lunes 04 de julio de 2022
POLITICA ENTREVISTA

Alberto Lugones, nuevo presidente del Consejo de la Magistratura: "Tengo mis dudas con el fallo de la Corte"

Es camarista federal en San Martín y forma parte de una lista cercana al Gobierno en la Asociación de Magistrados. Se queja del fallo de la Corte Suprema sobre la Magistratura y señala que “el único voto que entendió nuestra situación es el de Lorenzetti”.

"Las armas son necesarias pero naides sabe cuándo; Ansina si andás pasiando, y de noche, sobre todo, debes llevarlo de modo que al salir, salga cortando". La frase es una de las más conocidas del Martín Fierro y la compartió en Twitter Alberto Agustín Lugones el domingo previo a convertirse nuevamente en presidente del Consejo de la Magistratura.

Lugones fue elegido por sus pares el jueves en medio de la crisis que atraviesa el organismo a raíz del fallo de la Corte Suprema que declaró inconstitucional su actual composición. En su discurso de asunción dijo con firmeza que "no voy a permitir la interrupción del servicio de Justicia", en un mensaje apuntado directamente al cuarto piso del Palacio de Justicia.

El consejero y juez de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín, ahora tiene como tarea presidir el organismo encargado de seleccionar y juzgar el comportamiento de los integrantes del Poder Judicial. Lo paradójico es que no sabe cuánto va a durar su mandato puesto que el 16 de abril vence el plazo establecido en el fallo cortesano como tope para que se integren los miembros que faltan, o sino el organismo quedará nulo.

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Si bien interpreta que si la amenaza se cumple el Consejo va seguir con sus "trámites internos", califica como un "error" que el fallo haya puesto un exiguo plazo de 120 días para acatar. De todos modos destaca la actitud que tuvo el propio organismo de agilizar el trámite para volver a la composición de 20 integrantes "que establece una ley derogada que ahora la Corte revive y me genera dudas".

Señala que la perspectiva de género es una cuestión que le importa y que quiere terminar con las situaciones de acoso en el Poder Judicial. Asegura, además, que no está de acuerdo con que "se escrache o se persiga" a los jueces por sus decisiones, "como pasó con (Daniel) Obligado y (Adrián) Grünberg (NdR: que el año pasado sobreseyeron a Cristina Kirchner en la causa conocida como Hotesur-Los Sauces), o ahora con el juez de Mar del Plata Santiago Martín" (NdR: que frenó las tareas de exploración offshore frente a las costas de esa ciudad).

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El nuevo presidente del Consejo de la Magistratura alterna sus funciones con su pertenencia a la Lista Celeste de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (Amfjn), la más cercana al gobierno del espacio. Desde ese lugar critica a la conducción a cargo del juez porteño Marcelo Gallo Tagle: "Algunos creen que se puede ejercer el poder de manera absoluta y otros pensamos que son espacios de consenso".

De todos modos, Lugones insiste con que hay mucho por hacer desde la función en el Consejo de la Magistratura. "Vamos a trabajar para ver si podemos hacer que esto siga funcionando", dice a PERFIL.

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—Es una presidencia que tiene claro un plazo que es el 15 o 16 de abril, después hay que ver cómo se sigue. Hay que ver si se integra el Consejo de 20 miembros (dispuesto por la Corte), lo que me parece que va a ser difícil que ocurra. En ese caso, la Presidencia seguirá aunque con algunas posibles limitaciones.

Según su interpretación del fallo, ¿Cómo van a seguir si para abril no se logra la nueva integración?

—Creo que vamos a seguir trabajando casi igual pero sin poder aprobar ternas para enviar al Ejecutivo, por ejemplo. La función administrativa, el trámite de los concursos va a seguir hasta que tengan que aprobarse por Plenario. Lo mismo las cuestiones disciplinarias, reglamentarias. El ámbito de discusión en las comisiones no tiene por qué pararse. Veremos hasta donde podemos llegar y dónde estaremos impedidos de seguir.

