PROTAGONISTAS
Comedia romántica

El debut fallido de Sandro como director: el rodaje de “Tú me enloqueces”, el protagónico de Susana Giménez y el desastre económico

El cantante, discreto en su vida privada, hizo de la modelo una excepción notoria. Se rumoreó un romance apasionado durante el rodaje, con celos de las parejas de entonces, como Carlos Monzón, conocido por su carácter impulsivo.

Susana Gimenez y Sandro
Su conexión más destacada fue en la película "Tú me enloqueces" de 1976, dirigida por el propio Sandro | Captura de Pantalla

En los mediados de los años setenta, Roberto Sánchez era una de las figuras más populares de la Argentina. Dueño de una carrera musical consolidada y de un fenómeno de masas sin precedentes, Sandro buscó dar un paso más: controlar también su imagen en el cine. En 1976 decidió debutar como director con Tú me enloqueces, una comedia romántica protagonizada por él mismo y por Susana Giménez, una de las mujeres más famosas y convocantes del país.

Su proyecto, desde el inicio, parecía destinado al éxito. Reunía a dos íconos del espectáculo argentino en pleno auge y contaba con una expectativa comercial alta. Aun así, lo que comenzó como una apuesta ambiciosa terminó convirtiéndose en una de las producciones más problemáticas de la época. Sandro asumió el rol de director sin experiencia previa detrás de cámara, con un nivel de control artístico absoluto que pronto impactó en el desarrollo del rodaje.

Así, la película se filmó en un contexto en el que buscaba trasladar al cine la estética romántica y grandilocuente de sus canciones. Esa intención marcó cada decisión creativa y condicionó el ritmo de trabajo, que se volvió lento y costoso.

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Un rodaje extenso, costos elevados y un director debutante

En la filmación, Tú me enloqueces comenzó a acumular retrasos. Sandro dedicaba largas jornadas a aspectos técnicos y estéticos, como la iluminación, los encuadres y la puesta en escena. Las tomas se repetían una y otra vez, no por errores actorales, sino por detalles mínimos que el director consideraba fundamentales.

Su forma de trabajo extendió el rodaje mucho más de lo previsto y elevó de manera considerable los costos de producción. Gran parte del financiamiento salía del propio Sandro, que apostó capital personal al proyecto con la expectativa de recuperar la inversión en taquilla. Susana Giménez, ya con una agenda cargada y experiencia en cine y televisión, cumplió con el trabajo en un clima profesional, aunque las exigencias marcaron una dinámica tensa.

Al llegar a la etapa de montaje, el problema quedó expuesto: había una enorme cantidad de escenas, pero una historia que no terminaba de cerrar con claridad para el público masivo al que apuntaba la película.

Estreno, versiones sobre material perdido y consecuencias económicas

Tú me enloqueces finalmente se estrenó, pero lejos estuvo de cumplir las expectativas iniciales. La recepción fue tibia y el impacto comercial no alcanzó para cubrir los costos. Con el paso de los años, surgieron versiones que alimentaron el mito: la más persistente sostiene que Sandro habría destruido parte del material filmado, insatisfecho con el resultado final.

Aunque nunca fue confirmado de manera oficial, ese relato se instaló como símbolo del nivel de frustración que el proyecto le generó. Lo cierto es que la película marcó el final de sus ambiciones como director cinematográfico y dejó una deuda económica que lo obligó a intensificar giras y presentaciones durante años para compensar las pérdidas.

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Con el tiempo, Tú me enloqueces se transformó en una obra de culto. No por su valor cinematográfico, sino por reunir a dos figuras centrales del espectáculo argentino en un momento clave de sus carreras. La experiencia dejó una enseñanza clara para Sandro: el cine exige un trabajo colectivo y una estructura que no siempre admite el control absoluto.

MV/DCQ