UNIVERSIDADES
Desafíos para la formación

Elegir una carrera es el primer gran paso a dar

El aislamiento da a los estudiantes la chance de hallar su vocación y buscar un equilibrio entre lo que les gusta y lo que tendrá mejor salida laboral.

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Manera. La decisión vocacional requiere tiempo, voluntad de investigar y reflexionar sobre uno mismo. Las alternativas educativas y los accesos se han reinventado. | cedoc

Elegir una carrera es una decisión única y personal que requiere tiempo. Implica una primera instancia de conocimiento personal donde poder reflexionar acerca de uno mismo, preguntarse por intereses y motivaciones, expectativas y habilidades. Por otra parte, es fundamental conocer e informarse sobre el mundo profesional actual, en relación con las propuestas formativas y lo que ofrece el mercado laboral. El resultado de este trabajo permitirá trazar el mejor recorrido para concretar y definir la propia decisión vocacional. Algunas preguntas orientativas podrían ser: ¿quién soy?, ¿cuáles son mis intereses?, ¿quién quiero llegar a ser?, ¿cómo y dónde me imagino trabajando? Y en función de eso, ¿cuáles son las carreras o alternativas de capacitación que me permitirían ejercer determinada profesión u oficio? La salida laboral, por un lado, y aquello que a uno le interesa aprender, por el otro, son aspectos importantes en este proceso de elección: poder proyectarse a futuro en un ámbito determinado de trabajo, así como elegir formarse en aquello que verdaderamente nos guste. Cuanto mayor conocimiento e información se tenga en relación con el ejercicio profesional que habilita a un determinado estudio o nivel de capacitación, más herramientas y confianza se tendrán para tomar una mejor decisión vocacional. Sin embargo, resulta importante la existencia de un interés genuino por el campo laboral o ejercicio profesional, que permita sostener la elección de una carrera y un proyecto de trabajo a largo plazo.

Oportunidad. El dinamismo y la velocidad con que transcurren los momentos pueden ser un obstáculo en la introspección que cada joven debe realizar para indagar cuáles son sus gustos e intereses personales. En tiempos de aislamiento social pueden aparecer dos sentimientos: por un lado, el de una oportunidad para iniciar esa búsqueda interna (para conocernos) y externa (para conocer la oferta académica) que nos plantea la elección de una carrera, y por otro, el de aburrimiento y desgano de ponernos a pensar sobre todo esto, que en algunos casos se percibe como abrumador. 

En este tiempo, en el que las alternativas de búsqueda han tenido que reinventarse, la virtualidad adquiere un lugar preponderante haciendo de puente entre las universidades y los jóvenes. Las casas de estudio, a través de sitios web y plataformas, ofrecen charlas de profesionales, espacios de orientación vocacional y recorridos virtuales por sus establecimientos. Esto se presenta como una oportunidad para quienes se encuentren cursando el último año de la escuela secundaria y que, frente a esta situación, no pueden acercarse personalmente a las instituciones. Cambian las formas para acceder a la información, pero no el sentido que debemos darle. 

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Es posible aprovechar las alternativas que ofrecen muchas plataformas con cuestionarios que indagan sobre los intereses y, de esta manera, poder identificar las áreas de interés. A su vez, cada área de interés podrá asociarse con diversas carreras, pero poder hacer esta primera diferenciación nos permitirá dar un paso más en el recorrido.

Recomendaciones. Desde el Area de Orientación Universitaria de la UCA, proponemos una serie de recomendaciones para armar una hoja de ruta y, paso a paso, comenzar con el proceso de elección. En primer lugar, se debe tener presente que elegir una carrera es una decisión personal e intransferible: no puedo dejar que otros lo hagan por mí. Soy protagonista en la elección. ¿Qué es lo que a mí me gusta? ¿Qué quiero yo para mi futuro? Tener que pensar en uno mismo supone dejar de ver o pensar cómo eligen los demás. Por otro lado, es una decisión que lleva su tiempo y no es recomendable que se haga a las apuradas. 

Habiendo indagado en la búsqueda interior (habilidades, intereses y gustos), es el momento de comenzar a buscar información sobre las diferentes áreas de estudio o carreras. 

Más allá de conocer planes de estudio, la duración, etc., es fundamental poder saber y comprender cómo es el campo laboral, cómo es el estilo de vida que me gustaría llevar y si se relaciona con esta posible profesión. Para esto se sugiere tener entrevistas con estudiantes y/o profesionales de las áreas o carreras de interés. Armar previamente un listado de preguntas con dudas e inquietudes. Por último, informarse sobre universidades/terciarios donde se dictan esas carreras de interés, el alcance del título, así como el resto de servicios que se nos ofrecen como posibles estudiantes.

En el caso de sentir que nos equivocamos, no hay que desesperarse: tampoco debemos creer que una equivocación de carrera es el fin del mundo. Lo que aprendemos queda para nosotros como un capital y lo que vivimos nos servirá de aprendizaje para poder elegir mejor la próxima vez, porque de los errores se aprende. Hay que volver a empezar y seguir adelante, no vivirlo como un fracaso. 

En síntesis, es muy importante poder reflexionar sobre uno mismo y sobre lo que la realidad nos ofrece en términos de estudios y trabajos. Sin embargo, no se debe perder de vista que la elección de una carrera se realiza día a día. No hay fórmulas que aseguren la elección, aunque podemos seguir ciertos pasos que nos den alguna ventaja, reconociendo que implica un esfuerzo personal e intransferible. Y si en el camino aparecen equivocaciones, estas no dejan de ser oportunidades de aprendizaje y un desafío para elegir nuevamente.

 

Orientación vocacional digital

Julieta Beistegui*

La alternativa de pasar por un proceso de orientación vocacional digital, incluso con acompañamiento de profesionales de forma remota, es definitivamente de gran ayuda para los jóvenes y sus familias, sobre todo en esta época de distanciamiento social.

Viviendo en la era de la tecnología, todos los procesos se han digitalizado, incluyendo la orientación vocacional, lo que permite a un mayor número de personas tener herramientas que reduzcan esa incertidumbre. Hoy día son muy pocos los chicos que pueden acceder a un proceso de orientación presencial, ya sea por falta de tiempo o de dinero.

Existen plataformas desarrolladas por profesionales, que analizan de forma integral a los jóvenes con las mismas técnicas utilizadas en consultorio. Además, para los chicos, los entornos digitales son naturales e incluso más amigables que estar frente a frente con un profesional.

Como toda elección, la decisión vocacional requiere tiempo, voluntad de investigar y sobre todo capacidad de reflexionar acerca de uno mismo; no existen las soluciones mágicas.

*Cofundadora de Viedu.

 

*/**Miembros del Sistema de Orientación Universitaria de la UCA.