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Secretos y mentiras del Plan 16

Algunos lo llaman el Plan Hillary, y otros, el Plan 16. El primero refiere, claro, a la esposa de Bill Clinton, a quien Cristina Elizabet Fernández de Kirchner intenta emular. El otro es una ingenua proyección matemática con la siguiente fórmula: 4N-4C-8N (léase cuatro años Néstor, cuatro Cristina y ocho Néstor).

Lanata150
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Algunos lo llaman el Plan Hillary, y otros, el Plan 16. El primero refiere, claro, a la esposa de Bill Clinton, a quien Cristina Elizabet Fernández de Kirchner intenta emular. El otro es una ingenua proyección matemática con la siguiente fórmula: 4N-4C-8N (léase cuatro años Néstor, cuatro Cristina y ocho Néstor). La fórmula es ingenua y recurrente: veinte años iba a quedarse la llamada Revolución Argentina de Onganía; el dictador Videla sostuvo que no tenía plazos, sino objetivos; Alfonsín quiso trasladar la Capital a Viedma, y Carlos Menem se tropezó con el balotaje cuando daba por descontado su tercer período presidencial.
Las burbujas del poder estimulan el sueño de la permanencia.
Todo comenzó el pasado 25 de febrero, cuando el Presidente pidió un brindis “por Cristina presidente en el 2007” a los asistentes a un asado en Olivos.
A principios de junio, K dijo que el candidato oficial iba a ser “un pingüino o una pingüina” y una semana después el consultor presidencial ad honórem Horacio Verbitsky anunció en su columna dominical que el Presidente abandonaba su pretensión reeleccionista.
Debemos a Verbitsky haber popularizado las iniciales de la esposa del Presidente a la hora de mencionarla en sus artículos.
La llama CFK, con cierta reminiscencia de JFK, esto es con nombre de presidente o de aeropuerto.

EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS

Si hay algo que le agrada a Cristina es que la comparen con la senadora por Nueva York Hillary Rodham Clinton.
Su mejor regalo de Navidad fue un artículo de Newsweek firmado por Joseph Contreras, donde se afirmaba: “Es tentador pensar en Cristina Fernández como una versión ligeramente más joven que Hillary Clinton, con encanto latino”.
La familia Contreras tiene desde hace tiempo una peculiar fascinación por Cristina: su esposa, la periodista argentina Olga Wornat, es la autora de Reina Cristina, una biografía autorizada de la Primera Dama que fue publicada, casualmente, en el marco de las elecciones en las que Cristina resultó electa senadora por Buenos Aires.
“Como los Clinton –escribió Contreras–, Cristina y Néstor Kirchner empezaron su romance cuando eran estudiantes de Derecho.
”Ambos esposos fueron gobernantes juveniles de Estados pequeños antes de postularse para presidentes.”
Puestas a competir en el juego de las diferencias, el sueño de Cristina no parece tan cercano:

Hillary se doctoró en Leyes en la prestigiosa Universidad de Yale, y fue nominada en 1991 como una de las cien mejores abogadas del país, con un salario de 160.000 dólares anuales, mientras su marido ganaba 35.000 como gobernador de Arkansas.

Cristina se recibió en la Universidad de La Plata, y ejerció la abogacía asociada a Domingo Ortiz de Zárate y Néstor Kirchner, en un estudio de Río Gallegos especializado en ejecutar a morosos incobrables.

A Hillary Clinton se la considera una de las mujeres peor vestidas del planeta.

Las opiniones están divididas en el caso de Cristina, aunque se unifican a la hora de criticar sus excesos de maquillaje.

Los republicanos denunciaron, en la última campaña, “los millones que Hillary ha gastado en el bisturí”, aunque reconocieron, observando el resultado final, que “está guapa”.

El paso descarnado de viejas fotografías muestra la predilección de Cristina por el bótox y algunos retoques quirúrgicos.

