SOCIEDAD
Bronca

Una escritora fulminó a una fábrica de pastas vegana: "Hay un lugar en el infierno para ustedes"

A través de una columna que publicó en El País, Leila Guerriero relató cómo fue el mal momento que pasó cuando fue a comprar al negocio ubicado en el barrio porteño de Palermo. La respuesta del comercio no tardó en llegar.

Leila Guerriero
Leila Guerriero | Cedoc Perfil - Wikipedia.org

Molesta por una mala experiencia en un local gastronómico, la escritora Leila Guerriero escribió una columna en el diario El País, de España, en la que detalló la bronca que sintió al acercarse a comprar pastas veganas a un negocio de Palermo.

La mujer explicó que la primera vez que visitó el local recibió una muy buena atención y la comida había sido muy buena, motivo por el cual decidió volver al día siguiente, pero se llevó un disgusto. 

“Haciendo diligencias por mi barrio pasé por un sitio encantador: un local en el que varias chicas amasaban pastas. Frases manuscritas en las puertas de vidrio anunciaban los gustos del día, las salsas, el horario: miércoles a domingo a las 11. Decidí comprar. Me atendió una chica jovial. Me explicó el concepto (pastas veganas), me dijo lo mismo que se leía en el vidrio: ‘Estamos de miércoles a domingos de 11 a 6′. Compre, pagué, le dije: ‘Mañana vengo a buscar más’”, reza el inicio del texto que publicó Guerriero.

Acto seguido, explicó el mal momento que pasó: “Las pastas resultaron exquisitas. Al día siguiente me desperté a las siete, empecé a editar un libro. A las cuatro, como me quedaban todavía varias horas de trabajo, hice una pausa y salí a hacer compras. Tomé mi carrito, caminé 10 cuadras hasta la casa de pastas. Ahí estaban: las amasadoras, la chica jovial. Que levantó apenas el rostro del teléfono y me dijo: ‘Está cerrado’. Le dije: ‘En el vidrio dicen que abren a las 11. Y ayer me dijiste...’ ‘Está cerrado, hoy vamos a abrir a las seis’. Vi lo que ella veía: una señora con un carrito, una ama de casa que sale a hacer las compras después de ver la telenovela. Algo que, quizás para ella, sea la reencarnación del diablo (para mí no lo es)”.

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Le dije: ‘Decidieron cambiar el horario si aviso’. ‘Sí'. ‘Pero tenés la heladera repleta. ¿No me podés vender una caja?’. Me miró con desprecio: ‘No, las estamos guardando para cuando la gente salga de las oficinas’. Y, significativamente, agregó: ‘De trabajar’. Podría haberle dicho cosas. Que su concepto de ‘cuando la gente salga de las oficinas, atrasa bastante, que existe el trabajo freelance, que su veganismo choca de frente con la idea capitalista de ‘acumulo para la alta demanda’. Pero no le dije nada. Me fui pensando una frase de Madeleine Albrigth, la primera mujer en ocupar el caro de secretaria de Estado en Estados Unidos: ‘Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no se ayudan’”.

La respuesta de la fábrica de pastas

Después de la publicación de Guerriero en El País, que ella misma se encargó de replicar en su cuenta de Twitter, llegó la respuesta de la casa de pastas mediante varias historias que compartieron en su cuenta de Instagram.

"Bueno, al parecer se armó un poco de revuelo ayer así que hoy vamos a decir una o dos cosas al respecto. El que no la agarra no pasa nada, después seguimos con la programación habitual. Primero estamos orgullosas de que una escritora de su tamaño venga a ‘Tita’ y halague nuestras pastas. Segundo, cuando vino hace siete meses, llevábamos tres meses abiertas. Ahora llevamos 10 y las cosas que vamos aprendiendo son demasiadas. La mayoría de acá sabe que desde que abrimos todo explotó como una bomba y de ahí hasta hoy siempre vendimos todo y más. Lo que nos obligó a crecer de forma estrepitosa: comprar equipamiento, sumar manos para laburar, alquilar un nuevo espacio. Todo en pos de producir más. Lo que era un emprendimiento tranca enseguida se descontroló”, comenzaron en el perfil de @titalavedette.

Descargo de la fábrica de pastas

Sobre los horarios explicaron: "Los horarios siempre fueron un tema. Para que entiendan, nuestro modelo de producción es recontra hiperartesanal. Se cierra pieza por pieza de forma manual. No existe acá el concepto de plancha de ravioles de la típica fábrica de pastas. Es una decisión hacer cosas así, que por supuesto tiene algo hermoso y también sus problemas en cuestión de cantidad y stock. Esto nos trastocaba mucho los horarios... Siempre teniendo en cuenta sus mensajes, haciendo encuestas y escuchando los que nos pedían en la fila. Así surgió la idea de abrir algunos días a las seis de la tarde. Y asÍ surgió también confusión en algunxs que básicamente ya no entienden cuándo abrimos y lxs re entendemos. Nosotras también queremos acomodarnos y buscamos eso todo el tiempo. Confiamos en que el nuevo espacio nos va a dar muchísimo más orden y estabilidad (tampoco tanta porque no queremos perder toda la espontaneidad y la frescura que siempre tuvo este proyecto). Pero sí que sean excepciones las de mandar a alguien a casa con las manos vacías".

Descargo de la fábrica de pastas

En último lugar y para finalizar el descargo, concluyeron: "Dicho todo esto, gracias a todoxs los que bancan este emprendimiento en constante cambio y expansión, con sus aciertos y sus errores. Nosotras creemos que el camino es por ahí: bancar proyectos con filosofías copadas atrás, y lo que no es para unx, seguir de largo. Y como no somos una corpo y ‘Tita’ está atendida por sus dueñas, estamos siempre abiertas al diálogo".

Descargo de la fábrica de pastas

JP / MCP