Estados Unidos, Israel e Irán, intercambian los ataques más intensos desde el inicio de la guerra. Irán bombardeó tres barcos en el Estrecho de Ormuz, convertidos en uno de los principales focos del conflicto ya que su cierre podría perturbar fuertemente la economía mundial.
Los ataques aéreos estadounidenses e israelíes se intensifican contra embarcaciones de guerra, entre ellas colocadoras de minas, del régimen islámico.
Treinta y dos países liberaron 400 millones de barriles de petróleo, la mayor cantidad de reservas de la historia, para frenar el impacto de la guerra.
Irán advirtió que el precio del barril llegará a 200 dólares. Teherán comunicó la decisión de realizar ofensivas contra bancos y empresas vinculadas a Estados Unidos e Israel en la región, como represalia por la destrucción por parte del ejército estadounidense de una sucursal bancaria en la capital persa, matando a varios empleados.
Las empresas occidentales evacuaron sus oficinas en Dubai después de las amenazas de los iraníes. Adjudican a Irán el ataque con drones a una terminal petrolera en Salalá, en Oman.
El presidente Trump advirtió que podría haber un final rápido en la guerra contra Irán diciendo "que queda poco en el país que las fuerzas estadounidenses puedan atacar".