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—Teniendo en cuenta las dificultades para el dictado de una nueva ley en el Congreso y las situaciones que podrían generar demoras en el propio trámite del Consejo, como pueden ser las divisiones entre los Colegios de Abogados, ¿cree que la Corte debería ampliar el plazo que dio para volver a la conformación anterior?

—No, no tengo en mente pedir eso. Por ahí a algunos colegas si le ocurre eso en la discusión, pero yo no voy a salir a pedirles que modifiquen su error, porque en realidad la modificación debería haber sido a fin de año, cuando está previsto el recambio del cuerpo.

—Para volver a la composición del fallo de la Corte Suprema también es necesario que se sume un nuevo representante del Poder Legislativo. ¿Cómo viene eso?

—Me resulta imposible que le vaya a mandar una nota a la presidenta del Senado (Cristina Kirchner) o al presidente de la Cámara de Diputados (Sergio Massa) para que me manden al cuarto integrante conforme al fallo de la Corte. Todos somos grandes y sabemos nuestras obligaciones, si no tienen intenciones de mandar porque no están conformes con la sentencia no lo harán. Puedo intentar alguna conversación en privado, pero no sé si tendrá efecto.

—¿Hasta ahora no hubo comunicación formal sobre el tema?

—No, no tiene por qué haberla. Nosotros recibiremos una comunicación de que eligieron su representante o no recibiremos nada.

—¿Pero eso no tiraría abajo el trabajo que viene haciendo el Consejo para adaptarse al fallo?

—No, porque son aristas totalmente diferentes. A nosotros nos mandaron a hacer algo y lo hicimos, que fue ocuparnos de las juezas y abogadas que se integrarán. Como presidente no tengo facultad para reclamarle al Poder Legislativo que cumpla con lo que dijo la Corte. Mi tarea es que el Poder Judicial Funcione. Tampoco puedo decir a los legisladores que se apuren en el dictado de la ley. Si nos llegan a convocar para discutir cual es la mejor conformación, obviamente vamos a ir.

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—Antes se refirió al fallo de la Corte como un "error". ¿Qué aspecto cataloga de esa manera?

—El error está en esta intimación a integrar a los nuevos consejeros en un plazo de 120 días que es muy difícil de cumplir. Eso pasa por suponer que los demás, que el Poder Legislativo va a cumplirlo. Lo lógico hubiera sido mantener la integración actual hasta noviembre y en la elección que tenemos este año se elijan los nuevos jueces y abogados en base al fallo. Pero no es solo eso, tenemos otro problema: la ley que la Corte dice que se debe aplicar no está vigente porque fue derogada por otra, la 26.080. ¿Cómo le doy vida? La Corte entiende que se la dio con el fallo, pero yo tengo mis dudas desde el punto de vista jurídico, desde el teórico y desde el Derecho Constitucional de que eso sea así.

—¿Atribuye el fallo a un capricho de la Corte Suprema por querer presidir el Consejo de la Magistratura?

—No, no sé. No puedo estar en la mente de ellos. Me parece de todos modos que el voto que mejor entiende lo que está pasando en el Consejo es el del doctor (Ricardo) Lorenzetti. Él dice que hay que continuar y que en la elección de fin de año se eligen las nuevas representaciones de cada estamento y se reclama al Poder Legislativo que dicte una ley para suplir la que fue declarada inconstitucional.

—Teniendo en cuenta la inconstitucionalidad de la conformación actual y la amenaza de que las decisiones del Consejo queden inválidas, ¿Qué pretende hacer desde la Presidencia en el corto plazo?

—En estos 50 días aproximadamente que nos quedan vamos a tratar de implementar todo lo que esté al alcance para que la segunda parte, que no sabemos qué puede pasar, estén suplidos todos los inconvenientes que se puedan generar como consecuencia del parate. Tengo que prever todo lo que se pueda hacer antes.

—¿Eso incluye la urgencia porque salgan los concursos de jueces y juezas que están en proceso para elevar al Ejecutivo?

