaría Antiterrorismo, se señala a Payton Gendron, quien el 14 de mayo de 2022 perpetró un ataque armado en el supermercado Tops de Búfalo. Gendron, que en ese momento tenía 18 años, mató a 10 personas, hirió a tres y además transmitió en vivo la masacre desde la plataforma Twitch, ya que llevaba una cámara colocada en un casco.
"Aunque su motivación incluía ideología racista y supremacismo blanco, las investigaciones demostraron que había consumido gran cantidad de contenido sobre ataques anteriores y los estudiaba con gran detalle y buscaba notoriedad", destaca el análisis de la SAIT.

Precisamente, Gendron había publicado un manifiesto en que se describía a sí mismo de esta manera y había anunciado en una red social de videojuegos que "era hora de dejar de publicar mierda y hacer un esfuerzo real para perpetrar un ataque". También aseguró que creía en la "El Gran Reemplazo", teoría conspirativa de extrema derecha según la cual la población blanca cristiana europea, en general, estaría siendo sistemáticamente reemplazada con "pueblos no europeos" por las indicaciones de una élite reemplazante.
Así, se equipó con un rifle semiautomático que compró a pocos kilómetros de su casa, un chaleco antibalas y el casco. Luego del ataque, se reportó que 11 de las 13 víctimas totales eran afrodescendientes. Después de ser detenido, Gendron fue sentenciado en 2023 a cadena perpetua sin libertad condicional por cargos como asesinato en primer grado, terrorismo doméstico y crímenes de odio. Todavía enfrenta un proceso federal pendiente, donde incluso podría ser condenado a la pena de muerte.
La joven coreana obsesionada con los "True Crime"
El tercer caso del citado informe fue el ocurrido en 2023 en la ciudad de Busan, Corea del Sur. Allí, Jung Yoo Jung, una joven de 23 años, asesinó de más de 100 puñaladas a una profesora de inglés que no conocía previamente. Aunque el nombre de la víctima no trascendió, se supo que tenía tres años más que ella.
El siguiente dato fue destacado por los investigadores: Jung Yoo-jung estaba verdaderamente obsesionada con las historias de ‘True Crime’, género literario, cinematográfico y de podcast que trata sobre crímenes reales. La acusada lo reconoció durante el juicio, en el que fue condenada a cadena perpetua, e incluso pidió perdón y dijo que "lo había hecho por curiosidad".

Jung estaba desempleada, fue descripta como una persona "solitaria" y vivía con su abuelo. Contactó a la maestra mediante de una aplicación que conecta a padres con tutores privados para sus hijos. Se hizo pasar por una presunta madre de una niña de 9 años para contratar a una profesora, con quien se quedó en su casa. Más tarde, reconocería haber entrevistado a más de 50 personas antes de elegir a su "víctima perfecta".
El día de la clase, se vistió con un uniforme de estudiante que había comprado por internet para que la mujer le abriera la puerta sin sospechar nada. Una vez adentro, la acuchilló un centenar de veces y después limpió la escena del crimen con lavandina. Desmembró el cuerpo, colocó las partes en bolsas y los metió en una valija, con la que luego las cámaras de seguridad de la zona la captaron caminando por la calle. Se subió a un taxi y tiró los restos al río Nakdong.
Para simular que la maestra se "había ido sin aviso", se quedó con su teléfono móvil, sus documentos de identidad y la billetera. Pero el taxista que la trasladó sospechó de Jung y la denunció a la Policía, que encontró ropa manchada de sangre en su vivienda. También analizaron las cámaras de vigilancia y se descubrió que en su historial de búsquedas de internet investigó durante meses cómo matar y cómo deshacerse de un cuerpo.
FP/AF