El costo del transporte en alimentos: cuánto incide en los precios finales
Cristian Sanz, especialista en transporte de cargas, explicó el impacto real del flete en los precios de alimentos y la situación crítica del sector.
El debate sobre la suba de precios en alimentos suma un nuevo capítulo con datos concretos del sector logístico. Cristian Sanz, especialista en trasnporte de cargas, fue contundente al presentar un informe clave: “realizamos a través de nuestro Departamento de Estudios y Costos un análisis sobre distintos productos”, detallando que se enfocaron en yerba mate, aceite y leche para medir el impacto del transporte en el precio final.
El resultado busca desmontar una idea extendida en la opinión pública. “Muchas veces se transversa los aumentos de los productos por el aumento del costo del transporte”, afirmó, y explicó que el estudio apunta a mostrar con claridad cuánto influye realmente el flete en la última etapa de la cadena de suministro.
En ese sentido, remarcó que la incidencia es mucho menor de lo que se suele creer: “¿Cuánto es el que aumentó el transporte? El 10,15%. ¿Sobre qué incidencia del producto? Eso es lo que quisimos mostrar”, subrayó.
El impacto de los costos y la falta de respuestas
El aumento del combustible generó presión en toda la cadena logística, pero Sanz aclaró que su impacto en góndola es limitado. “El aumento de fletes en nuestra actividad ha sido importante debido a este aumento importante que hubo de combustible”, sostuvo, aunque insistió en que no justifica incrementos desmedidos en los precios finales.
El referente del sector también reveló que el problema fue advertido al Gobierno, aunque sin resultados concretos. “No tuvimos ninguna respuesta”, señaló, al referirse a la comunicación con las autoridades.
Además, destacó que el transporte de cargas opera sin asistencia estatal: “somos una actividad que paga los precios genuinos”, lo que deja a las empresas expuestas a la volatilidad de los costos y a la lógica pura de oferta y demanda.
Crisis en el sector y riesgo en la cadena de suministro
Más allá del debate por los precios, Sanz advirtió sobre un escenario preocupante en la actividad. “Hay empresas que les está costando que sus dadores de carga reconozcan este importante aumento del 10,15%”, explicó, lo que llevó a una reducción de servicios e incluso a conflictos en sectores clave.
El caso más visible se dio en el transporte de granos. “Hubo lugares donde los puertos no pudieron operar y no hubo transporte de granos por 15 días”, afirmó, reflejando el impacto directo en la economía real.
A esto se suma un problema estructural: el deterioro de la infraestructura vial. “La gran mayoría de la red vial en la Argentina está en mal estado”, advirtió, señalando que esto no solo incrementa los costos sino también los riesgos. Incluso, detalló que circular en malas condiciones puede elevar los gastos hasta un 40%.
Finalmente, trazó un diagnóstico crítico del presente económico: “tenemos una caída del 30% en lo que es mínimamente el transporte”, lo que refleja una fuerte retracción del consumo y la producción. Para Sanz, la señal es clara: “cuando no se mueve el gasoil, es porque no se está produciendo”, concluyó.
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