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CIENCIA / la evolucion del entrenamiento
sábado 16 junio, 2018

Neurociencias y big data: dos recursos que aportan al desempeño deportivo

Usando escenarios simulados en una PC, técnicas de meditación y de visualización los jugadores pueden mejorar su rendimiento físico. Y los coachs lograr mejores resultados.

por Enrique Garabetyan

El futuro. En el fútbol, y en otros deportes, ya se pueden registrar todos los movimientos de cada jugador. Foto: GTA INECO/MS/CEDOC

En el deporte de alta competencia ganar o perder, suele ser cuestión de centésimas de segundos. Ya sea fútbol, natación, atletismo u otro deporte, si los jugadores son de elite el oro se gana por una diferencia milimétrica. Y para lograrla no alcanza el entrenamiento tradicional. Ahora los deportistas empiezan también a trabajar su mente, recurriendo a las neurociencias, mientras los coachs y DTs, diseñan esquemas de entrenamientos personalizados, usando técnicas de análisis conocidas como “big data”.

“Ya hay evidencia y trabajos científicos que demuestran que el deportista individual, si planifica su entrenamiento con la asistencia de un grupo interdisciplinario de neurocientíficos, puede mejorar su rendimiento”, le dijo a PERFIL Florencia Alifano, psicóloga e integrante del Grupo “Alto Rendimiento” que funciona en Ineco, dirigido por Facundo Manes. Y agregó: “Esta disciplina también puede aportar beneficios a los deportes grupales, aunque es más complejo. Pero es posible armar planes a medida y potenciar el rendimiento de cada miembro de un equipo. Usando diferentes técnicas se puede entrenar a un arquero para que mejore –por ejemplo– su atención focalizada o para que un delantero maneje mejor su ansiedad y la ejecución efectiva”.

Según esta experta el aporte de la neurociencia al juego es amplio: “Buscamos mejorar las denominadas ‘funciones ejecutivas’ y hacer más eficiente la toma de decisiones para las que los deportistas tienen centésimas, o milésimas, de segundo. También es posible analizar el tiempo de reacción o ver cómo influyen las emociones en un momento de la acción. Luego, con ejercicios neurocognitivos, se estimulan diversas áreas cerebrales, ya sea usando simulaciones en una PC o recurriendo a técnicas de visualización, meditación y mindfulness”.

Para el doctor en biología Estanislao Bachrach, investigador y asesor de deportistas, incluyendo a River durante su paso por la “B”, por medio de estudios cerebrales específicos “es posible ver si alguien jugó estresado. Y luego trabajar sobre ese punto”. En otras palabras, “es posible entrenar la mente y fortalecerla”. Según este profesor de la Universidad Di Tella, un reciente estudio realizado con deportistas profesionales, “mostró que el 90% entrena mejor de lo que juega al competir; el 9% entrena igual que cuando compite y apenas el 1% juega mejor que cuando entrena. Esto suele estar causado por el estrés de la competencia que afecta el rendimiento”. El desafío es que un deportista juegue tan bien como en un entrenamiento.

Big data. “La miniaturización de la tecnología y los sensores permite recoger grandes cantidades de datos, de múltiples fuentes y analizarlos con técnicas matemáticas y de inteligencia artificial buscando patrones que permitan sacar conclusiones útiles”, explicó, desde España, Sebastián Lancestremère, un argentino que está a cargo de la División de Deportes de Microsoft. “Luego esos datos son usados por el técnico para tomar decisiones que permitan mejorar el rendimiento del equipo, planificar entrenamientos más efectivos”. Y hasta podría ayudar a prevenir lesiones.

“Con diversos métodos podemos obtener métricas detalladas sobre cuánto corrió un jugador, en qué parte de la cancha estuvo, cómo fue su esfuerzo, los latidos de su corazón, etc. Y sumar otros datos como horas de sueño y comidas. Luego, usando algoritmos, se buscan patrones, conductas y estrategias de entrenamiento que fueron exitosas y que, si se repiten, podrían optimizar el rendimiento”, explicó Emiliano Actis Dato, ingeniero experto Analytics en IBM. “Y estos recursos pueden usarse en todos los deportes”.

Básicamente las computadoras ayudan a desentrañar qué hizo el deportista los días que mejoró su performance para tratar de replicarlo y sistematizarlo. Y las neurociencias aportan para que la máquina muscular haga juego con una mente entrenada.

Un negocio significativo

La industria del deporte, en general, mueve mucho dinero cada año: “se calcula que el 2% del PBI global, unos US$ 100 mil millones de facturación anual, provienen de este segmento y es una industria que crece muy velozmente, prácticamente al doble que el PBI mundial”.

Actualmente se calcula que hay en uso deportivo unos 137 millones de dispositivos. Pero en el 2020 se llegará a los 350 millones.

Como en otros nichos de negocios, la distribución de este rubro es muy desigual: el 82% de la facturación total proviene de los países de Europa y EE.UU. Mientras que el 85% de la población mundial genera, apenas, el restante 18% de este mercado. Es fácil entender, entonces porqué las performances deportivas de los países desarrollados, suelen, ser, en general, significativamente mejores que las de los países más pobres. 


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