La semana pasada el Sanatorio Finochietto anunció el cierre de su área de maternidad. Poco antes, en el streaming Carajo, el presidente, Javier Milei, relacionó la caída de la natalidad con la legalización del aborto.
¿Es esta vinculación razonable? Veámoslo.
Primero observemos las fechas. El aborto se legalizó en el país en diciembre de 2020, mientras que Argentina registra una caída de la natalidad desde 2015 (Cippec), con un descenso importante entre 2015 a 2020. Además, entre 2020 y 2021 se identifica el periodo más estable, en el que la caída de la natalidad no se profundizó significativamente. Las fechas, por lo tanto, no coinciden.
Además, es importante poner los datos en contexto: la caída de la natalidad no es un fenómeno local, sino internacional. Para 1990 cada mujer tenía un promedio de 3 hijos, y bajó a 2 por mujer en la actualidad (ONU).
¿Qué factores son, entonces, los que explican la caída de la natalidad? El aumento de uso de anticonceptivos es uno de ellos. Para 1970, un tercio de la población mundial utilizaba algún método de protección (Population Reference Bureau), mientras que ahora 7 de cada 10 lo hace. En Argentina, 8 de cada 10 (INDEC).
La depresión económica es otra variable que explica la caída de la natalidad en países occidentales, aunque no así en países subdesarrollados, donde factores como las creencias religiosas, la falta de acceso a anticonceptivos y el rol de la mujer hacen que las mujeres nacidas en estas naciones tengan más niños per cápita.
Finalmente, las parejas son menos estables que antes. Esta semana el Financial Times publicó un artículo (Las tasas de natalidad mundiales están disminuyendo... Los teléfonos son una de las principales razones) en el que se relaciona la caída de la natalidad, con la menor profundización de las relaciones a causa de las redes sociales.
De hecho, la masificación de los smartphones en Argentina fue en 2015, año en el que la caída de la natalidad comenzó a bajar significativamente.