La expareja del chofer Oscar Centeno, Hilda Horovitz, declaró este martes como testigo ante el Tribunal Oral Federal 7 en el marco del juicio oral por la causa conocida como Cuadernos de las coimas, por la que está presa la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La mujer confirmó que Centeno registraba de manera pormenorizada diferentes movimientos de dinero en anotaciones personales. Ante las preguntas de la fiscal Fabiana León, aseguró que el remisero la usó como testaferro para diversas operaciones comerciales, y que vio los cuadernos con anotaciones.
“Él usó mucho mi nombre para hacer cosas”, señaló Horovitz. Afirmó que Centeno compró departamentos, autos y una casa en Salta, y que ella pagaba en efectivo o en bancos como el HSBC con dinero que él le entregaba.
Hilda Horovitz, la mujer detrás de los cuadernos de las coimas
“Él siempre anotó todo", afirmó la testigo frente a los jueces y los imputados presentes en la sala de audiencias. "Cuando le compraba zapatillas a los hijos, un pantalón o lo que fuera, cuando iba a cargar nafta”. Horovitz indicó que Centeno escribía “por si lo dejaban sin trabajo”, aunque dijo que no lo vio escribir. Vio cuadernos, libretas y carpetas guardados en un ropero de la casa.

Centeno trabajaba como chofer de Roberto Baratta, entonces funcionario del Ministerio de Planificación que conducía Julio De Vido. Es el responsable de haber entregado a la Justicia decenas de cuadernos y libretas que dieron pie a esta causa, que involucra cerca de ochenta imputados, entre exfuncionarios nacionales y empresarios, por asociación ilícita y malversación de fondos en torno a la obra pública.
Horovitz reconoció los bolsos que Centeno usaba para trasladar dinero
Cuando la fiscalía le mostró unos bolsos, Horovitz los reconoció como los que usaba Centeno. Dijo que los había visto cuando los sacaba o ponía en el baúl del auto, y que los entregó a la Justicia por temor. Contó que Centeno le había explicado cómo acomodar los fajos de dinero para que entraran más. "Me decía: 'Ponés así y entran tantos billetes; ponés así y entran tantos'", detalló Horovitz bajo juramento, respecto de las explicaciones que le daba el remisero.
También indicó que el chofer solía quejarse por el porcentaje económico que recibía de su superior. De acuerdo con el testimonio brindado en Comodoro Py, el hombre hablaba con frecuencia sobre las "migajas" que le tiraba Baratta.

También contó que ella le había mandado fotos de los bolsos a Baratta para que la ayudara económicamente. Se difundieron mensajes entre Horovitz y Baratta en los que ella ponía de relieve que las tareas que estaba realizando Centeno al trasladar grandes sumas de dinero en efectivo excedían las de un chofer.
Un lugar "top secret" donde Centeno y Baratta llevaban el dinero
En su declaración, la mujer también detalló que Centeno hablaba de un lugar “top secret”: “cuevas, donde cambiaban dinero”, según escuchó de boca del chofer. En mensajes a Baratta, ella le indicó que estaba al tanto “de lo que hacían, del lugar top secret al que llevaban las cosas”.
En relación a los famosos cuadernos, la testigo dijo que guardó copias de los papeles, dejó los elementos originales en su sitio y le entregó material a la exsecretaria Miriam Quiroga. "Quiroga se los dio a Baratta y los hizo desaparecer, los quemó, los tiró, no sé qué hizo con esos papeles", sostuvo Horovitz ante el tribunal.
Horovitz acusó a Centeno de violencia de género: "Me cagó a trompadas"
En los últimos tramos de su declaración, acusó a Centeno de usarla "de pantalla", de golpearla y de engañarla. "Me pegaba, me cagó a trompadas, me jodió con María y con cualquiera que se le cruzara. Ahora, cuando eé logró terminar de hacer todas sus cosas, de hacerse la casa, de mandarle plata a su hija a Salta, con la infeliz (en referencia a sí misma) ya se terminó", dijo.
El proceso oral examina el funcionamiento de una presunta asociación ilícita dedicada a desviar fondos provenientes de contratos entre el Estado y compañías privadas en los rubros de transporte, construcción y energía, durante el segundo gobierno de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. El tribunal a cargo del debate está integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli.