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POLITICA / BOLIVIA ELIGE EL 3 DE MAYO
domingo 9 febrero, 2020

Inquieta al Gobierno que "Evo candidato" vuelva a tensar el vínculo con EEUU

Su nominación para el Senado y el plan de recorrer el país en busca del voto local para el MAS elevarían su perfil cuando más se necesita de la Casa Blanca para negociar la deuda.

por Mariano Beldyk

Masivo. En enero, Evo reunió a sus manifestantes en un estadio. Foto: NA
domingo 9 febrero, 2020

Al Gobierno le preocupa que la relación con Estados Unidos (EE.UU.) vuelva a tensarse en las próximas semanas si el líder boliviano Evo Morales decide –como presuponen– elevar su perfil político otra vez al ritmo de la campaña electoral en su país justo cuando el apoyo de la Casa Blanca se torne más indispensable para renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

Esta semana, el Movimiento al Socialismo (MAS) presentó la candidatura de Morales como senador por Cochabamba en las próximas elecciones del 3 de mayo, que todavía debe ser autorizada por el Tribunal Supremo Electoral. Aunque se rumoreaba esta posibilidad, la confirmación de una candidatura propia no cayó de la mejor manera por las implicancias para un Evo que permanece en la Argentina en calidad de refugiado desde diciembre pasado.

“Hacemos un llamado a la Argentina para que sea un buen vecino al apoyar la democracia boliviana y llamamos a la administración de Alberto Fernández a trabajar para garantizar que Morales no abuse de su estatus en Argentina”, había manifestado de forma oficial la embajada de Estados Unidos el 27 de diciembre tras un encuentro en la Casa Rosada de su encargada de negocios, Marykay Carlson –el embajador Edward Prado estaba de vacaciones– con el canciller Felipe Solá, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y el futuro embajador Jorge Argüello. Desde entonces, no hubo más expresiones públicas, pero la misión norteamericana continuó monitoreando la actividad de Morales e incluso reiteró su inquietud al respecto en contactos menos formales.

A ello se le suma que, esta semana, uno de los apoderados del ex presidente boliviano y representante del MAS ante el órgano electoral, Wilfredo Chávez, ingresó a la embajada argentina en La Paz en busca de protección. Morales habló de una orden de aprehensión en su contra pero la policía dijo desconocerla. El Gobierno prefiere mantener el tema lo menos expuesto posible.

Desde su llegada al país, Morales mantuvo una elevada exposición mediática luego de dos días de silencio, lo que motivó incluso la queja pública de diversos actores, desde el gobierno de facto de Jeanine Añez –su canciller Karen Longaric envió una carta– hasta el titular de la Unión Cívica Radical, Alfredo Cornejo, quien llegó a reclamar que le revocaran el refugio al líder boliviano. Luego de la queja de la Casa Blanca, Morales habló de una “sugerencia” para mudar el acto que planeaba en el norte argentino, en alguna ciudad fronteriza, a Buenos Aires. También redujo su exposición sin detener sus reuniones con diversos referentes y organizaciones sociales, la comunidad boliviana y las entrevistas a distintos medios, incluido este diario.

En el Gobierno entienden que los últimos gestos de Washington –de las excepciones arancelarias al recibimiento del embajador Jorge Argüello en el Salón Oval para iniciar sus funciones el jueves último– apuntan a un vínculo no conflictivo con EE.UU. como el que se esmeran en consolidar. Su peso político en el FMI y su ascendente sobre el mundo financiero privado lo amerita. Pero a la vez interpretan que Morales todavía “se siente presidente” y actúa en consecuencia, y que la campaña puede potenciar la exposición por la que se queja la Casa Blanca.  

De movida, en su entorno se baraja recorrer el país en los próximos meses ya que la Argentina tiene el mayor padrón de bolivianos en el exterior, unos 161 mil, y mayoritariamente se inclinan por el MAS. No obstante ello, también parte de las irregularidades denunciadas por la Organización de Estados Americanos (OEA) ocurrieron en este territorio.

Un cuarteto para Bolsonaro

  • Brasil es otro de los desafíos que se abre para el gobierno de Alberto Fernández, con la primera misión de funcionarios que viajará a Brasilia el martes para reunirse con sus pares al otro día. El canciller Felipe Solá liderará la comitiva junto al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, para encontrarse con sus equivalentes en el equipo de Jair Bolsonaro: Ernesto Araújo y Augusto Heleno, respectivamente. El último, de formación militar, ofició de puente entre la administración de Mauricio Macri y el entonces candidato a la presidencia cuando no había lazos constituidos. También formarán parte de la misión argentina el futuro embajador en aquel país, Daniel Scioli, que esta semana visitó San Pablo para reunirse con empresarios locales, y María del Carmen Squeff, subsecretaria del Mercosur y Negociaciones Económicas Internacionales. Uno de los temas que urge definir tiene relación con el futuro del bloque y cuánto se avanzará en una flexibilización como la que pretende Bolsonaro. Hoy la Argentina quedó en minoría con la próxima salida del Frente Amplio del poder uruguayo.

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