—Tenemos que ponernos de acuerdo para aprobar una veintena de concursos y eso en algunos casos puede ser complejo, pero tiene que haber un ámbito de conversación para avanzar. Creo que vamos a llegar a un consenso entre las diferentes maneras de pensar que hay en el Consejo. Alfonsín decía 'estoy persuadido de que podemos lograrlo'. Es cuestión de sentarnos para tratar de avanzar con eso antes del 16 de abril.

—En su discurso de asunción del jueves destacó ante el pleno la tarea que se hizo en materia de género y que es algo que quiere seguir. ¿Qué hará?

—Hay muchos temas que ver, pero uno es clave y es el de las mujeres que deciden tener un bebé o adoptar y surge algo complicado que es que puedan seguir formándose o les ofrezcan cargos por ese mismo motivo. Tenemos que ver de qué manera podemos atemperar eso, porque del embarazo lo tienen que llevar como madres, pero después también está el varón para la crianza. Y además de eso también está el problema del acoso laboral que lamentablemente sigue en el Poder Judicial y tenemos que buscar la manera de que eso se termine.

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—También aseguró que no le iba a "temblar el pulso para defender a los jueces que son perseguidos o escrachados". ¿A quiénes se refería?

—Eso tiene que ver con una presentación que hicimos la semana pasada. Principalmente en relación a los jueces (Daniel) Obligado y (Adrián) Grünberg que habían sacado un fallo que para ciertos ciudadanos y periodismo estaba mal y por eso mandaban a escracharlos (NdR: el que sobreseyó a Cristina Kirchner de la llamada causa Hotesur). Nosotros creemos que ese no es el procedimiento adecuado en un sistema republicano. Ahora llegamos y pasa lo mismo con un juez de Mar del Plata que sacó un fallo que a mucha gente no le gustó (NdR: Santiago Marín, que frenó la exploración off shore en esa ciudad, que había autorizado Nación) y después hubo una foto que se sacó con gente a la que le imputan que tendría interés en la causa (por la foto con el constitucionalista opositor Daniel Sabsay). Nosotros ante eso tenemos que dar una respuesta adulta, que si hay sospechas se notifique al Consejo para que se investigue si hubo mala conducta o algún conflicto. Pero no se puede convalidad que cualquier desaforado vaya a golpearle la puerta a la casa o a pintarle las paredes. Hay que hacer que se respeten las instituciones y los jueces más allá que se estén o no de acuerdo con lo que hace o no hace.

—Además de su trabajo como juez y consejero, integra la Lista Celeste de la Asociación de Magistrados, que en los últimos días se ha quejado de decisiones de la conducción. ¿Cómo es la situación interna?

—Son siempre idas y vueltas. El presidente de la Asociación (Marcelo Gallo Tagle), con quien tengo trato porque somos contemporáneos, por ahí entiende que la Presidencia se puede ejercer de manera absoluta y otros creemos que hay que consensuar con todas las opiniones. La nuestra, por ejemplo, tiene el 40% de los votos en la última elección, lo cual no es menor. En definitiva son cuestiones propias de los espacios de poder.

Quién es Alberto Lugones

El nuevo presidente del Consejo de la Magistratura ya tiene experiencia en el cargo. Es que en 2020 asumió por primera vez en reemplazo de Ricardo Recondo, otro de los representantes de los jueces en el Consejo ligado fuertemente a la oposición.

Es abogado y a sus 63 años también ejerce la actividad académica como profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires.

Está convencido de que los jueces y juezas no deben pagar el Impuesto a las Ganancias y que eso no representa un "beneficio". Desde algunos sectores lo califican como kirchnerista, pero en una entrevista con Fontevecchia sostuvo: "No soy kirchnerista. Soy un viejo radical alfonsinista de aquellos que quedamos pocos y no logramos ubicarnos mucho en ningún lugar. Solamente nos queda un sector de visión progresista que unifica.