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PERIODISMOPURO / Pobreza cero
domingo 11 febrero, 2018

Jeffrey Sachs: “En general, la idea del apoyo social condicional básico es una buena idea”

El intelectual se mostró en contra de las teorías derivadas del darwinismo social.

por Jorge Fontevecchia

Jeffrey Sachs entrevistado por Jorge Fontevecchia, Foto: Cedoc

—Uno de sus libros es “El fin de la pobreza”. Argentina empujó hacia la pobreza al 30% de su población y el presidente Macri tuvo como lema de su campaña presidencial “pobreza cero”. ¿Es posible el fin de la pobreza o “pobreza cero”?

—En mi libro y en mi trabajo para las Naciones Unidas, el tipo de pobreza que estoy tratando es lo que llamamos pobreza extrema o pobreza absoluta. Cuando la gente no puede satisfacer sus necesidades básicas: una alimentación adecuada, agua potable, saneamiento, acceso a servicios básicos de energía como la electricidad, acceso a la atención sanitaria. Este tipo de pobreza debería desaparecer de este mundo rico que tenemos, y escribí que eso podría lograrse para el año 2025. Los Estados miembros de las Naciones Unidas votaron en 2015 a favor de acabar con la pobreza extrema para 2030. Para un país rico como Argentina, esto no tiene nada de obvio. Nadie en Argentina debería estar privado de sus necesidades básicas, nadie debería tener hambre en el “granero del mundo”, nadie debería carecer de acceso a los servicios básicos de salud, ningún niño debería ser incapaz de ir a la escuela, ningún hogar carecer de agua potable y saneamiento. La mayor parte de la pobreza argentina no es extrema, sino más bien relativa. Las personas pueden satisfacer sus necesidades básicas, pero están muy por debajo de la mayoría de la sociedad. ¿Qué debe hacer Argentina para vencer esa pobreza relativa? Uno, reforzar los servicios públicos para asegurar que las escuelas, los hospitales, la electricidad y las rutas satisfagan las necesidades de todas las comunidades. El otro es, simplemente, un medio de redistribución del ingreso, asegurándose de que los ricos paguen impuestos adecuados y que estos se transfieran según sea necesario, para apoyar a familias pobres, jubilados, discapacitados, desocupados; para la readaptación laboral y para los que no tienen aptitudes para la economía moderna. En política se llama socialdemocracia, y es la filosofía en la que creo. Los países que mejor la han desarrollado son los del norte de Europa: Suecia, Dinamarca, Noruega, Alemania, los Países Bajos. Redujeron la pobreza relativa a una proporción muy pequeña y solo un 5% de los hogares está por debajo de la mitad del ingreso medio. Argentina y Estados Unidos hacen lo mismo. En mi país no hay pobreza baja, pero sí pobreza extrema, hogares tan necesitados como en los lugares más pobres del mundo. Suelen ser comunidades afroamericanas u otras comunidades minoritarias. Están indefensos, son discriminados, están en regiones remotas, sufren enfermedades que deberían haber sido eliminadas hace cien años.

—Pero no en la misma proporción que en Argentina.

—En una proporción pequeña, pero tenemos mucha pobreza relativa, porque Estados Unidos está profundamente dividido por la raza, por la etnia, por la región, por la ideología, algo que no es tan distinto a Argentina. Ambos países tienen mucha desigualdad. No tenemos una socialdemocracia efectiva; no existe un consenso sobre temas básicos como la redistribución del ingreso, el pago de impuestos, las responsabilidades de los ricos. Por eso seguimos siendo sociedades divididas.

—El fin de la pobreza apelando a la ayuda y el asistencialismo genera al mismo tiempo un estancamiento, porque le quita a la persona o un conjunto de ellas la necesidad de desarrollarse por sus propios medios y evolucionar.

—La idea de que si se ayuda demasiado a los pobres se les quita el poder a los ricos, o que se quitan las motivaciones de los pobres es, en mi opinión, una ideología cruel del siglo XIX, llamada darwinismo social. Es una visión muy equivocada. Claro que los incentivos importan, pero si los ricos pagan impuestos, dicen mis observaciones y la historia, aún tienen incentivos para ganar dinero, no detienen el esfuerzo. Y si se ayuda a los pobres con asistencia sanitaria y buena educación, se les da una gran ayuda. Lo que margina a los pobres es el hambre, la falta de educación, la desesperanza. Ayudar a los pobres de ninguna manera es quitarles ningún incentivo.

—¿Por qué en Estados Unidos prosperó el darwinismo social?

—Surgió en el pensamiento social después de Darwin. Herbert Spencer fue un sociólogo que tomó la teoría de la evolución de Darwin y la convirtió en una teoría social. Una idea cruel. En Estados Unidos hay una escritora terrible, Ayn Rand, que escribió novelas de mala calidad y luego se convirtió en filósofa. No es filósofa, solo una señora grosera que fingía serlo. Su propuesta fue muy mezquina, y por desgracia tiene muchos seguidores, como el presidente de nuestra Cámara de Representantes, Paul Ryan. Si pudiera, él pondría en marcha un sistema desagradable e injusto basado en Ayn Rand. También tenemos dos hermanos súper ricos, David y Charles Koch, con una fortuna de 100 mil millones de dólares heredados de su papá, como suele pasar con esta gente tan egoísta. Son agresivos, los llamamos “libertarios”;‒“neoliberales” les dirían aquí, son agresivos, ingenuos, nada inteligentes y con ideas peligrosas. No son agradables. Su idea es: “No ayudemos a los pobres”, como escribió Ayn Rand. Esa es la raíz de la maldad y la inmoralidad, no la raíz de una buena sociedad.

—¿Cuál es su opinión del plan social que existe en Argentina, la Asignación Universal por Hijo, y la Bolsa Familia en Brasil?

—En general, la idea del apoyo social condicional básico es una buena idea. Puede ser corrompida, puede ser mal utilizada, pero la idea de que la familia pobre debe tener apoyo es una vieja idea democratacristiana. ¿Cómo se puede tener un hogar pobre y permitir que los niños padezcan daños cerebrales o un desarrollo limitado porque no reciben buena nutrición, inmunización, o no van a la escuela? Es un pensamiento horrible el dejar sufrir a cualquier niño. Son los inocentes de nuestra sociedad, sufriendo por la pobreza de sus padres. Este tipo de apoyo familiar no es una idea revolucionaria, es solo una buena idea que toda sociedad decente debería considerar.

 Podés leer la entrevista completa acá.


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