Contra su difundida imagen progresista, fue Hillary Clinton quien apoyó con mayor decisión la invasión a Irak en el Congreso.
“Las armas de destrucción masiva y la complicidad de Saddam Hussein con Al Qaeda son hechos indiscutibles –dijo entonces–.
“La política estadounidense debe ser clara e inequívoca: no podemos y no debemos permitir que Irán fabrique o adquiera armas nucleares.”
Según la Estimación Nacional de Inteligencia publicada el 2 de agosto de 2005 por el Washington Post, Irán podrá producir una suficiente cantidad de uranio enriquecido a comienzos de la segunda mitad de la próxima década. Esto es, dentro de diez años.CRISTINA, EN LA BANCA En 1995, Cristina K llegó por primera vez al Congreso, donde se mantuvo durante diez años como legisladora por Santa Cruz.
Durante ese período, acompañó 226 proyectos de ley, dentro de los cuales 66 estuvieron dirigidos a intereses específicos de la provincia de su esposo: según asegura un detallado informe publicado por PERFIL en agosto, Cristina se ocupó de los subsidios al consumo de gas, a las terminales portuarias de su distrito y a mejorar los ingresos que Santa Cruz recibe por coparticipación federal.
Desde que asumió como senadora por Buenos Aires, no presentó un solo proyecto que fuera de interés local de sus votantes.
Desde 2005, en su propia bancada –donde se refieren a ella como “la Reina” cuando no los escucha– Cristina K evitó votar a favor de todos los proyectos vinculados con De Vido: no convalidó la negociación de cinco contratos de privatizadas ni la creación de la compañía satelital Ar-Sat, que le garantiza al ministro de Planificación el control discrecional de una partida de 660 millones de pesos.
Para evitar que en las planillas que expide el sistema de votación quedara registrada su oposición a proyectos que enviaba la Casa Rosada, Cristina K, en la mayoría de los casos, eligió escapar del recinto. En otros, simplemente, se ausentó.
Durante el año pasado, más allá de una serie de proyectos formales en los que solicitó tomaran estado parlamentario diversos oficios, Cristina logró la aprobación del proyecto de modificación del Consejo de la Magistratura y de la reducción a cinco del número de miembros de la Corte.
Queda para marzo próximo el proyecto de Juicio por Jurados.
La mayor parte de sus intervenciones en debates parlamentarios fueron extensas y escandalosas: se declaró “convencida de cuál debe ser el rol de la prensa”, fustigó con nombre y apellido a algunos columnistas gráficos y llamó, entre otras cosas, “paranoicos” a los dirigentes de la oposición.
Recién a fines del año pasado, en ocasión del anuncio de la remodelación de Villa Ocampo, su discurso público comenzó a variar: “Estamos reconstruyendo la identidad de los argentinos con todos los argentinos”, dijo, y aseguró que “hay que reconocer al otro, aunque piense diferente”. Menos de diez meses pasaron entre el nuevo discurso conciliador y aquella famosa advertencia en el Parlamento cuando se discutió el proyecto de ley para declarar feriado al 24 de marzo: “Los que no están conmigo están equivocados”.
MATEMATICA ELECTORAL

En julio de 2006, cuando la candidatura de Cristina K parecía un hecho, el Gobierno decidió desalentarla: las encuestas realizadas luego del debate por los superpoderes indicaban un descenso sustancial en la imagen de la esposa del Presidente.
Una muestra relevada por Analogías mostró entonces que la imagen positiva de Cristina había bajado, ese mes, a su menor nivel de los últimos dos años.
Descendió 6,4 en un mes y llegó a los 57 puntos. Las proyecciones de la misma encuestadora le aseguraban a Cristina, poco antes, una imagen positiva de 70 puntos.
—Yo respeto enormemente a la pingüina, pero prefiero al pingüino –había dicho el secretario de Cultura, José Nun. Esa frase expresó entonces el cambio de rumbo del Gobierno.
Otros muestreos de la patria encuestadora señalaban la diferencia entre Néstor y Cristina a la hora de medir la intención de voto: el Presidente sobrepasaba a su esposa en más de 24 puntos.
Las últimas mediciones del 2006 sobre Cristina Kirchner arrojaron los siguientes resultados:

Para Poliarquía Consultores, la curva de imagen positiva entre mayo y noviembre de 2006 oscila entre 55 en mayo y 57 en noviembre, aunque desde octubre comienza a pronunciarse un declive que continuaría en los meses siguientes.

El Informe Final de Imagen e Intención de Voto de Cristina Fernández hecho por CEOP (Centro de Opinión Pública, una encuestadora vinculada al Grupo Clarín) muestra una imagen positiva del 64,2% y negativa del 26,4%, elección en la que preponderan las mujeres y los jóvenes.
Su intención de voto es del 42,2% contra el 15,3% de Mauricio Macri, el 11,9% de Roberto Lavagna y el 9,8% de Elisa Carrió.

El Monitor de Diagnóstico Sociopolítico y Tendencia Electoral de Analogías muestra un 54,6% “de acuerdo” en la candidatura de Cristina (comprendido por un 25,2% “muy de acuerdo” y un 29,4 “de acuerdo”), y un 37,5 “en desacuerdo”.
La intención de voto a presidente está encabezada por Néstor Kirchner con el 59,9% y le sigue Cristina con el 47,45%; luego Elisa Carrió con el 11,2% y Mauricio Macri con el 10,6%.
Algunos exagerados ya mencionan nombres del futuro Gabinete y arriesgan la fecha del 25 de mayo como día del lanzamiento oficial del Plan Hillary, o Plan 16. Del mismo conciliábulo sale que sólo dos miembros del actual Gabinete serían ratificados por Cristina: Carlos Zanini y Alberto F. Y que Felipe Solá bien podría acompañar la fórmula, ahora que Scioli compite por Buenos Aires y Cobos prefiere una alianza con K y no con su esposa.
Cristina, entretanto, espera. Dice a sus íntimos que “no quiere imponerse” y sonríe:
—Ya me van a venir a buscar. El tiempo me juega a favor.


INVESTIGACION: JL / ROMINA MANGUEL / LUCIANA GEUNA.