El legendario actor británico Tim Curry falleció a los 80 años a causa de una enfermedad de las arterias coronarias, según confirmaron registros oficiales emitidos por el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles.
La información, obtenida y difundida en exclusiva por la publicación especializada Variety, echa luz sobre las circunstancias médicas del deceso del artista, quien se encontraba registrado legalmente con el nombre de Timothy James Curry.
El reporte institucional precisó que el histórico intérprete perdió la vida en su residencia particular ubicada en el vecindario de Toluca Lake, dentro del área metropolitana de Los Ángeles.
El certificado médico señaló además que la aterosclerosis figuró como un factor subyacente que contribuyó de manera determinante en el deterioro de su sistema cardiovascular.

La confirmación oficial sobre la causa de su muerte llega semanas después de su partida física, la cual ocurrió de manera pacífica mientras se encontraba acompañado por su entorno cercano.
El legado de Tim Curry tras sufrir un severo accidente cerebrovascular
Curry experimentó un complejo cuadro de salud durante sus últimos años, derivado principalmente de un accidente cerebrovascular sufrido en 2012 que afectó severamente su movilidad física.
A pesar de las secuelas motoras que lo obligaron a utilizar una silla de ruedas de forma permanente, el actor mantuvo una activa participación en la industria a través de trabajos de doblaje y voz en off.
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El productor Scott Stander remarcó públicamente la resiliencia del artista británico, quien debió afrontar un largo proceso de rehabilitación médica lejos de los escenarios teatrales que marcaron el inicio de su trayectoria.
Ícono indiscutido de la cultura pop, el polifacético intérprete alcanzó el estrellato global por su papel del Dr. Frank-N-Furter en la clásica obra musical The Rocky Horror Picture Show. Su versatilidad interpretativa le permitió encarnar a personajes memorables del cine y la televisión, como el temible payaso Pennywise en la miniserie de terror It de 1990.
Asimismo, dejó una huella imborrable en el cine ATP con su recordada actuación como el recepcionista del hotel en la comedia Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York, consolidando una prolífica carrera de cinco décadas.