La alarma suena cada vez más fuerte en las guardias porteñas. En los últimos tres años, las internaciones de niños, niñas y adolescentes por riesgo de suicidio pegaron un salto del 15% en la Ciudad de Buenos Aires. El dato, de por sí escalofriante, esconde una radiografía todavía más cruda: la crisis golpea cada vez a edades más tempranas y tiene a las mujeres adolescentes como las principales víctimas de un sufrimiento silencioso que termina, en más del 60% de los casos, en una cama de la salud pública.
Los números se desprenden del último informe trianual (2023-2025) elaborado por el Ministerio Público Tutelar (MPT) porteño. Al poner la lupa sobre las estadísticas, el perfil de las internaciones queda expuesto de manera contundente: más del 70% (exactamente un 74,4%) son mujeres, y la mitad de ellas apenas tiene entre 13 y 15 años. Además, el mapa de la urgencia muestra una clara desigualdad territorial, ya que más de la mitad de los ingresos (54%) se concentran en las comunas del sur de la Capital Federal.

Pero, ¿qué es lo que lleva a un adolescente a una internación? Según el relevamiento oficial, el principal motivo (54,3%) es lo que los médicos llaman "ideación suicida irreductible": pensamientos oscuros y persistentes sobre la muerte que no logran frenarse con la contención básica. Le siguen los intentos consumados (36,3%) y las autolesiones (9,4%). Lo más preocupante de esta dinámica es la puerta giratoria del sistema, ya que uno de cada diez chicos que recibe el alta vuelve a ser internado al menos una vez más.
A la hora de analizar los métodos, el documento enciende una luz de alerta que apunta directo hacia el interior de los hogares. Seis de cada diez intentos de suicidio entre los más chicos se concretan mediante una sobreingesta de medicamentos. Frente a este escenario, las autoridades insisten en pautas caseras básicas pero vitales: guardar los blísteres bajo llave, no tomar pastillas delante de los nenes para evitar imitaciones y desterrar por completo el peligroso mito de que los remedios de colores son golosinas.
Para la Asesora General Tutelar, Carolina Stanley, la clave está en anticiparse a la tragedia. “Necesitamos construir una sociedad y, especialmente, instituciones capaces de escuchar antes, de detectar las señales, de acompañar sin juzgar”, advirtió la funcionaria. En esa línea, remarcó que llegar a tiempo con políticas públicas que pongan el cuidado en el centro "puede cambiar una historia" frente a factores de riesgo como el bullying, los conflictos familiares o el aislamiento social.
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La responsabilidad colectiva y los canales de ayuda
La mirada clínica respalda esta urgencia por actuar antes de que sea tarde. El psiquiatra Andrés Tate, integrante del equipo de Salud Mental del MPT, aportó un dato estadístico que dimensiona el problema a la perfección: por cada suicidio consumado, hay entre 20 y 30 intentos previos. "Cuidar la salud mental de chicas y chicos no es una tarea exclusiva de terapeutas en un consultorio; es una responsabilidad colectiva de las familias, el Estado y la comunidad entera. Cambiar de conducta, aislarse súbitamente o manifestar desesperanza son señales que demandan una escucha activa sin juzgamientos", explicó el especialista.
Desde el lado institucional, el abordaje intenta tejer una red de contención que vaya más allá de la urgencia médica. Pilar Molina, Secretaria General de Gestión del organismo, detalló que el Ministerio no solo supervisa las condiciones en las que son alojados los jóvenes, sino que ofrece un acompañamiento integral. Esto implica desde talleres de prevención para reconocer derechos, hasta espacios de apoyo orientados a rearmar los lazos comunitarios y garantizar la reinserción en la sociedad una vez que salen de la clínica.
Como parte fundamental de esta red de prevención, las autoridades recordaron que existen vías de comunicación gratuitas y confidenciales para pedir auxilio u orientación profesional ante el menor signo de alarma. En la Ciudad y el conurbano bonaerense funciona la Línea de Asistencia al Suicida marcando el 135. Además, el servicio oficial de Salud Mental Responde (4863-8888 o 4861-5586) y el 107 del SAME están disponibles las 24 horas para intervenir ante cualquier emergencia.
TC